martes, 3 de marzo de 2015

HISTORIA I. "La reina de la lluvia". Capitulo 8 "La conspiración de las Abejas". (Actualizado)




                    “La Conspiración de las Abejas”

Sussi se levantó bien temprano. Cogió la maquina del café y la enchufó en una de esas baterías portátiles con mas de 2 enchufes. El aroma de aquel polvo negro, le hacia sentirse muy bien. Lleno la cafetera de unas de la botellas de agua de 2l, hasta llegar al máximo del depósito. Mientras se calentaba, se sentó en la silla y bostezando abrió el códice. Estaba intrigada. ¿Quién era “Sir Robert”? ¿El dueño de todo esto? ¿Por qué construyó un mausoleo en el interior de esta cueva? Y ¿Qué tenía que ver Dorothy Montfacony en todo esto?
Una cosa estaba segura, la primera sala, hablaba de lo que el diario del monje anónimo relataba: “Nerón”, “las tropas de petrorianos en África” y “Arcur”.
Sussi abrió el manuscrito desde el punto donde se había quedado en la madrugada. Mientras que Juan y Jordi dormían aún, cogió la taza de café en una mano y  empezó a leer…
 .- “la Conspiración de las abejas”… (Dijo Sussi tomando un sorbo de su taza bien caliente)

                 “La Conspiración de las abejas”

Desde los confines de todos los tiempos, se ha mantenido en secreto. La verdad que nos concierne a todos, fue sepultada hace ya  miles de años.

Más antiguo que vuestros dioses y creencias, el mundo que se nos presenta ante nuestros ojos, era muy distinto que el de ahora. La tierra se desvelaba bajo la apariencia de un archipiélago de 4 continentes, cada cual  con sus respectivas islas regentes: “Etrahón” al Norte, “Arrehite” al sur, “Ek-teba” al este, y “Od-hait” al oeste. Y en el centro “Tarakubiat”. Juntos formaban el “Lenarg-ed Eliojk”, la tierra de los hijos de los dioses, los primogénitos, denominados: “ Orellabaks”.
Los dioses, en nuestra mitología arcuriana, sembraron la tierra de “Toloks”, flores en forma de piña en cuyo interior se gestaba al Orellabak.  De ellas, cuando se habría, salía un cuerpo desnudo similar al humano, pero con las dotes y características de sus regentes los dioses. Los Orellabaks, poseían todo conocimiento: el dialecto de todas las cosas del universo y el placido poder de crear todo en cuanto su sentimiento sagrado les permitiera. Todos, conocían el valor de la sabiduría. Con cuerpos esbeltos y rostros hermosos, se nutrían de la energía y la belleza de la vida de la tierra prometida. Sin embargo, tenían una sola doctrina en aquel gran y maravilloso vergel: no podían engendrar entre ellos, al igual que el resto de los individuos y mortales que vivían en “Lenarg ed Eliojk”.
 La condición de “deidad” era la de crear y no la de engendrar”. Y al igual que una colmena, su sociedad se regia por las mismas leyes; una única reina para gobernarlos a todos y en lugar de “polen” cuidaban y recolectaban a sus semejantes cuando llegado el momento. Los” Toloks”se abrían y los Orellabaks  recibían a sus iguales con alegría y felicidad.
Todo se realizaba por el bien de todos. Y la vida de los hijos de los dioses, era eterna y agraciada por todos los Orellabaks: Cuidaban de toda la vida en Lenarg ed Eliojk, desde los insectos mas pequeños hasta las bestias mas peligrosas que vivían en sus alrededores, desde las nieves perpetuas de las altas montañas hasta los arroyos y lagos que nutrían de vida todo aquel mundo, desde la piedra mas diminuta hasta las grandes montañas, por que “en lo pequeño radicaba toda la grandeza” y amaban todas las cosas por igual sin importar  condición de tamaño.
El tiempo, transcurrió durante siglos y los Orellabaks, los primogénitos e hijos de los dioses, vivían con regocijo y felicidad…. Hasta que pasó lo inevitable.
Solo había una única ley. Una sola doctrina: pués a pesar de poseer toda dote de un semidios, tenían prohibido engendrarse y multiplicarse entre ellos. Los Toloks, eran indiscutiblemente sagrados y solo “aquellas flores cerradas” en forma de piña, tenían el privilegio de multiplicar al pueblo Orellabak.
 Los que la violaban, eran terriblemente castigados y se les despojaba de toda condición y descendencia primogénita. Eran desterrados al “Od-numdus”, donde todo quedaba olvidado por siempre jamás.
No podían reproducirse entre ellos. Así mismo lo declararon sus regentes los dioses desde los picos mas altos de las montañas, desde la música de los arroyos al brotar la corriente de agua de los manantiales sagrados y desde el canto de la brisa, como voces susurrantes en la alejanía. Podían amar, pero jamás engendrar a un similar en sus entrañas.
En los confines de todos los tiempos, cuando todo parecía estar controlado por los mecenas de los reinos celestiales una criatura de “Lenarg ed Eliojk” nació del vientre de una Orellabak. Todos y cada uno de ellos, pudierón contemplar la sensación mas hermosa que jamas habían presenciado. Nada que ver con la multitudes de especies y sus nacimientos, pues la misma luz de las estrellas no igualaba el bonito acontecimiento.
Fueron buenos días. Por que muchos de ellos, procuraron de engendrar a un hijo propio sin necesidad de los “Toloks”.
Sin embargo, otros, donde se veía “buenos actos”, apreciaban la indiscutible aberración de inflingir la ley de los dioses.
Y todos los que lo engendraron,  temieron la furia de sus regentes. Así que, por el bien de todos, cogieron a las pequeñas criaturas y las llevaron a lo profundo de una cueva, para que jamás se supiese del error que habían cometido los que habían inflingido la ley.
El silencio, reino en los corazones aquel día.
Según, “los Aruks” sabedores de las antiguos manuscritos del templo de los dioses de Arcur, Los Orellabaks fueron enfermando hasta convertirse en sólidas piedras.
Muchos dicen, que “Lenarg ed Eliojk”,que proviene del nombre de la reina Orellabak “Lenarg” y que los continentes del imperio de Arcur, son los pedazos de su corazón destrozado “Eliojk”.
.Los Orellabaks fueron nuestros dioses.
Y Todo Arcuriano, los respetaba como tales.
De la cueva, nada mas se supo. Pequeñas escaramuzas de palabras sin sentido, cuya leyendas oscuras narraban los Aruks, en los Fuegos de Vatiria: festividad en la que se onraba a todo difunto para apartar a los malignos de Od-mundus. Una de ellas, era la de “ Ankcorock”, una especie de entidad que vivia en las oscuras cavernas de los montes rodados. Según cuenta, que en sus entrañas existe un espejo negro, forjado por las lagrimas de los hijos de los Orellabaks y de sus deseos mas profundos no realizados antes de dejar este mundo.

Sussi, dejó de leer. Y recordó los frisos que estaban en aquel claustro. Unos altos relieves, contando una historia, que ahora ella podía captar su misteriosa explicación.
“La conspiración de las abejas” se reflejaba a un máximo detalle escultórico; claro y comprensible para cualquier espectador.
Aquel grabado se veía tan claro como la luz del sol penetrando desde una obertura de la gran cueva. “Unas piñas que representaban que nacían en las praderas. En la otra escena, como esas piñas como flores se habrían y de ellas salían esos seres altos y esbeltos. En la ultima escena, y la mas escalofriante, esos mismos seres llevando lo que supuestamente eran sus crías al interior de una cueva” El friso escultórico de alto relieve seguía por todo el perímetro rectangular hasta llegar  a la altura del pórtico ciego. Sussi se acercó. El bello de los brazos se le erizó, al presenciar a un ser espantoso, antes desapercibido. En la ultima escena de la historia, una entidad con numerosos brazos, sin boca y con ojos oscuros como la noche, gobernando las empedradas esculturas de “las musas de Neron, en la punta o clave de aquel arco visigodo. Como una amarga y aterradora advertencia.
.- “Ankcorock”. (Se dijo a si misma)