sábado, 14 de febrero de 2015

HISTORIA II: "Black Rouse" Capitulo 5 "La medalla"

              


           “La medalla”

“ … ahora se quien sois…”
“ …No importa donde estéis…”
“… no estáis solo…”

Las voces que provenían de otro tiempo, susurraban al oído al “comandant” que se hallaba agotado y dormido en cubierta. Eran palabras que se fundían con la brisa de los vientos alisios, como el ruido de las hojas de los árboles en lo profundo del bosque, ese “habla” que el completo silencio suele decir cuando no hay nadie, como un dialecto que tan solo conoce la naturaleza y las cosas mas pequeñas de este mundo. O como las olas del mar, que con su sonido recita las epopeyas de todos esos grandes marineros que dejaron una parte de ellos en las aguas impacientes y agitadas, y la otra en la costa en el regazo de su familia. Espíritus que fluyen en soledad, translucidos e invisibles, que recuerdan al perdido que todo es posible. Pero aquella voz, tan suave y tierna, llegaba hasta lo mas profundo del alma de “Agramunt” el “comandant”, pues a pesar de no haber nadie mas que el, aquellas palabras le resultaban tan familiares que era como si alguien le hablase dulcemente al oído, mientras que sus ojos se mantenían cerrados  y con el rostro ocurrente a pos de un suelo rasposo y gemebundo por el movimiento del barco
“.- …aguantad…-.”, “.-…“Arcuriano”...-“.
Entonces, el joven de 20 años, abrió sus ojos.
El Comandant se levantó de aquella madera seca y descuidada de la cubierta. Sus labios cortados reclamaban el tacto del agua dulce. El sol, no permitía mirar con claridad y el calor era sofocante…

Las velas infladas por el viento del Sud-oeste empujaban El Carolina y las maderas del navío crujían junto con los cabos desatendidos durante varios días de navegación. El candil, golpeaba con el movimiento de la marea al mástil de la vela mediana en forma de  cuadra. Pues no había nadie. Tan solo el y los recuerdos de una estrepitoso encuentro con el ser más abominable del gran océano.
Las piernas, no le respondían, al igual que los parpados.
Sin embargo la sed, empujaba a realizar ciertos prodigios. Debía de encontrar agua. Pero el Sol radiaba con más fuerza que el calor que se respira ante el crisol de un herrero.
El comandant, se desplomo al suelo.
Ahora estaba a merced del destino, como la hoja seca que cae en un arrollo y le empuja hacia algún lugar.

En aquel momento, una nave, similar a los barcos mercantes de Asia o China, que se dirigía hacia El Carolina. Era El Ahsa-Nari con su bandera roja y con un tigre blanco como blasón, cimbreante en el palo mayor por encima de las tres grandes velas asiáticas de juncos.

                                *         *         *

El agua estaba muy fría.
Y el despertar prematuro  incomodó al joven  Comandant, pero la horda de sus espectadores que lo observaban impacientes y armados hasta los dientes le izo proceder con cautela. Grandes y musculosos, delgados y enclenques, mayores de edad y jóvenes necios, se mofaban de el como si fuera una mera alimaña de bodega. Patadas, para que el supuesto cómico, representará bien su papel de “propiedad y esclavo al servicio de unos individuos que habían abandonado su corazón en algún lugar en mar abierto, o como locos psicópatas que deseaban  ver brotar la sangre para saciar su desmesurado apetito.
.- ¿Qué lleva en el cuello?.-
.- ¡Siii..! ¡Mirad! ¡Parece plata!
El joven Comandant, cogió su mas preciado tesoro: una medalla que le ayudaba a recordar  “quien era exactamente” en cualquier lugar o tiempo.
Uno de los secuaces presentes, el mas fornido de todos ellos, le señalo con su espada corta..- ¡Mostradnos!-.
En aquel instante, el comodoro, un hombre de color y lleno de tatuajes por todo el cuerpo, se adelantó al marinero que estaba a punto de ofrecerle una estocada al rescatado Comandant. Era “Zulu”, procedente de Argelia, padres comerciantes de esclavos de las rutas transaharianas, de sangre “Tuareg” y el mejor engendro que parió la madre tierra para el buen menester de la piratería en alta mar.  
.- *¡Hakim!* (dijo con una voz imponente y con un dialecto de su tierra)
Los dos se miraron a los ojos. Cara a cara. Hakim, le doblaba la estatura a Zulu. Pero el comodoro, sabía como atender a esa clase de hombres, pues no era ni el primero ni el ultimo que se había papeado en el transcurso de su vida. Su mirada, ordenaba sin mediar palabra.
Assur el persa, que había llegado detrás de Zulu, aprovecho para acercarse al joven rescatado.
.- Vaya..vaya... que tenemos aquí.. (dijo Assur cuando vio la medalla del Comandant)… al señor le agradará.. jejjejeje…

Todos estaban encubierta en el Ahsa-Nari.
Desde los simples que se encargaban del mantenimiento del barco, hasta los que protegían la mas valiosa mercancía de aquellos mal nacidos: las esclavas. Ellas también estaban en el exterior, viendo como el sequito de aquellos asaltantes caminaban desde El Carolina por un puente de madera hacia el Asha-Nari, con ellos un joven de cabellos castaños y ojos de color miel.
Narea, estaba presente, cuando se dirigían al camarote del capitán. Sus ojos se clavaron en el Comandant, como si los incomprensibles caminos la divina providencia, los hubieran atraído a los dos a ese mismo instante. El joven, la miró, como si la reconociera de algo. Sin embargo, Zuru que estaba detrás le arreo un mamporro en la cabeza “.- ¡Moveos! .-“

                         *        *        *

.- *¿Quién es?* (dijo en idioma “Nomaitu”una de las esclavas, y prima de Narea y de 12 años de edad)
Narea, tapada con uno de los trapos sucios de la bodega, miró a su amiga “Adah”. No lo sabía, pero algo había cambiado en ella. Como si aquel hombre presagiara algo, un cambio de rumbo prematuro de los acontecimientos y los roles de ese macabro e injusto juego de hombres.
Narea, se dirigió a su lugar. Un rincón exclusivo para ella. Un espació que menguaba su poder de reclusión y en el que ella, sentía una extraña sensación que había creído que la había perdido para siempre: Pues no se sentía sola.
Cerraba sus ojos, intentando canalizar el poder sobrenatural de las cosas. “.- la verdadera fuerza radica en las cosas mas pequeñas.-“ Recordó, como su madre le mostraba a una pequeña araña en la palma de su mano. Ella se había peleado con su hermana mayor “Tacoha” y su madre tan sabia como siempre, le mostraba que todo tiene su momento “.-… el sol, la luna y las estrellas al igual que las montañas, que las hierbas y que los insectos… todos tienen su posición en la vida y su momento es sagrado para cada uno de ellos…-“
Cuanto la echaba de menos.

                                *        *        *
Una forma circular. Regular por sus aristas como labrada a mano y forjada por algún tipo de técnica ya olvidada. Plateada y suavemente azulada. En el centro grabado a fuego vivo la palabra “Arcur”. Y en el reverso las siglas “A”, “R”, “G”, “O”, “S”.
.- Y bien… ¿Qué es “Argos”? (Dijo el capitán Nacrowell)
El comandant, miraba hacia abajo. Tan solo pensaba en beber un poco de agua. Estaba cansado, agotado y lleno de incertidumbre. Aquel personaje con el ojo de un tigre y barbas mal arregladas y descuidada, no le intimidaba en absoluto.
El capitán, mando traerle un poco de agua en una vasija medio rota.
.- ¿y “Arcur”? (volvió a insistir, mientras el Comandant, mojaba sus labios en una taza de agua dulce)
El joven, ceso de beber y miro al suelo de la taza. No sabía que decir o tal vez ¿como podía explicar lo que no se puede entender?
Entonces, mostró al comodoro que le sirviese mas agua.
En cambió el Capitán, se irritó en aquel instante y golpeo la mesa. .- ¡Vais a hablar!. ¡Os lo juro por la quilla de este barco!
El joven miro con fuego en sus ojos y fijamente al regente del barco. Este irritado, se abalanzó contra el preso, golpeando la vasija de cerámica, sin acertar en su intento.
Pues tan solo le bastó al comandant, moverla tanta sutileza como el caminar de una araña, sigilosa y silenciosa. Zulu, le puso el filo en la garganta, mientras realizaba el gesto de negación.
.- Señor… si me permites… (dijo Assur, para calmar las tensiones que se respiraba en aquel camarote)
.- ¡Hablad bastardo! (dijo Nacrowell a Assur el Persa, molesto por a ver quedado en ridículo al intentar golpear la vasija)
.- … por su puesto… mmm… esta claro que este buen hombre… tiene un fragmento de plata azul… y que si no me engaña mi intuición, sabe como llegar a “Espolón” ¿cierto? (le decía al oído al Capitán enfurecido)… dejémosle como lo que es, mi señor,..”una pequeña paloma  mensajera y extraviada”…
.- ¿Dejarle ir…? (Dijo el capitán, apunto de rajar al Persa)
.- …Para saber… a quien sirve, mi señor, la paloma.. (movía las manos) volverá a su dueño y nos, sabremos quien esta detrás de los “acorazados” y del paradero de la isla…
.- Comodoro. Llevadle a que lo laven. ¡Apesta¡. Darle de comer y que sacie su garganta. Después ofrecedle un bote de su barco y dejadle a la deriva.
.- Pero mi Capitán… (Dijo Assur)…
.- Si queréis que esta rata, viva. Acatareis mis órdenes. ¡Rayos! Tengo un prestigio que mantener delante de mis hombres!.
John Van Nacrowel, se postró ante el rostro del joven.
.- Tenéis suerte… aún tiene valor vuestra miserable vida. Pero os aseguro, que cuando tenga el momento, os are tragar vuestra arrogancia: Nadie trata así a Natri-Shakti.
.- Señor. (dijo el Comandant, al fin) todos vais a morir. Os dirigís al abismo.
Las carcajadas del capitán, se escuchaba en cubierta.
.- Al final va a resultar que me caéis bien…¡escuchadme! (El capitán se aproximo mas ante el joven a un dedo de distancia, entre nariz y nariz ) ¡Yo…, soy “el abismo”!
.- Por supuesto, señor.
.- ¡Lleváoslo!


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