jueves, 5 de febrero de 2015

HISTORIA I: "La Reina de la Lluvia" Capitulo 5. (acutalizado)



 ."1º Specchi"
                           
(En el interior del Claustro)
Como era de esperar, Sussi se había quedado sin palabras.
Nunca hubiera pensado que iba estar delante de tal tesoro arquitectónico y es que aquello, ¡era sorprendentemente bello y hermoso! Nada que ver, con el recinto hospitalario, ni mucho menos…
Al entrar en aquella cueva “enorme” un majestuoso “palacio” en forma de mausoleo, se encontraba allí, en completa oscuridad, como si  “hace miles de años” la tierra lo hubiese devorado.
Sussi,  llevaba cuatro paquetes junto con una mochila, se había quedado paralizada de los potentes guardianes que franqueaban la entrada al mausoleo, Grifos de metal de casi 2m de altura. Las esfinges persas, se presentaban de forma flanqueantes y colosales. Era como si el vertido de cobre fundido, se la hubiesen echado por encima aun estando con vida. Reales, como la brisa fresca que corría por aquel lugar, tangible como aquella “seda metálica” pulida y brillante.

Ahora, entendía a Juan cuando le dijo que viniera. Aquello  no podía describirse con palabras…
La poca luz que surcaba aquella caverna, dejaba ver “el brillo” de una piedra caliza: ladrillos de medio metro por uno, columnas clásicas y griegas con sus “volutas” y capiteles bicéfalos de caballos sustentando unos frisos en alto relieve desvelando las epopeyas de algún tipo de  héroe hace ya de algún tiempo.
Los tres, parecían hormigas ante aquel  colosal mausoleo en el interior de una montaña.  No tenían palabras.  El silencio gobernaba junto con  el misterio, y  les invitaba a introducirse “al palacio de las mil maravillas”.

En el claustro, y como si la primera impresión hubiese sido poca, cautivo más a Sussi: Sus ojos lloraban ante aquella belleza. Un claustro de planta rectangular, a los laterales, antorchas encendidas, y al fondo, una especie de retablo de piedra: Un pórtico ciego en medio y 7 figuras femeninas alrededor del portón de piedra “mirando hacia el centro. Como si fuera el portón de una catedral gótica, 7 diosas miraban con la boca abierta al centro, donde no había nada. Un pasillo de 6 gárgolas a cada lado, mirándose frente una a la otra y una alfombra persa como camino.
Sussi miraba desde abajo, como aquella segunda planta estaba adornada cuidadosamente con esculturas como columnas, similar al “pórtico de la cariátides en Grecia. Un techo sustentado y de una sola vertiente, rematado con otro tipo de seres, como vertedores fluviales
Frisos que recordaban algún tipo de personaje de algún tiempo, entre el techo y las columnas con capiteles persas sustentaban unos  arcos góticos.
 A la derecha, en un rincón, y de forma bien posicionada,  un tipo de ajuar: Muebles de madera del s.XIV y XV, libros o “códices” cosidos con hilo de oro en el lomo de a finales de siglo XV. En aquel “lote-funerario” también habían tablillas, grabados con la escritura “coniforme”, ánforas repletas de cartuchos muy antiguos atados con “rafia” o algún tipo de tejido de palmera, eran como legajos abandonados por siempre jamás en el interior de aquel misterioso edificio…   ¿De quien era todo aquel tesoro? Y ¿Por qué estaba allí? Sussi  intentaba adivinar y los observaba analizando con la yema de los dedos. Esos legajos, parecían estar escritos en “Persa aquemenide” y hablaban de una especie de deidad de las aguas profundas y de cómo logró subir al mismo trono de Persia:

“Año de la constelación  de “Draco”
“En los tiempos dorados de “Arcur”, la guerra con las tribus de las llanuras Baldias, acabaron por conquistar las fértiles tierras de los arcurianos. Un tiempo oscuro se cernió en el valle de “Lenarg-el-lahk”, y las aguas dulces comenzaron a teñirse de rojo. El tiempo de los dioses había llegado a su fin... ahora era el tiempo de los hombres.  La oscuridad gobierna a los perdidos y se ha hecho proclamar reina consorte. Solo espero que los dioses, vuelvan a mirar a sus hijos de nuevo.
 Narub- ad-ahhim sacerdote del templo de los orellabaks.“

.- ¿Arcur?.. Pensaba Sussi para sus adentros, sin haber acabado de leer todo el papiro.
Miraba con ojos que cuestionan lo que ven. Pero no encontraba como contestar a todas aquellas preguntas que le pasaban por su mente en ese mismo instante. ¿De quien era este lugar? Se preguntaba. ¿Por qué esta dentro de una montaña?
A la izquierda una escalera que subía al piso de arriba.
Toda aquella arquitectura, era típica del s. XV, como si todo aquello fuera un patio de entrada de algún palacete de alguna familia importante. Pero al mismo tiempo, parecía una tumba de algún rey Persa. ¿Pero quien?.
Sussi subió junto con Juan y Jordi por aquellos peldaños de piedra pulida. El piso de arriba, también poseía sus propios tesoros…

“Seis pasillos. Dos en los laterales derechos y otros dos a en el izquierdo. Cada pasillo, un dintel cuya forma era una especie de entidad con la boca exageradamente alargada y abierta, una “Gorgona” que con sus cabellos como serpientes salían de su cabellera, surcando el sillar de piedra para acabar tocando unos  capiteles adosados al muro. Con cierto aire de respeto, como guardianes de lo oculto y como una sinuosa advertencia al intruso, la cabeza femenina sin ojos  reclamaba resurgente de la oscuridad haciendo pensar dos veces al intruso petrificado ante su presencia.  Orbitas vacías, colmillos sinuosos, y de piedra pulida, resguardando pacientes lo que aquel pasillo escondía en sus entrañas.
La luz temblorosa de las velas de aquel “Minora” ofrecía la suficiente iluminación a un lienzo muy grande. El misterio seguía con sus reglas, y el corazón de Sussi latía con cierta rapidez al contemplar el enorme cuadro que estaba expuesto en aquel pasaje.
Sussi observaba, desde distintos puntos de vista, aquella hermosa e intrigante obra. Colores abundantes como el azul ultramar y el rojo carmesí, combinado con ciertas tonalidades de extensa paleta de verdes para los parajes, colores tierra para las representaciones del suelo, y dorados en las decoraciones vegetales de los vestuarios de aquellos inquietantes personajes de la época medieval.
Tres escenas:
“Una a la izquierda del lienzo: Un pueblo florentino, casas rurales y adosadas entre si, campanario o hermita en el centro de aquel pueblo de la Toscana y un camino que comenzaba desde las puertas hacia las dos siguientes escenas.”
“La segunda y escena central, tres personajes: “una mujer mayor con cabellos negros” “un joven en el medio” y “otra mujer de la misma edad que el joven con cabellos rubios” .Sus gestos, y el movimiento de las manos y  dedos, expresaban algún tipo de cortejo o conversación. Como si el joven tuviera que acompañar a las dos damas por uno de los designios del destino. Sonrisas y miradas en las que se apreciaba cierto aire de satisfacción compartida por parte de los tres. Si fuera, algún tipo de engaño o juego, todos parecían conformes con las supuestas reglas del juego.”
“La tercera y ultima escena, donde el camino que había iniciado en el pueblo florentino, a cavaba en una especie de mutilación del personaje principal.”
Sussi, no podía ver la escena, por que estaba como “rota”. La tela del lienzo, donde el brazo del Minora estaba torcido o doblegado a propósito, indicaba la falta de un fragmento crucial de la ultima escena.”

La pintura, la obra o cuadro pintado, se siente desde dentro. No se puede describir con palabras técnicas y estrictas, se debe medir con los sentimientos. No se puede “etiquetar”, una obra, expresa muchas cosas al igual que lo hacen los arquetipos y  los símbolos. Estos,  pueden decirnos muchas cosas y detrás siempre hay un mundo de misterios ocultos en cada trazado.
Podemos coger una foto o un retrato de alguna persona en concreto: apreciar su rostro y la calidez de su pintura, podemos conectar con la parte “honesta” de nuestra personalidad,  y describir en ese instante toda clase de probabilidades respecto al personaje “fotografiado” o “pintado”. Estar de acuerdo de forma colectiva con los demás, pero en el fondo, no saber nunca si nuestras especulaciones son las correctas. Pues en un cuadro cualquiera, representa una puerta hacia otro lado donde el tiempo quedo congelado para siempre.
Un cuadro nos transmite “armonía”.
Un “specchi di lanima” “desconcierto”.
La belleza, nos hace sentirnos: mejor, agradable y confortable con nosotros mismos. Un cuadro expuesto en nuestra casa (bonito y  de agradables colores) nutre y alimenta esa parte de nosotros que deseamos destacar de nuestra personalidad al mundo que nos rodea. Es como “un pequeño ritual” al venir a casa y al entrar en nuestro “templo hogareño” precisamos despojarnos de todas esas influencias negativas del exterior, como si nos desapegáramos de un peso que se ha ido cargando durante el día, y al llegar y al ver nuestra obra, nos hace recordar quienes éramos al salir esa mañana.
Un “specchi”, es todo lo contrario.

Sussi miraba, el cuadro desde distintos puntos de vista. Una tabla din-a4 y encima un blog de hojas sueltas en blanco. Miraba desde un ángulo de 45º y después desde el lado opuesto.
Creía ver algo extraño… pero no lo veía con claridad.
Era como si viese “un segundo cuadro” dentro del primero. Como las pinturas del pintor “Oleg Shuplyak” (pinturas cuyas escenas ocultaban, entre el paisaje, un retrato de una persona. Un efecto óptico).

En aquel mismo instante…
Sussi cerró los ojos. Se centro en si misma; “aspiraba” “expiraba”, tal y como su padre le había enseñado. Y al cabo de unos 15 segundos…
Los ojos de Sussi se abrieron lentamente: las pupilas se habían dilatado. El baile de las llamas que iluminaban su rostro, lo hacían más lentamente... El tiempo se había ralentizado para ella.  
El cuadro, se movía, como si los trazos tuviesen vida propia; las hojas de los árboles se movían como si aquel lienzo fuese una simple ventana hacia otra dimensión. La brisa “pictórica” serpenteaba junto con las telas de los atuendos de los personajes. Todo parecía moverse, lento y sinuoso… Sussi, como único espectador, de aquella supuesta escena de teatro, experimentaba los sucesos como si de una historia se tratase, como si estuviera delante de su ipad viendo una película en 2 dimensiones…:

“Un deseo Concedido”
“Érase una vez, un joven muy apuesto que se dedicaba a llevar el correo de poblado en poblado. El mensajero caminaba durante horas diurnas todas aquellas tierras para llevar las cartas de todas las personas que vivían en aquella comarca. Cuando llegaba el mediodía, solía beber en la fuente de una travesía: un poblado donde el camino principal lo atravesaba y donde residían dos doncellas muy hermosas. Ellas, esperaba ansiosas cada 3 días, la llegada del joven y apreciar como sus labios besaban las aguas de aquellas aguas.
Un día, las dos doncellas se precipitaron y dispuestas a cortejar al caballero, se propusieron conquistarlo en el camino, mucho antes de que el llegase a la fuente del pueblo.
El joven apuesto, no quería saber nada de ellas, pues solamente ansiaba mojar su garganta seca en aquella agua tan fresca y dulce. Las dos mujeres, no comprendían por que las rechazaba por igual y prefiriendo antes el agua que la belleza presentada.
Celosas, discutieron. Y el joven apuesto, sin darse cuenta las dos, salió mal herido por haberse caído de espaldas y golpearse la nuca.
En aquellas tierras, existía una cueva muy especial, pues dentro de la caverna habitaba un genio dentro de un espejo. Las dos llevaron el cuerpo sin vida del joven  y apuesto mensajero ante la presencia del gran genio del espejo.
Una voz surgió de aquellas aguas negras.- ¿Qué es lo que mas deseáis?.-
Las dos doncellas, imploraron que lo deseaban para ellas mismas.
Al cabo de un instante, las dos cayeron al suelo.
Al despertarse al día siguiente en el interior de la cueva y frente al espejo, se dieron cuenta de que el cuerpo de aquel joven ya no estaba y que una cantidad de huesos yacían ante ellas. Sus vestidos manchados de sangre al igual que sus rostros, manos y boca.”

En aquel instante, Sussy comenzó a marearse… era como si ella se encontrase dentro de aquel cuadro, en el interior de la cueva y presente ante el espejo negro… unos ojos la miraba desde lo mas profundo… La mirada parecía contemplar los anhelos más íntimos de ella: una serie de esferas luminosas comenzaron a salir de aquel espejo, cuyos símbolos no podía apreciar con exactitud…
De pronto!, aquel estado de trance, había terminado, volviendo a la realidad. Cogió un papel y comenzó a dibujarlo antes de que se pudiera olvidar.

Juan, había subido en ese momento. Sussi, no le comentó nada sobre sus “visiones”, pero los ojos de su compañero se clavaron en el esbozo: una “V” con un “.” en el medio.
.- eh!, me suena este símbolo!...
.- ¿A si? ¿Qué es? ¿Dónde lo has visto?
Juan se quedo pensando….- Ya!, lo vi en Afganistán. Una unidad de sanitarios y científicos, que habían venido junto con la cruz roja, para realizar sus estudios sobre “los soldados” y la capacidad de resistencia o algo parecido. Su empresa… como era…? “Corpo Water”, “Water Corpor”….
.- Water corporatión!.- dijo Jordi mientras se desprendía de una de las cajas que había subido hasta el primer piso.
.- Si! ¿Cómo lo sabias?
.- Vamos!... la “Water Corporation” es la empresa que nos ha contratado….- Dijo mientras enseñaba un papel doblado que tenía dentro del bolsillo de sus tejanos: una factura de los servicios contratados, un logotipo muy similar al dibujo de Sussi y con el nombre de la empresa.

En ese mismo instante, aquel esbozo cayo al suelo.
Sussi se agacho para recogerlo. La hoja de la esquina, se empezó a mover sola. Ella miró el agujero del cuadro. Al parecer había corriente de aire que provenía de detrás de aquel lienzo.

Una antorcha eléctrica, mostraba una especie de pasillo detrás del cuadro. Jordi observaba como ciertas partículas de polvo voloteaban en aquella inmensa oscuridad.
Entre los tres, retiraron el lienzo con mucho cuidado. Dés pues, se dispusieron a explorar aquel inhóspito camino.
Entonces, cuando los tres llegaron al final, una especie de sonido semejante al de un engranaje enorme, resonó en aquel espacio donde el aire fluía con mas fuerza que en e la gruta de las dos padres de ladrillos de piedra. Una  diminuta explosión, como “chasquidos” de dos piedras encendían un fuego. En ambos lados al acceso de la sala, dos llamas que quemaban como una línea de fuego todo el perímetro del habitáculo como si aquello representase la iluminación de la habitación en donde se encontraban. A una altura de 1m desde el suelo, las temblorosas llamas nutrían aquel misterioso lugar adornados de frescos y símbolos extraños grabados en la piedra.
Una sala cerrada, de tres paredes largas y enormes. Frente a ellos, un mapa de lo que parecía ser “otro mundo” o “la tierra en otro tiempo”: Todo tipo de nombres raros y extraños, continentes o islas grandes nada familiares… en el centro, una ciudad con una palabra “ ARCUR ciudad Imperio”, debajo el símbolo “V” con un punto en el medio.
Los tres miraban, la calidad de la pintura y lo bien que estaba dibujado en el muro de piedra o estuco; liso como la seda y con toda clase de detalles. Aquel mapamundi o lo que rayos parecía que fuera, era una autentica obra maestra, pintado por algún artista prodigioso, de una epoca muy antigua.
.- “Arcur”… Sussi ¿de que epoca es Arcur?.
Sussi trago saliva. No tenia ni idea…
.- No lo se Juan, esto tan sorprendida como tu.
.- He! Venid! (dijo Jordi que miraba otro tipo de mural) Creo que es romano.

Lo más sorprendente, no parecía ser aquel mapa lleno de islas en medio de unas aguas desconocidas. En aquella sala, habitaba otro mural en forma de mosaico, fuera del contexto y arte del primer fresco. Aquel retrato en teselas diminutas de cerámica, recordaba mucho a un antiguo emperador de Roma. Sussi, pensó que era el emperador de aquel mundo antiguo, hasta que leyó una inscripción  en latín arcaico:

“NERON SALVATOR IMPERATOR
TABELLARIUS REGNUM AQUA”
.- ¿”Nerón el portador del agua”?
Dijo Juan mientras leía el resto del párrafo que cubría toda la enorme pared. Como si fuera un entendido en latin arcaico. Sussi se rio.
.- “Emperador Nerón salvador del reino del agua”. (Dijo Sussi, después comenzó a leer toda la inscripción del lateral, en un muro de casi 3 metros de altura.
.- ¡Chicos! ( dijo Jordi, que seguía explorando aquella sala)… aquí hay otro mapa o dibujo de esos… ¿no parece el norte de África?

Sussi que había comenzado a leer, siguió a Juan interesándose de lo que Jordi había mencionado ¿”África”?.

Una hornacina con algún tipo de vasija en el centro con un epígrafe debajo: “AQUA PER SE”
Encima de la hornacina, una parte del continente de África, o la zona del desierto del Sahara.
.- “esencia de agua”.  (dijo Sussi intentando coger la vasija en forma de algún tipo de diosa)

Juan, le cogió del hombro suavemente. Miró si había algún indicio de alguna posible trampa. Este, cogió una piedra y la tiró en una de las baldosas del suelo. ¡En ese instante! “lanzas de hierro  de 70 cm de largo, salían como demonios enfurecidos, de aquel suelo empedrado.”

Sussi se acercó. Cogió la vasija y contemplo aquella belleza escultórica: Como un vaso canapio de los antiguos egipcios, “torso y piernas” de cuerpo de mujer, y una tapa como cabeza de algún tipo de deidad femenina.

Ella se dirigió al centro de la sala. Miro el mosaico. Contemplo la vasija que tenía entre sus manos. Y en menos de unos 15 segundos, salió corriendo de allí, guiándose por la luz del candelabro al final del pasillo. Se dirigía al claustro, especialmente al retablo de piedra.

Al llegar Juan y Jordi, vieron a Sussi contemplar el retablo y las siete diosas mirando al pórtico ciego. Como si quisiese encontrar alguna relación en todo lo que habían descubierto en la sala.
Sussi abrió la costosa tapadera de la vasija cerrada con cera de abejas. No podía abrirlo. Juan se saco un machete que tenía adherido a su muslo y intentó ayudarla. Ella, se fijo en la parte de abajo del retablo…
.- ¡Jordi! ¡¿Dime lo qué pone allí debajo?!
.- ¡Voy!... ¿debajo de cada una?
.- Si.
.- “Polimatia”, “Nete”, “Mnemea”, A.. ¡Sussi! ¿Estos nombres no son..?
.- Si Jordi.
.- …“Las siete musas de Nerón”..?
En aquel momento Juan pudo abrir la vasija. En su interior un color “azul ultramar”.
Sussi sonrío.- Las siete musas de Nerón.-
.- ¿las siete musas de Nerón? ¿Que tiene que ver esto con el ojo azul?
.- ¿No lo entiendes?. No es un pórtico ciego, es un lienzo.
.- No lo entiendo… explícate…
.- El ojo esta detrás de ese pórtico, y detrás de el “el ópalo azul”. Para abrirlo debemos  encontrar las seis vasijas restantes…
.- ¿Cómo?

.- Pintando  en el pórtico un “specchi di lanima”