domingo, 15 de junio de 2014

Historia I: La Reina de la lluvia. Capitulo 5

                           "La conspiración de las abejas"

Desde los confines de todos los tiempos, siempre se ha mantenido en secreto; la verdad de lo que somos, el por que estamos en este mundo y la sensacion de nuestra incertidumbre. ¿Realmente somos un capricho de la naturaleza? o nuestra delicada existencia depende de otro tipo de fuerzas que imperan mucho mas alla de nuestras sensaciones. Algo que el tacto, no puede percibir. Algo que nuestros delicados ojos, no pueden apreciar, algo que nuestro olfato, no puede rastrear, sin embargo si que nuestro corazon nos empuja a saber la verdad.

La historia, no la busquen. No existe. Tan solo son pequeñas palabras que relatan una leyenda ya perdida en la espesura de los siglos. Primero contada a infantes, después grabadas en piedra en importantes templos de aquella epoca y finalmente para acabar siendo susurros en la placida brisa de los seres de la naturaleza. Es como una melodia, que suena sin cesar y que el oido del aventurero percibe sin comprender. Una leyenda, mucho mas profunda que el sentimiento humano.

Segun cuentan las abejas,  una vez existió un imperio. El mas grande de todos. En el que los hombres respetaban todas las cosas de la naturaleza. Los animales mas fieros vivian con los hijos de los humanos, las personas respetaban la vida en toda regla. No se dejaban influir por su codicia, ya que la sabiduria y la comprension reinaban por doquier. Los dioses, apreciaban aquel lugar. Amaban al hombre y a la mujer. Sin embargo, y con el tiempo. Tales tosoros, no se pudieron transmitir, como los dioses querian que se hiciese. La codicia, la desonradez, la ambición y el poder, se fueron haciendo cargo de la custiodia de los descendientes. Pues una nueva estirpe, nacia sin tener los mismos valores que sus padres... La tierra, temia y se extremeció por ello.

La riqueza de aquel imperio, fue creciendo, durante todas las noches con sus respectivos dias. La belleza surgia en cada amanecer, el resplendor de  aquellas edificaciones realizadas con adobe y cuarzo, deslumbraban a todo visitante cuando la cortina de la noche se difuminaba con el sol de la mañana.
Un armoniosa vista, que nada tenia que ver, con lo que contenía esas ciudades. Hombres corruptos y sin escrupulos, violaban los derechos libres de sus gentes. La riqueza, fiebre enfermiza de unos oligarcas que despreciaban la vida de los mas simples. Los animales, encerrados, maltratados y confundidos enseñaban su rabia con sus dientes y uñas a sus carceleros. Personas ciegas por el poder que se habian impuesto a ellos mismos. La desonradez camuflada, detras de altas esculturas dedicadas a los dioses; refinadas y pulidas como espejos .- ¡que impertinencia! ningun dios se acomodaría en una de esas casas a los que los mortales llamaban Templos de los dioses. Sin embargo, no habia un dia, en que recibieran su tributo; sangre, que los mismos dioses escupian con desprecio y verguenza por como se habian convertido sus sirvientes. Nada que ver con la verdad. Y por si fuera poco, los escribanos de los templos sagrados pasaban todas las noches en vela para escribir las epopeyas de los generales que arrebataban la vida y la libertad de los pueblos vecinos.

Un dia, el emparador de aquel lugar desamado por los dioses, pregunto a sus comensales, nobles del imperio, que quien podría arrebatarles lo que poseian. Que ser en este mundo seria capaz de someter a las legiones del imperio a su decadencia y exterminio. Entre risas y vino refinado uno de sus mas allegados eruditos se atrevió a contestar. ".- Nadie señor, pues todo aquel que pretenda conspirar contra el imperio seria aplastado como una abeja". Los dioses tambien escucharon. No solo las risas y carcajadas de aquellos desgraciados mortales, cuando el erudito hablo. Sino que con cierto asentimiento, aceptaron el modo de su exterminio.

Las cosas de las deidades, van muy despacio. Por lo tanto, no ocurrio al año siguiente, ni al otro, ni al otro tampoco, tubieraon que pasar 10 años para que las abejas se posicionaran en las riveras de los colosos muros de cuarzo y adobe de cada ciudad del basto imperio de los decadentes. Dicen que la venganza es amarga para aquel quien la padece pero dulce como la miel para quien hace justicia. Pero no seria sensato dejar a los mecenas de la sabiduria y la comprension, como dioses vengadores y destructores por dos razones nada mas: La una, por que amaban a los humanos a pesar de todo. Y la segunda por que debían aprender a respetar a "la pulga y al perro" "a la montaña y a la lombriz" y a la "paloma como a la serpiente". Pues todos eran amados por los dioses. Todos formaban parte de una sola cosa; la vida.

Las abejas comenzarón su empresa, no de crear su dulce miel, si no la de aportar el amargo castigo a los bisires de cada ciudad de aquel basto imperio. Y asi fue como sucedio. Ni lanzas ni espadas, ni catapultas ni maquinas de guerra, podian rozar las suaves y fragiles alas de las abejas. Sin embargo, no todos los dioses lo veian asi. Pues uno de ellos, rompendo las reglas y ofreciendoles el poder del fuego, comenzarón a exterminar a esas pequeñas valquirias. Las temblorosas tempestades de las llamas, desfragmentaban la posicion de tales y voladoras legiones. Las abejas, sucumbieron ante la presencia de las llamas. Los dioses, asintieron su perdida en la batalla de los mortales y se retiraron hacia atras. No podian hacer nada, contra el poder del fuego.

Dicen que un poder extremo, conlleva una responsavilidad. Tambien dicen, que el ganador no es el que corre mas veloz a una montaña sino aquel que sabe como subir a ella sin correr. El fuego, no solo les izo ganar a los hombres, sino que este mismo poder se apodero de todo lo importante que tenian. Y no era las grandes fortalezas de adobe y cuarzo, ni las esmeraldas incrustadas en las puertas de sus casas, ni el oro, ni la plata ni si quiera el metal mas poderoso del universo. Es fuego, les hizo perder la comida, las tierras, el aire y  el agua. Toda aquella belleza, era ahora gris e inerte.

Pero no todo estaba perdido. En una de las batallas contra las valquirias voladoras, paso algo muy interesante. Desapercibido por los ojos de los dioses, una de las abejitas cayó en un estanque durante el conflicto. No era una abejita cualquera, pues a su salvador le dio un regalo muy importante para todos ellos. Por no matarla, por no dejar que se ahogara en aquel estanque , la abejita le dijo a su salvador que solo por eso, volveria la vida otra vez. Logicamente aquel soldado del imperio, no comprendio su lenguaje, pero  acepto su regalo. A  pesar de que todo estaba ya perdido, aquel inospito encuentro, tan simple como si una pluma cayese en una de buestras manos, hizo que tan solo una persona creyera en que todo volveria a la normalidad.

Pero las cosas de la magia, no van deprisa. Los sentimientos, sin afecto y presencia, pasan a recuerdos. Los recuerdos pasan a ser sueños. Los sueños hacer palpitar el corazon de los perdidos y confundidos humanos que buscan un chispa de luz en sus vidas. Y si vuestra fe, se me interceptada por los malvados, estos recurren a la rapida extraccion de vuestros sentimientos, lo unico que tenían las pobres gentes que desde el principio no tenian nada.  El terror, oscurecio a los mortales por entonces. Tal oscuridad era tan poderosa, hasta tal punto de crear a un ser monstruoso. Una deidad inventada por los herederos de los dioses, un ser oscuro al que honrarian los primogenitos y los descendientes de aquel ex-Impero. A la que la honrarian con sangre de los sirvientes, con corazones expuestos antes sus ojos de piedra negra y oscura. A la que sus casas repletas de cuerpos sin vida decorarian macabramente las estancias de la reina madre. Todo ese olocaustro para poder hacer venir la vida en la tierra otra vez.
Segun me dijo una abeja, a la cual salve cuando se estaba ahogando en un estanque. La llamaron; La reina de la lluvia

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