jueves, 19 de marzo de 2015

HISTORIA I: La reina de la Lluvia. Capitulo 9 "El Sotanaty". (Actualizado)




“El Sotanaty”

Florencia 1429 . La cuna del comercio y las transacciones entre navegantes y mercaderes. Una tierra llena de oportunidades, “La tierra de los sueños”, donde todo es posible: Al sur, el reino de Nápoles perteneciente a la Corona de Aragón. Al norte, “El ducado de Milán, bajo el poder de la familia de “Los Sforza” y la republica de Venecia. En el centro, “Los estados Pontificios” gobernado por el Papa y sus alianzas, y la “Republica de Florencia” Bajo el dominio de “Los Medici”.

A principios del siglo XV, el oro y la plata inundaban con sutil presencia los puertos  florentinos, junto con la sangre derramada de pequeños conflictos en las callejuelas mas inhóspitas y oscuras de la ciudad. Conspiración y traición, uniones  y desuniones, tratados y acuerdos entre los grupos mas relevantes de los barrios de Florencia.  Costos de cumplir en el gran tablero de ajedrez. Pues todos ansiaban adquirir su parte. Mientras los mercaderes crecían en los puertos italianos y el comerció crecía vertiginosamente, las bandas rivales administradas por los regentes de las familias banqueras, luchaban entre si, para lograr la gloria y el completo dominio de la ciudad mas importante de Europa.

En 1429, Cosimo de Medici, muere.
Todo el patrimonio junto con los prestamos  pomposos y desorbitados de los  obispos del Vaticano, pasan a ser heredadas a Giovanni de Medici. Tal era la suma de todas y cada una de las transacciones que los Medici habían elaborado durante más de 10 años, que el resto de los banqueros florentinos culparon a Giovanni de desfalco bancario nacional. Gran parte de la renta de la republica de Florencia, estaba abalada por la más diminuta y simple gema azulada. Toda negociación, traición y soborno estaba sujeta a la peculiar joya de la familia banquera. El ojo azul, hacia abrir las arcas de todo aquel que la contemplara, los mas agarrados aristócratas, nobles de la cristiandad e incluso los reyes de los otros países del mundo conocido. En el primer cuarto del siglo XV, todo dependía del delgado “hilo” de la dama azul: El occio blue.
Todos aquellos florines de oro y plata se acumulaban en las arcas de los Medici, haciéndoles más ricos que la misma iglesia romana. El poder, no estaba en una corona ni si quiera en los títulos más importantes de la nobleza. Mientras que las guerras sacudían al mundo y los reyes se disputaban sus tierras en el gran tablero de ajedrez, Los Medici acuñaban el florín de oro, mediante prestamos y finanzas a empresas descabelladas y de conquista a ambos contrincantes.
Las arcas crecían.
Las envidias, hacia adeptos a los enemigos de la familia florentina. Cuando Cosimo de Medici murió, una gran herencia cayó sobre su heredero: Giovanni Cosimo de Medici.
Giovanni, representante de todas aquellas transacciones, se veía encerrado en la Torre de Palazzo Vecchio, por parte de un contrincante y rival muy poderoso de la familia “ Albizzi”. 
“Rinaldo  de Albizzi” Lo había denunciado y en el juicio lo acuso, culpándole de desfalco bancario y de adueñarse de toda la republica, a merced de su empresa bancaria y aprovechándose del favor del Vaticano. Junto con otras nobles familias, lograron desterrar a su rival, con creces.
Giovanni, se vio obligado a abandonar todo su patrimonio y viajar a la Corona de Aragón donde gestionaba una hacienda embargada por uno de los subordinados del Conde de Barcelona.
Entre sus posesiones de viaje y su familia, les acompaño el fiel amigo de la familia, el sr. Samuel Crock.

A finales del año 1433, Con los nuevos regentes en el poder, Florencia que ya estaba sumergida en un escenario de corrupciones y asesinatos, sucumbió ante la incapacidad de sus gobernantes. La republica estaba inmersa en un caos muy profundo. En las tabernas, no se hablaba de otra cosa: de la mala gestión de los regentes en el poder y de un personaje  nocturno e insólito “El Sotanaty”.
Mientras que la masas se acumulaban ante el vaticano, reclamando justicia y el perdón de la familia Medici, en las callejuelas se encontraban victimas sin vida y asesinadas de un modo cruel y despiadado.
Los cuerpos aparecían en los rincones más oscuros y desapercibidos de las bocacalles de “la Piazza” y abiertos terroríficamente por el pecho.
Los testigos, mencionaban haber visto a un ser fantasmagórico “El Sotanaty”: La muerte que venia desde los muertos a robar el alma de aquellos que habían pactado con el mismo “diabolo”. Una sombra en la noche y  la misma oscuridad personificada, arrebataba el alma de sus victimas abriéndoles como su fuera un carnero.

El Papa Eugenio IV,  a causa de las infinitas revueltas en Roma, se vio obligado a huir por el Tíber  a Florencia. Una vez en el convento de Santa Maria Novella,  reclamó la presencia  inmediata de  un agente para investigar lo que estaba pasando con aquellas insurrecciones en los Estados Pontificios y en Florencia  con aquellas inhóspitas muertes.  El rey de Nápoles Luis III y de la casa de Anjou, prestó al santo padre a un caballero que había templado su espada al servicio de la Corona de Aragón en cuestiones políticas muy delicadas.
Al recio, le conocían como “El Comandant”


                   *       *      *

Las temblorosas velas iluminaban la húmeda y fría estancia del supremo obispo, las sombras de sus arrugas en el rostro lo hacían sabio, un hombre con el peso de los destinos de los menos agraciados, un representante que se preocupaba de las cosas mas esenciales de los menos favorecidos.  Los que piensan suelen marcar el ceño al igual de los que ríen y se burlan de los demás, marcando los aros de sus mejillas. Sin embargo, aquella figura encorvada, saboreando una sopa caliente y con los pies en remojo, no persuadía al joven que acababa de entrar.
La mirada taciturna del obispo de Siena, contemplaba a un hombre que no parecía haberse gastado en campos de batalla, ni el frío cuartelar la piel a dormir en la intemperie en las empresas de oriente. Una rabia junto con una tos, le hizo pensar que le habían vuelto a engañar. Pues no pidió ¡a un niño! “.- ¡Por dios santo!-.” Se decía a si mismo, al ver incluso unas manos tan nítidas y sin ningún tipo de arañazo o señales de campaña.
.- Monseñor, se presenta Sir Robert Agramunt.
.- ¿y vos… sois el emisario? (dijo volviendo a saborear la sopa y desinteresado)

Uno de los sirvientes-soldado al servicio del vaticano, le mostró un pergamino al Papa Eugenio IV, este se limpio la boca y lo desplegó.
El Comandant, miraba al frente, pero percatándose de toda acción en aquel aposento. El silencio era agobiante. Aquella paciencia se resquebrajaba con cada acto y la tensión crecía, hasta que, finalmente, habló.
.- ¡Bien! Veo que habéis servido bien a vuestros señores. Me vale por el momento. Aunque la siguiente empresa, no va a ser tan agradable… (Dijo mientras lo analizaba de arriba a bajo al joven comandant. Se fijaba en sus manos y dejaba una sutil muesca de desconfianza y de pobre capacidad. No estaba a la altura.)… de todas formas, nunca es tarde para fortalecerse…
Ahora, el Comandant, se estaba comenzando a poner nervioso. Pero reconocía a los de su clase; hombre de bien, pero conspirante en la sombra. Un lobo vestido de cordero, capaz de vender a su propia madre en el mercado negro, por el simple hecho de complacer sus intereses económicos. ¿Las arrugas? Mera escenografía, nada que ver con la realidad de su persona, estúpida y egoísta, en la que suele encasillar a las personas sin conocerlas de antemano. Pero conocía aquel tipo de calaña. Debía de contener su ego y obrar como siempre lo había hecho: no hablar y dejar que aquel sujeto lo dijese todo.
.- Os dirigiréis a “la Placcía Nova”, allí encontrareis una de las recientes victimas.
.- ¿Victimas?
El silencio se volvió tenso.
.- ¿Os ocurre algo?¿ A caso no habéis sido informado antes de venir?
.- Mi señor, no preciso de informaciones adicionales. Vos demandáis y yo acato ordenes.
.- ¡Vaya! Habláis como un soldado. ¿Cómo es que habéis sobrevivido a tantas secuencias en plena guerra, sin llevar en vuestro cuerpo las señales y los cayos de un autentico soldado.?
.- Mi señor, no os dejéis engañar por mi apariencia. Sabed, que los dibujos en la piel, también es cierto, que demuestra la incapacidad de obrar como un profesional.
-. Por supuesto… y ahí es donde quiero llegar a parar. “Nada parece ser lo que es”. Esa es la razón, de por que esta misión la debéis de realizar solo. El destino de las cosas, están sujetas  a los deseos de nuestro santo padre y dios de todas las cosas. Veréis… mi sirviente os ofrecerá todo en cuanto vayáis a necesitar en vuestra nueva empresa. Si falláis, me vendré obligado a tratar vuestro asunto como el de un mequetrefe…
.- ¿De que se trata? (dijo el Comandant intentando que la reunión no se fuera por el lado inadecuado. Su presencia, le irritaba)
.- Bien! Me agradáis… hijo.. vos vais al grano. Sabed que disponéis de toda financiación: armas, efectivo, soldados…En este documento… (Uno de los sirvientes le entrega al Comandant una especie de carpeta de cuero, repleta de hojas)… encontrareis todo al respecto. ¿Tenéis alguna pregunta?
.- Señor, todo esta correcto.
.- Benne… (Dijo el obispo Eugenio, moviendo su mano y despidiéndole).
El joven recio, se iniciaba a salir de la estancia. El hombre mayor, se levantaba con los pies metidos en aquel barreño de agua tibia. Entonces, antes de que cruzase el umbral, le pregunto.- ¿“Comandant”?, ¿creéis en los demonios?.-
El joven, se sorprendió por que le había llamado por el apodo. Entonces le contesto con franqueza.
.- He visto hombres perder la cabeza en plena guerra, he navegado por aguas que harían temblar al mas temible de los piratas,.. Demonio o no… yo solo veo un problema al que su merced precisa una solución.
El obispo no se esperaba esa respuesta. Lo veía como un mero novato, estúpido e intrépido, en la que iba a encontrar, no algún diablo, pero si a personas con las mismas similitudes del mal.- Que Dios te acompañe, hijo.- (dijo, haciéndole la cruz)


Guia



“Los Deseos”
La forma peculiar que tenemos, de llamar al cofre donde guardamos todas nuestras verdades. Lo que verdaderamente ansiamos poseer. Lo que nuestra alma nos pide que logremos en el devenir de los futuros dias. Lo que al parecer nunca jamas vayamos a conseguir.
La condena mas dulce e insaciable que reclama  nuestro propio ser cada vez que nos vemos reflejados ante un espejo.
Virtud que nos hace ser lo que somos; una especie que sabe que puede llegar a lo mas alto.
Pero ¿Qué pasaría su hubiese un objeto capaz de conceder aquello que verdaderamente ansiamos poseer? Y si lo tuviésemos ¿Cuál seria su precio?.

El hecho de querer verdaderamente algo para nosotros mismos, no es mas, que un ingrediente ilusorio que creemos  necesitar para ser mejor con el mundo que nos rodea. “No existen los tiranos y los malvados, sino actos tiranos, egoistas y malvados”.  El ser actua siempre por un bien, pues lo que es bueno para uno mismo puede ser malvado para muchos.

“La reina de la Lluvia” es la primera entrega de “Larehuk”. Trata de un espejo que puede conceder el mas profundo deseo, que el ser que se refleja tiene en ese mismo instante. Se basa en la ley universal “Causa y efecto”. El deseo, se cumple al estar presente el reflejo de la persona ante el espejo negro, cumpliendose a “raja tabla”. Concediendo (Por ejemplo) “La vida eterna”,  como el Joven Argos, no por que la pidiera, sino por que su deseo para ser cumplido asi es como debe ser. Argos pide lograr un estatus social en la epoca del imperio de Arcur, sin embargo el espejo le concede la capacidad de no envejecer jamas. Y de ahí, “Larehuk”, que en idioma “Arcuriano” quiere decir “Para siempre”.
El espejo negro, se crea con las lagrimas de los hijos de los orellabaks ( que representa los deseos no cumplidos)

cuando son encerrados en una caverna para siempre y asi ocultarlos a los dioses.  El inframundo, ansioso por atravesar este mundo, aprovecha el infortunio de los pequeños semidioses encarcelados en la profunda caverna, para acceder como una entidad materna: La reina de la lluvia.