domingo, 22 de febrero de 2015

HISTORIA I: "La reina de la lluvia". Capitulo 7 África (actualizado)

                         


  “África”


(Roma, Año 67 d.c.)

.- ¡Ciudadanos de Roma!¡ Hoy es un día glorioso para todos nosotros!. Los dioses, vuelven a contemplar nuestra ciudad (Decía el emperador desde el pulpito en el circo)
.- …¡ desde siempre, “Gea” nuestra madre nos enseñó lo valioso que es la tierra para poder vivir… pero no debemos olvidarnos de “Tique” y sus bienaventuradas riquezas, ¡nuestra diosa de la fortuna! que junto con el poder de Roma, ha hecho que seamos los dueños del mundo civilizado...
El clamor de los ciudadanos en el “Circus Maximus” estallaba en un éxtasis incontrolable. Hombres y mujeres romanas, aclamaban desde sus asientos gritando:
-.“¡Dios Nerón salvador de Roma!”-.

Nerón, desde aquella altura, podía sentir la energía que desprendían aquellas masas, de cómo la piedra resonaba ante tales glorificaciones por parte de un pueblo que había padecido toda clase de calamidades desde la catástrofe de las llamas.
Mucho aconteció desde aquel horrible fuego de Julio del año 64.
El asedio de las llamas había consumido, todos los recursos que hacían posible que  la capital del imperio funcionase como tal.  El grano, las hortalizas, la carne y el pescado, habían sido consumidas por un fuego que parecía ser inmortal, incluso varias semanas después las brasas no se habían extinguido todavía. Gran parte de la ciudad estaba inservible:. Las reservas de grano, en los almacenes imperiales comenzaron a escasear a las 6 semanas, el calor sofocante de un agosto despiadado  sembraban las calles principales de cuerpos sin vida,  desde la via Julia hasta la plaza Claudia, pasando por el foro y el senado.
Incluso, La legión, se deshizo de sus posesiones militares para dedicarse a recoger los miles de cadáveres que yacían calcinados próximos al Circus Maximus. El calor abrasador de aquel año hizo que el mismo “Ades”, se llevase a todo ser humano, sin importar condición social. Y la sociedad superviviente, se agrupaban ante los jardines del palacio de Nerón, para reclamar  un poco de grano con las manos alzadas. Pues no había comida…y tanpoco agua.
Desde los inicios de la era Romana, el imperio había sido forjado gracias a la ingeniería  de los acueductos y la capacidad de almacenar agua potable. Después de que el infierno de aquel verano del año 64 arrasara toda construcción, las talayas subterráneas y los acueductos junto con las fuentes y pozos, habían quedado inservibles. Lo poco que había, estaba contaminado por los escombros y animales muertos.  En las fuentes, no brotaba nada, ni siquiera barro y la población recurría a otro tipo de aguas menos agraciadas, creando una infinidad de enfermedades contagiosas;  el tifus, el cólera y la hepatitis. La ciudad mas poderosa del mundo conocido, había quedado desnuda y el comercio en los puertos de Roma, quedaron desolados. Pues nadie quería morir por temor a ser contagiado en la regente ciudad imperio, donde gobernaba el mismo infierno.

Nerón, ordenó mandar a buscar recursos para un pueblo que no solo se moría de hambre. La sed reclamó a “los  Garamantes” cuando todo parecía desvanecerse.
Los Garamantes, eran individuos que se dedicaban a buscar manantiales en el interior de la tierra. Provenían de del África del norte y sabían encontrar agua en el mismo Sahara. Habían sabido crear multitudes de sistemas de  irrigación en su tierra, en Germa, canalizando las aguas subterráneas escondidas celosamente por las dunas del desierto. Poseían canteras de Amazonita: mineral verdoso que posee pequeñas cantidades de plomo y agua, señal de que cerca habían aguas termales.  También, tribu berebere que controlaban las redes comerciales transaharianas, enlazando “el Chad” con el valle de “Niger” comercializando con el producto mas valioso del desierto del Sahara: la sal.
El emperador Nerón, envió legiones  a África. Una expedición, que los cultos llamaron “soberbia descontrolada” como Seneca, Tácito y Plutarco, los cuales creyeron que Nerón deseaba solamente el polvo de oro de los mercados de las rutas transaharianas . Pero el oro para los nómadas del desierto, como  para el emperador de roma, no era mas que “el agua” que se escondía en lo profundo de la tierra en Etiopia al  norte del Sudan y en Nubia. Muchos creyeron que buscaba el oro para sus ambiciosas intenciones de construir una ciudad cubierta por el metal más valioso y codiciado de la humanidad. Sin embargo, el oro mencionado, no era más que el mar de agua potable que albergaba celosamente las tierras del desierto. Los Garamantes, sabían encontrarla. Y no solo eso, sabían como  crear un complejo  sistema de suministro para irrigar desde el foso de la plana de Nubia hasta la ciudad de  Roma.
Sin embargo, los soldados y exploradores romanos junto con los guías de Germa, no solo encontraron un inmenso mar bajo las dunas del desierto: Un mundo se ocultaba tras la corteza terrestre, tras una roca sellada bajo “el símbolo de la reina”: una antigua creencia de los nómadas del desierto sobre el dios que gobernó las aguas hace miles de años.
Los Garamantes, no quisieron profanar lo que parecía ser “el legado de la reina”.
El conflicto por el agua, ya estaba servido. Por un lado, una ciudad que reclamaba a sus dioses el agraciado suministro de agua del valle de Nubia, por otro lado, las tribus nómadas del desierto que se oponían a profanar las posesiones de una deidad olvidada hace miles de años.
Sin embargo, ambos tuvieron sus mártires  e infinitas victimas en campos de batalla. Roma, obtuvo su agua. Y los Garamantes, el prestigio amargo de no ser recordados por su ingeniería proeza de saber llevar ese  tan valioso recurso desde Etiopia cruzando el mediterráneo hasta la capital del basto imperio de Roma.

 Nerón, para agradecer a los dioses de su fortuita suerte, ofreció a su pueblo “los juegos Quincieniales”, conocidos como “carreras de cuadrigas”, juegos florales de prosa y música. Sin embargo, la arena, también reclamó el tributo sagrado de la sangre de multitudes de insurgentes, entre ellos “los cristianos”.
.-…La tierra, una vez mas, nos ofrece la oportunidad de que sigamos siendo los elegidos de los dioses. ¡ Yo soy hijo de ellos, Y vosotros, mis primogenitos!
La gente, comenzaban a descontrolarse y los soldados se agrupaban en los accesos principales del gran Circus Maximus, predecesor del Coliseus.
.- …Pueblo de Roma!, Yo… soy.. vuestro dios! Y… os ofrezco el agua sagrada de los dioses…
En aquel instante, los gritos comenzaron a cesar y el silencio reino ante toda aquella majestuosa construcción. De la boca de las estatuas recordando a Poseidón, comenzó a brotar el agua mas transparente y ansiada desde hace mas de  3 largos y amargos años. El público estallaba de júbilo, de felicidad y regocijo…
“¡¡¡.- Nerón Deus -. !!!” (gritaban descontrolados)

Los portones de la plaza del circus, se abrieron finalmente tras sonar las trompetas por todo el recinto.
De las entrañas del edificio, salió un joven, junto con una cuadrilla de pretorianos. Detrás de este, un esclavo portando un cubo  y una brocha ancha para engrasar a los corceles de las cuadrillas de caballos.
Una vez, ante el palpito imperial, Nerón dio la orden de embalsamar aquel extraño gladiador-esclavo.  “La mirada a la arena, mientras era rociado por algo rojizo y pringoso.  El esclavo que lo impregnaba, apartaba su rostro de aquel hedor repugnante de aquel sinuoso ungüento.
.- Mi señor… ¿que es lo que lleva en el cubo?
.- Mi Seneca… mi gran Seneca… ¿Habéis visto alguna vez a una bestia enfurecida cuando se le  arrebatan  a sus crías?
.- Mi señor… nunca he tenido ese placer… (Sorprendido, asustado y disimulando su desaprobación)
.- Pues no os diré mas! No quiero estropear la sorpresa (Dijo Nerón riendo y entusiasmado a que comenzase. Se levanto he abriendo de nuevo los brazos, los músicos tocaron).
Las trompetas sonaron, de nuevo.
Otras dos puertas de abrieron al otro lado. Tres bestias enormes procedentes de la India, salieron de las entrañas de las fosas del Circus Maximus: Eran tigres hembras y la sangre que cubría al joven gladiador, la de su prole.
Desconcertadas, salían de las oscuras celdas de las fosas atravesando el portón decorado con grutescos romanos. De las gradas, los habitantes y espectadores mas cercanos, se apartaban a pesar de estar a varios metros de altura: Sus dientes y uñas parecían “pugios” (cuchillo encorvado de legionario). Las tres bestias, un puma, una tigresa y una Leona, se observaron entre si, dispuestas a luchar por su zona y condición natural. Pero una fragancia familiar que provenía del centro del Circo, les izo mirar al hombre cubierto y pintado de rojo carmesí. Entonces aquellos  animales al oler la esencia de sus hijos arrebatada hace unas horas, comenzaron a espumear de rabia, los colmillos y las  uñas espoleaban la arena con toda furia, ansiaban destrozar al gladiador sin paciencia alguna.
Del palco imperial, dos espadas que cayeron clavadas en la arena.
La gente comenzó a gritar y la expectación volvió a estallar en un éxtasis descontrolado.
Entonces, el joven las cogió y se puso dispuesto ante las tres posibles muertes. En su mirada, se expresaba el Terror, y en sus retinas el reflejo de tres demonios enfurecidos mostrando sus dientes afilados como “gladius”.

Entonces, en ese instante, el reflejo de un solo hombre adoptando la posición de “delta” con sus brazos hacia abajo se dibujó  en uno de los ojos oscuros del animal más próximo.
Adoptaba la posición de defensa, típica de “los Arcurianos”.

*     *     *

Todo estaba tranquilo.
Sussi, se había quedado dormida, con el códice abierto y su rostro postrado encima del blog de notas.
En una de las hojas, las siglas “S” “R” “O” “A” “G” y debajo de ellas un “?”.
En aquel instante, el bolígrafo, se resbaló de sus dedos sin fuerza, cayendo rodando por aquella mesa vieja del s. XV, hasta golpear el suelo. Un sonido muy débil resonó por todo aquel espacio abierto. Después, un silencio sepulcral invadió aquel lugar. Las lechuzas dejaron de cortejar en la noche, los insectos cesaron su prosa nocturna, y el misterio se presentó de forma imperante. Pues una especie de onda expansiva, translucía y transparente recorrió todo el claustro haciendo temblar la lona de la tienda de campaña y los cabellos rizados de Sussi como una brisa calida de primavera.
No había nada. Ni ruido. Ni presencia.

Juan dormía como podía. Estaba molesto y buscaba una posición cómoda en aquella cama artificial con sabanas blancas caseras. Desde sus pies, una especie  de presión sin forma física, ondulaba la sabana marcando los dedos de los pies de Juan. Como un molde hecho de sabana, la presión fue subiendo hacia arriba, marcando una cabeza femenina: rostro con nariz y supuestos ojos, se aproximaban, como lo haría un felino, suave y discreto. Juan que estaba dormido, sentía el tacto en sus muslos de alguna presencia onírica. El estaba sumergido en un sueño extraño, entre la realidad y el mundo de lo imposible. Ya que sentía el placer de ser acariciado en el mundo de los mortales, pero al mismo tiempo se encontraba en una sala al estilo “las mil y una noche”: Arcos mozárabes al estilo de la Alambra de Granada, telas rojas escarlatas y  con grutescos árabes grabados en dorado  cimbreantes a la brisa calida que supuestamente entraba a la sala de “las mil delicias” desde el perímetro de arcos que envolvían la habitación. Lecho circular, repleto de cojines de distintas formas, sabanas de seda y del mismo color que las cortinas de los arcos. Con el, tres doncellas de color, desnudas y bailando a la danza del placer por ambas partes del cuerpo de Juan. Besos y caricias muy profundos…
En ese instante, las uñas como dagas, arañaban su cuerpo,  la tensión se percibía en aquel ambiente mas allá de los sueños y la comprensión. Juan seguía el juego de ser la victima y con los ojos cerrados se nutria del dulce aroma de incienso, degustaba con tesón, el fruto de la perversión. Entonces, en el sueño y antes de llegar al éxtasis, aquellas doncellas o esclavas de otro tiempo, comenzaron a mostrar su verdadera imagen.
Los dientes afilados como serpientes, mordían las extremidades de Juan. El placer, se había transformado en un autentico banquete, por parte de aquellas “Arpias”.
Se lo estaban comiendo.
Juan abrió los ojos y la sabana de su cama, como si tres personas saliesen de ella al mismo tiempo que despertó, caía del aire hasta caer en su posición principal. .- ¿pero que?.-. Este se quedó mirando el interior de su habitación. Su corazón, palpitaba como lo hacía cuando se acostaba con Sussi. Todos los síntomas, de lo que parecía ser lo que no era, los estaba presenciando como si todo el sueño hubiese pasado de verdad. Entonces, se miro los brazos, los muslos, las manos… no había ninguna señal de aquellos mordiscos y arañazos.
Miró a Jordi: dormía y hablaba en sus sueños..
Miró la cama de Sussi y ella no estaba.
Se levantó con sus calzoncillos de Bob esponja y se dirigió a sus pantalones. Saco su tabaco de liar y el papel de cigarrillos.
¿Qué era aquel sueño?¿ Y por que había sido tan jodidamente real?
Cogió su mechero, con una funda de cuero viejo y estropeado. A la primera, se encendió el cigarro… Aquel habito endemoniado, le ayudaba a pensar…
Todo estaba en silencio, sin contar a Jordi, que se guía gritando “.-ahí no! Al otro lado… ¿es que lo tengo que hacer yo?.-“.
Una mueca graciosa, se dibujo en la cara de Juan.
.- ¿No puedes dormir?
Sussi, se le acercaba manteniendo el equilibrio de estar medio dormida.
.- ¿ah? Eres tu…
.- Vamos… ¿y quien sino? (dijo Sussi bostezando. Llevaba algo en  sus brazos).

Juan observaba el techo: la roca de la caverna, brillaba por el reflejo de la luna. Las figuras como columnas del techo de una sola vertiente, parecían más fantasmagóricas por la tenue iluminación natural del exterior. Recordaba los rostros de las columnas del pórtico griego de las cariátides” por no hablar de las gárgolas en el techo como bocadores de aguas como la catedral de Notre Dame.
¿Quién había construido aquello? Y lo mas sorprendente ¿Por qué? Se preguntaba, mientras Sussi cogía dos sillas de camping plegables.
.- “El códice anónimo”….- Leyó Juan, al ver que ella lo había dejado a la vista, en la mesa en el interior de la campaña. El, desde la puerta de acceso, observaba la figura de Sussi, pero aquel códice antiguo le llamó la atención.
Ella le explicó..
.- Extraño libro… contando la letra en un latín pobre y difícil de leer..
.- ¿Qué quieres decir?
.- Que no lo escribió un monje… yo diría (desplegaba la silla)… que era un aprendiz. Las letras están escritas de una forma en que los palos de las “t” y las “l”, no se… es como si le costase escribir.
.- ¿Y que es lo que dice?
.- Habla de un lugar… “Arcur” y de cómo consiguió el don de la inmortalidad.. o algo así…
.- ¿inmortalidad? (Juan se reía..) Vamos… no me jodas.
.- Si. Pero eso no es lo mas interesante… ¿sabias que Roma, después de que se quemará no había agua.
.- ¿Qué tiene que ver eso con el códice?
.- Mucho, Juan. Este manuscrito, habla de muchas cosas extrañas y difíciles de entender. Veras…
Sussi abrió el libro por la mitad.
En el año 65 d.c., El pueblo de Roma, se morían de sed. Y El emperador Nerón, envío legiones en busca de agua para suministrar la ciudad. ¿A que no sabes donde fueron?
.- A las montañas claro..
.- No. Fueron a África.
Juan se quedo sorprendido..- ¿África?.-
.- Especialmente al Sahara. Allí establecieron unas colonias en distintos puntos del continente. Uno de ellos era “”Aquadeus”. Los soldados al llegar, comenzaron a cavar durante meses, hasta llegar a una especie de caverna subterránea donde encontraron un sendero. El general, debió escoger a un grupo de exploradores para investigar, hacia donde llegaba.
.- Que encontraron?
.- Un Mar de agua dulce.
.- ¿En el Sahara? Vamos….
.- …Y no acaba aquí. Dicen que encontraron un continente en esas aguas…“Arcur”. Pero según cuenta el códice y el monje,  encontraron una civilización en ruinas.
.- ¿Y eso es lo mas interesante?
.- No. En aquel lugar,  encontraron un espejo negro.
.- Vamos… Sussi… seguro que es un libro que escribían en aquel tiempo para divertirse esos monjes aburridos de tanto rezar…  (Movía su dedo índice en su sien) yo no me lo creería… quien sabe… a lo mejor no es ni de esa época.
.- No lo creo Juan.
.- ¿Por que?
.- Pedro me habló del origen de los specchi. Y que Nerón se baso en una de las tribus germanas para crear las 7 vasijas.
.- ¿Que tiene eso que ver con el espejo?
.- Mi padre, me contó, que Neron tenia una musa personal y que nadie sabia cual era. Ni nombres, ni detalles.. sus sirvientes lo escuchaban hablar solo en sus aposentos reales..
.- No me extraña… estaba desquiciado.
.- Juan. Según “Seneca”: “ En los momentos de difícil situación el recitaba solo ante el regalo de oriente.” ¿Qué te dice eso?
.- Que estaba como una cuba.
.- O que el espejo negro de oriente llego a las manos del emperador.
.- Vamos,.. Sussi ¿Qué te hace pensar eso?
.- Que este libro, no es de oraciones, ni habla de la biblia como debería ser. Es un autentico diario de….
Juan se reía.
Sussi le dijo .¡-psssss!. Vas a despertar a Jordi.-
Este tiró el cigarro al suelo y lo apagó.
.- ¿A donde vas?
.- A dormir… gracias por el cuento.
.- Eres un estúpido ¿lo sabias?
.- Me gusta cuando te pones así… eres… tan.. natural..
.- Gilipollas.
Los dos se reían.
Juan entro primero. Y Sussi vio algo extraño en la espalda de Juan.
.- Juan! (dijo en voz baja) ¿Cómo te has  hecho eso?
.- El ¿Qué?...
.- Esos arañazos.

Aquellas señales, como si un tigre le hubiese marcado la espalda de arriba a bajo, aun estaban húmedas, abiertas y sangraban lentamente. 

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