domingo, 27 de julio de 2014

Historia I: La reina de la Lluvia. Capitulo 11

                                                          

El mundo es para los mas fuertes, los mas capaces, los mas rapidos, los que saben siempre estar a la altura de los acontecimientos, ya que lo cuenta es la indudable supervivencia de la especie.¿ o no?...
Siempre hemos sabido, "que el mas grande se come al mas pequeño", sin embargo el tamaño es nuestro punto de vista como un tipo de especie, pues ¿quien es grande y que es pequeño? 
A los ojos del universo, tales cuestiones, se miden por un tacto sutil en que la importancia de "lo no existente" forma parte y clave del gran juego que todos estamos sumisos, hablo de los sentimientos de eso que todo ser es ofrecido al nacer pero se anula y se descarta al pasar los años.  El Alma y sus sentimientos, son la clave de ese juego, la energia que recorre por todo nuestro cuerpo se plasma en la vida provocando miles de resonancias por cada cosa que tocamos, vemos, oimos y sentimos... son como ondas que se crean al caer una simple gota de rocio de una hoja en el inmenso y manso estanque, flujo de energia, que hace fluir la poderosa fuerza del universo para nutrir todas las cosas. Tales pequeñeces y insignificantes para unos e importante para otros, repercuten tambien a los grandes poderes de los mas altos dioses. Entonces ¿Quien es importante? ¿La especie que hace al dios o el dios que sin especie se disiparia en  los confines de los tiempos?
Ante los ojos de los grandes dioses de hace miles de años, somos meros esclavos de nuestra propia existencia. Sin embargo su existencia no depende de la fuerza, ni de la riqueza, ni del poder, sino que precisan de algo que nosotros poseemos, pero como meros mortales, no solemos apreciar. La fe de un solo ser de una unica especie, puede derrumbar las grandes y colosales columnas del templo de los gobernantes. Al igual que una piedra, puede cambiar el rumbo sin precedentes de toda una gran y fuerte civilizacion a su completo exterminio o con su lealtad convertirse en la especie dominante de todo el universo. Pero.. ¿Que es la lealtad?

Quien no ha sentido en su vida ese vacio en su interior... hablo de cuando todos tus recursos han mengado durante meses y lo unico que te queda, es la esperanza de la compasion de las personas que solo conocen el dialogo de la espada y el hurto, del engaño y de la superacion social, actitud de sola una direccion , la de subir y subir sin apreciar al de al lado. Cuando todo escasea, cuando no tienes nada, tu cuerpo se encoje doblegandose como un pobre esclavo a la merced de los mas agraciados. Cuando lo has perdido todo, cuando ya no te queda ninguna razon para mostrarte como persona, y tu vida no tiene sentido es cuando el invisible juez de la razon, te presta la  humilde oprtunidad de demostrarte a ti mismo la lealtad a tu existencia.
El corazon vacio, se torna frio y oscuro, como la noche en el desierto. Pero la persona, al que a pesar de las tremendas palizas recibidas, aun mantiene ese pizca de luz de esperanza, este y no el otro, la apuesta a su vida nuevamente a sabiendas que no soportaría otro fracaso, es cuando demuestra su lealtad a si mismo.
"El loco,  no sabe por que las hace".
"La persona noble,  lo hace, por su lealtad"

                                                      *           *          *
                                              
 "Lealtad"
(La conspiracion de las abejas, continuacion)

El imperio crecia.
Las ordas de los soldados de la reina de Nilo, conquistaban todo a su paso. Los brazos de un pulpo se abrian ocupando cada mes el territorio de la entidad oscura que los gobernaba dias atras. El rastro de la sangre, tinte rojo que empapaba la arena de los disiertos. El sonido de los escudos al chocar por las cansadas piernas de los guerreros mas audaces hacian que pensasen ahora en sus seres queridos. La guerra, no prestaba la misma situl atencion que cuando comenzo, la idea de la libertad menguaba... demasiadas penas y mucho mas pesadas que el metal de esas espadas y armaduras que la reina Isi les habia proporcionado. La muerte de los Sorgens, ya no era tan esquisita, y la agilidad de los soldados se tornaba lenta y estupida, como niños que juegan sin quere, a ser algo que no son.
Mujeres y niños, caminaban como moribundos en direccion a la ciudad de la reina blanca. Silenciosos y acallando recuerdos que no querian ni pensar, sostenian hijos suyos con padres no deseados. Se cuestionaban a veces, el por que los habian concedido, ¿pero que culpa tenian aquellos indefensos infantes?. Los maridos y esposos, habian observado todo el repugnante proceso y es que tanto como un lado como el del otro, se disputaban a las pobres jovenes como si de un burdel abierto se tratase, no importando el bando, los soldados sedientos, entraban en las pocas moradas de familias humildes y se disputaban el honor de su femeninas.. Pero el horror y el edor a carne quemada, disipaba esos pensamientos indeseados como incienso en un templo, pero en vez de olores a jazmin y sandalo, su olor era tan fuerte que costaba de respirar pero ayudaba a no pensar en la poca decencia de esas cosas, esa pena que tanto cuesta disipar y olvidarse por completo.
Tiempos de gloria, se dician en los discursos de las ciudades conquistadas a merced de personas que habian sufrido como perros abandonados por sus dioses de antaño. Lo que no sabian esos dignatarios, los nuevos conserjes de estado, es que sus deseos superaban con creces a los deseos de un tirano. Mecenas de lo indigno, se aprovechaban de la poca comida de los supervivientes, ocupandose de las viudas y jovenes para banquetes ricos en vinos, carne y deseos carnales. La reina del nilo, lo veia en su mente.

La reina Isi, no podia verlo todo desde su trono. Pero su poder,  aunque podia respirar esa brisa cargada de dolor y de angustia, le permitia sin esfuerzo saber todo lo que pasaba en su reino. Su dolor, venia de no haber podido ser mas sutil ante su actual mandato. Pero se sentia debil, despues de su embarazo prematuro y el abandono de su querido esposo.
Su Marido, habia fallecido hace dias... tan solo le quedaba a su hijo "Aquiles".
 Su amor no comprendia, que su hijo debia de nacer para que toda la tierra se liberase de las garras de la entidad oscura. No comprendia, que solo podia tener un solo hijo y que su semilla no podía mancillar la estirpe por el bien de los mortales.  Aun asi, se acostaba con el y se fundian en el lecho. A Pesar de infortunio de su amado  el de no encontrar la parte esencial que hacia posbile tener hijos, ella lo amaba en la cama como si fuese el hombre mas fertil de todo el mundo. Su amor y debocion a el, era grande.
Muchas veces recordaba  su olor, oliendose su piel o su mano antes de sumergirse en el baño. Lo deseaba, no como hombre, sino como un deseo especial que solo ella podia comprender. Su amor era grande, y el placer se podia allar de muchas formas, muchas noches lo demuestran. Muchas mañanas de risas y juegos de pareja. Hasta que tubo a Aquiles, su hijo.
Todas las cosas cambiaron.
 El respeto, la admiración, la ternura se fue disipando en cada noche poco a poco...
El buscaba consuelo, que ella no podía darle en ese instante por la atencion e importancia de su hijo Aquiles. El guerrero de hace unos años, se doblegaba ante una enfermedad que crecia poco a poco en lo mas profundo del alma del rei. Su sufrimiento, anelaba el calor de Isi, pero ella se negaba.
Lo buscaba en las doncellas, pero estas se reian de el. A su vez las empalaba como castigo, como si de un soldado se tratase y al que dar ejemplo. No sabia lo que hacia. Desolado buscaba formas de complacerse, pero la soledad del perdido se nutre de los malos pensares y el futuro del rei se veia incierto... Habian momentos en que el queria besar su mano, pero ella la apartaba. Pero entendia la razon  de sus actos. Entendia que esa lucha era mucho mas fuerte que el, y que algo muy tenebroso se estaba comiendo su alma.
Cada noche, despues de atender a su hijo Aquiles, ella se postraba en una de las repisas de las ventandas de la habitacion del infante. Desde alli, podía observarlo. Le miraba como dormia y recordaba aquellas noches de placer y aquellos dias tan felices, entonces ella se dormia con esos pensamientos.  Una de esas noches, algo la despertó y pudo ver como un ser extraño subia sin manos y sin pies por las paredes de aquellos muros.
"Una sombra trepaba  a la alcoba  del rei, cada noche y se acostaba con el, para quitarle toda la esencia vital que le quedaba."
La reina se dirigio corriendo y como podia, por los pasillos del palacio.
Al abrir la puerta, un ser translucido y oscuro como la noche, le arrebataba desde su boca el aliento de vida de su marido. .- Atras!, Atras!, Atras!....- Los guardias que habian seguido a la reina correr como una loca desesperada, pudieron presenciar aquel inospito espectro; Cara ahuesada, orbitas sin ojos y una boca alargada que se abria mas y mas incluso cuando dejo de absorver la esencia de vida de su amado esposo, que lo habia dejado sin color corporal. Esta se desvanecio como polvo de cenizas y como tal salio de la ventana como una nube gris de tormenta., alejandose del palacio..
Al seguir a la sombra y desde la ventana vio como otra entidad se habia metido en la habitacion de Aquiles su hijo.

.- Asi que tu eres el peuqeñin... (decia aquella especie de mujer. Su cara era bella y hermosa, hojos verdes luminosos como las hojas de las rosas de la mañana, su pelo negro y oscuro como la cortina de la noche, su manos alargadas y con largas uñas, sus eruditos le hacian llamar Morgana, La reina de la lluvia... las risas profundas hicieron despertar al principe que dormia placidamente)

En aquel instante, la reina Isi llego a la alcoba del principe Aquiles. Cansada de correr por los pasillos, entro con la guardia con las lanzas y escudos preparados vieron al ser fantasmal mas bello que ningun otro mortal haya visto. Bello y tenebroso, haciendo dudar a los mismos soldados incluso a la misma niña de las estrellas, la cual le pregunto con voz cansada y mirada fruncida  no sin antes aseurarse de que su hijo estaba en su cuna..
.- Quien sois?!

El ser no izo caso. Aquel elfo o hada de la oscuridad, le mostro la espalda y cuando estaba a punto de salir volando de la ventana se giro y le dijo:  Anak "La reina de la lluvia".

Isi recordaba ese encuentro, todos los dias.
Incluso cuando Aquiles jugueteaba con las mariposas y los insectos del jardin.
Le hacia pensar, que habia fracasado y que todo su reino se iba desprendiendo poco a poco como torres de arena de la playa que se derrumban, al cubrir lentamente con las olas del mar.
 Observaba desde su mente, como su pueblo seguia sufriendo a pesar de ser ella la elegida. Todo sucumbia a pos de su enemiga...
Primero su padre.
Despues su marido
Ella, al saber burlarla y llegar a su ser mas preciado, Aquiles.
Sus manos, temblaban. No le pasaba eso antes Ella era fuerte, y podia contra aquella arpia. Pero se sentia sola, sin ayuda de nadie, sin consuelo, sin su amor, sin sus subditos que cuestionaban sus mandatos...
Ahora su Reino que decaia por su propio peso, por una lider que no estaba a la altura.

El sonido de su hijo al decir "mama" izo que todos sus pensamientos se volcasen como las tinajas de agua y se derramaran por el tiempo y el olvido al caerse de un carro.
Se dio cuenta de que tenia una vida que ocuparse.
A  apostar todo lo que le quedaba de valor, para que su hijo fuera el nuevo rey del Nilo                      
Volvio otra vez a sus aposentos y se dirijio a la cuna del infante. Alli guardaba el ojo azul.
Para que la estirpe se unica, para que no hubiesen mas guerras entre su pueblo, para asegurar la dinastia de un solo rey, debía de desacerse del opalo azul, el cual estaba guardado en las sabanas de su amado hijo. Su sorpresa fué cuando el opalo no estaba alli.
Desde la fatidica noche, no habia mirado mas las sabanas de su hijo. Las cambiaba todos los dias, ella misma se ocupaba de ello, la vida de su hijo era importante mas que la suya y no era trabajo para una sirvienta. Corrian tiempos oscuros y de guerra contra los sorgens, y en nadie se podia confiar una tarea de estado; la de proteger al hijo de la niña de las estrellas.
Pero, cuando ella quiso saber del opalo, miro entre las sabanas y entre aquel hueco de madera de la cuna y vio que no estaba.
Un escalofrio recorrio su cuerpo.
.- Anak!
                                                                 *          *        *