lunes, 26 de octubre de 2015

HISTORIA I: "La reina de la Lluvia". Capitulo 21. "El legado de Cosimo"



En algún lugar de Italia.
La esfera luminosa dibujaba las líneas de las paredes empedradas, sombras que remarcaban las juntas de los infinitos ladrillos que formaban aquel pasillo sin fin. Una silueta, un sujeto ensotando abriéndose paso en la oscuridad. En su mano una bola de luz como antorcha, y ante ella, un portón hermético custodiado por el absoluto silencio.
Un solo gesto…. y ¡la puerta se abrió!. Sin llave. Sin ningún tipo de esfuerzo, aquellos maderos, se movieron como su estuvieran poseídos por el maligno.
Al entrar, una calle gobernada por criaturas de otro mundo, petrificadas y calladas, sumisas a la presencia de quien las contemplara, Gárgolas o demonios de piedra emparejadas y mirándose una al frente de la otra, como guardianes de algún saber oculto y milenario.
En el espejo se veía como aquella tunica se aproximaba. Una mujer oculta en una tunica más grande que ella.
Y en aquel instante… sus manos dejaron de emitir esa luz, y empezaron a moverse como si estuviera hablando con señas delante de aquel extraño espejo negro. De repente y tensando con fuerza la pose de sus dedos comenzó a recitar palabras de alguna lengua muy antigua…
.- Espejo! Reveladme los secretos de los antiguos…!, !...de los mas grandes!

El eco hizo que las paredes repitiesen sus palabras, con fuerza al principio y después  menguantes en la lejanía.
Aquella oscuridad total, devoró el poco sonido de aquel lenguaje, que una vez pronunciada las palabras mágicas, la brisa que provenía de “la nada” hizo que los guardianes del pequeño templo subterráneo movieran sus cabezas hacia la dirección del sujeto, como si hubiesen resucitado o simplemente, despertado de su gran letargo. La tunica cimbreante a la corriente no le basto para desconcentrar a aquella extraña mujer de cabellos rizados, su pose  aún se mantenía firme a pesar de que aquellas criaturas de piedra la contemplaran con sus terroríficos ojos rojos, como  miradas de fuego al acecho.
Los ojos se abrieron, como si la fuerza vital pudiera salir de sus pupilas…Sus dedos de uñas largas y negras se tensaron con mas contundencia, reclamando así todo el poder del mismísimo universo ante su presencia. Y el reflejo en el espejo, de un rostro hermoso y femenino,  se torno nube púrpura. Diversas formas, humo volátil en el cristal oscuro sin poder concretar una presencia precisa y exacta, o  como si fueran las almas cautivas, las cientos de miles de victimas encerradas en la mazmorra mas tenebrosa retorciéndose en aquel tipo de dibujos humeantes…. ¡De repente! Los gritos que provenían de aquel tipo de infierno se disiparon en la nada. Las voces de los gobernantes de aquel abismo habían acudido ante su presencia….
.-“Recuperadla” (decían diversas voces al mismo tiempo y desincronizadas como acompañando al majestuoso y colosal espacio, como un eco en la gruta mas grande de toda la tierra en un simple espejo negro))
.- ¿Dónde puedo encontrarla?
.-¡“debéis de ayudarnos”!, !”Siii…ayudadnos”!
.- He buscado por todas partes y no he encontrado nada de nada. Seria de gran ayuda saber su forma…
.-“Ni si quiera, el grano mas insignificante de un desierto, pasa desparcibido por la inmensidad del universo”.“ ¡Vos! fuiste elegida…entre todos los monos que gobiernan este miserable mundo…. ¡Complacernos! Y os ofreceremos el poder supremo de todas las cosas…”
.- Os lo agradezco. Siempre me sentiré obligada a satisfacer vuestros mas profundos deseos… en tiempos pasados abrace vuestro regalo, pero temo que mi capacidad de poder vencer a la muerte sea insuficiente. ¡No! ¡Dispongo de tanto poder! Corren tiempos difíciles…
.- “siii..!Egoísta!” “ Siii necia…” “Siii… Complacednos” “Siii… Encontradla, siii… para que todos vuelvan al yugo, ellos nunca tubieron que ser libres”
.- Lo se… Pero…¿Cómo?
.- “Encontradle a el y la encontrareis a ella”
.-¿“ El”?
.- “ El que perdura y no  cesa” “Siii… el traidor” “Siii… “el” siempre fue la clave para Nos…”
.- ¿Dónde puedo encontrarle?
Las voces aguardaron por un instante…
.- “Su marca” “Siii… la marca” “Nos, fue nuestro…siii”
La nube purpura dibujo una “V” invertida.
.- “Encontradle y la encontrareis a ella”,  Nos tenemos mucho que ofrecer”, “Siii…todos volverán a ser nuestros de nuevo”. “Id y encontradla para Nos” ¡“Siii…Liveradnos”!

                           *       *       *

Un simple mineral.
Una gema que fue forjada en el interior de la tierra, o simplemente, una curiosidad del destino que vino desde el espacio exterior hacia nuestro mundo hace miles de años… Templada en el crisol, donde la lava
 es liquida que como el agua, “un mar incandescente de fuego y roca fundida”, un lugar igual a como se forman los diamantes. Transparente y azulada,  la gema mas pura y única en su especie. O también, una pequeña semilla cristalina como una diminuta gota de rocío, “la ultima lagrima” de un planeta que desapareció en la profundidad del universo, y que en su gran viaje, el fragmento de roca cósmica, fue impregnada y modelada por sus compañeras las estrellas. Sola en la inmensa oscuridad de su regente roca y nutriéndose a su paso del poder de  los soles del universo.  Su radiación cósmica la transformaba, en su gran letargo hacia la tierra, en el material mas poderoso del infinito océano celeste.
 “El ojo azul”,  agua cristalizada y resplandeciente como una pequeña estrella, “una luciérnaga en medio de la noche más oscura”, un mineral que contenía en su interior la bóveda celeste, dotada de un poder conquistador y una fuerza que se apoderaba de la razón de aquel quien  se atreviera a contemplarla. La cosa más pequeña que cambiaria el devenir de toda una serie de civilizaciones durante la historia con tan solo su peculiar presencia en la tierra.
Como la doncella mas hermosa del reino, cuya presencia cautivaba y robaba todas las miradas… Nobles y Reyes, Emperadores y Sultanes, Cuando se abría el arca del banquero florentino, todos los presentes se quedaban observando su esplendor, cuyas palabras se transformaban en susurros que resonaban por los majestuosos y pomposos palacios de occidente hasta oriente.
En los salones del siglo XV, la escasa iluminación, hacia que gobernase la oscuridad, junto con aquella humedad ocasionada por las paredes de piedra. La gema, cuando era mostrada ante los cortesanos, doblegaba tal oscuridad con sus rayos y luz propia, la pureza de la joya le permitía arrebatarle el protagonismo a la penumbra y las sombras y sus tinieblas se disipaban como la niebla al calor del sol, el alba azulada de aquel diminuto tesoro conquistaba con su peculiar reflejo y empequeñecía las caprichosas joyas de los hombres mas poderosos de la Toscana. Mercaderes italianos, banqueros florentinos, y mensajeros reales de los reinos vecinos, quedaban asombrados por la belleza de aquella joya que Cosimo de Medici les presentaba. Una pequeña y gran fianza, para que todos invirtieran en la nueva y descabellada empresa del banquero: El trono del Vaticano.
Cosimo, mostraba “La gema que contenía la bóveda celeste”, y  las arcas de los hombres más poderosos de toda Italia se abrían a su paso como el despertar de las flores en primavera.
Pero sin embargo, el oro de la Toscana, para que su viejo amigo “Baltasar Cosa” fuera  “Papa”, no era suficiente. El trono de Sant Pedro tenía un alto precio, y estaba dispuesto para todo aquel que pudiera reunir el tesoro mas grande de toda la historia. La suma que Cosimo de Medici había reunido no llegaba ni a la tercera parte de su precio.
Muchas bocas que sobornar. Obispos franceses y italianos que satisfacer. Una costosa empresa, que requería la presencia de un objeto que igualara la balanza entre  el poder terrenal y el espiritual  del mundo entero.
En a principios del siglo XV “El cisma de occidente” permitía que dos “Papas” gobernasen a todos los cristianos. Por un lado,  durante 70 años, los papas habían sido franceses y la sede papal residía en el reino de Francia, por parte de los intereses del rey Felipe IV de la “Flor de Lis”. Por otro lado, los obispos de Roma querían que tras la muerte de Gregorio  XI, el siguiente papa  fuera un italiano.
La sede de Francia escogía a su papa como Clemente VII y los italianos, la sede de Roma, a Urbano VI. Los dos se coronaron como auténticos representantes del “trono de San Pedro”. Y cuando lo hicieron, los dos se excomulgaron mutuamente, anulándose el poder de la soberanía del mundo cristiano. Provocando rebeliones y confusiones por toda la cristiandad. La necesidad de un nuevo pontífice “autentico” y no “anti papal” hizo que el trono  tuviera un precio, una suma desorbitada y que solo la joya mas valiosa del mundo podía lograr reunir todo aquel inmenso tesoro. Cosimo de Medici, lo sabía; Si conseguía el papado, su reputación crecería y crecería hasta alcanzar el mayor éxito que el banquero mas prestigioso de toda la Toscana pudiera desear. Ya no ofrecería sus servicios a mercaderes de poco rango, sus próximos clientes serian reyes y emperadores, la familia Medici, seria recordada como la dinastía más prestigiosa de toda la historia.
Pero las arcas para la empresa de Cosimo no llegaban ni a la cuarta parte del presupuesto requerido. Y Tubo que visitar a sus amigos más lejanos de Italia para que la suma llegase con creces y la empresa que tenía entre manos fuera un éxito. El banquero florentino de la bocacalle de la Piazza  inició un gran viaje por toda Asia y gran parte de África, llevándose consigo a su valioso tesoro: una pequeña arca con un cerrojo de doble llave. Sultanes y Califas, Reyes y emperadores del mundo conocido contemplaba la décima maravilla de la tierra y “el ojo azul” abría sus arcas con tan sutileza, como lo haría la doncella más hermosa del mundo: oro y plata, perlas y rubíes, gemas de valor incalculable, zafiros y esmeraldas grandes como puños, se postraban a los pies del banquero italiano. Todos los reinos visitados colaboraban y  las arcas vacías del pequeño banquero de la Toscana, se llenaban hasta tal punto de ser insuficientes, los barriles de vino y los suministros para las largas y agotadas travesías eran  vaciados por la borda para llenarlos de todos aquellas variopintas joyas. Desde Oriente hasta la India, hasta llegar al nuevo imperio chino. Todos apostaban por “la gema azul” y por lo lucrativo que seria que “Baltasar Cosa” fuera Papa. Ellos sabían que bajo la basílica Constantina, habitaba las interminables grutas y acuíferos donde se encontraba el mayor tesoro jamás contemplado: El oro que el antiguo emperador  “Carlo Magno” había escondido tras sus conquistas en la colina vaticana de Roma. Todos aquellos regentes interesados en invertir en aquella descabellada empresa de Cosimo, obtendrían su parte y recompensa.
Y la gema azul que contenía la bóveda celeste era la fianza perfecta para tal y lucrativa inversión.
El valor de un simple mineral, la gema que poseía la capacidad de conquistar los corazones de los hombres mas poderosos del mundo, “la dama azul” aumentaba su valor cuando Cosimo de Medici descubría que lo que tenía en sus manos, no se trataba de una simple joya. Su precio aumentaba mas y mas. Tanto, que Cosimo comenzó a temer por su vida.
Supersticiones o no, en los siguientes meses,
Arcas y cofres que formaban el mayor tesoro de la humanidad, fue menguando con los días por aquellas bocas que saciar, por tales asuntos que esconder y para que un hombre de baja alcurnia y de espíritu impuro pudiese gobernar como el santo padre de la cristiandad. Todo el oro y las joyas de todos esos reinos, permitieron que el antiguo pirata Baltasar fuera nada mas y nada menos que Papa.

Cuando Baltasar Cosa, logro su Papado como Juan XXIII en el año 1410,  excomulgo a los dos Papas; al Frances Clemente VII y al italiano Urbano VI. Nombrándose así el principal regente de la cristiandad.
El resto de los inversores supieron del éxito del banquero florentino y del nuevo regente del vaticano. Nobles y reyes, emperadores y sultanes reclamaron su parte de su inversión, en la que consistía una parte del tesoro real del Vaticano, el tesoro de Carlo Magno.
En el momento de abonar a sus inversores la parte proporcional acordada, el camarlengo o administración del tesoro papal, informo que “¡las arcas estaban vacías!”. Y por lo que había debajo de la basílica Constantina no existía ni un solo florín de oro, todo era fruto de leyendas urbanas y conspiraciones contra la iglesia. Durante más de 10 años, “los anti-papas”, se habían encargado de nutrirse lo suficiente y abastecer sus intereses y los de sus camaradas. Por otra parte, el descontrol de las abadías, había permitido que durante “el cisma de occidente”, la iglesia no recibiera sus impuestos debidamente. 
Las arcas del Vaticano, estaban ¡completamente vacías!
No había ni una sola moneda.
Tan solo quedaba un pequeño mineral para atender los asuntos de aquellos poderosos inversores.
Engañados y furiosos, posaron sus objetivos en una pequeña republica de la Toscana y en una gema azulada que contenía la bóveda celeste.
 “El ojo azul” la joya que podía comprar al mundo entero, estaba en las manos viejas de un pequeño banquero florentino, cansado por su edad y encerrado en sus aposentos. Su vida estaba en grabe peligro, al igual que su familia.. La dama azul debía de desaparecer.
En toda Florencia, solo había un hombre capaz de crear y elaborar tal prodigio: su viejo amigo Samuel Crock.

 “Samuel Sebastian Benjamín Crock”, antiguo mercader de telas y en cuyas heridas por todo el cuerpo reflejaba el menester de la piratería, ingeniero naval y cerrajero, medico y sanador, astrólogo y herrero. Un loco, cuya mente estaba llena de inventos e ideas fuera de su época.  Conocimientos adquiridos por “Oulag ed Brejim”  un visir del sultanato Egipcio, maestro de la medicina antigua astrólogo e inventor. “ed Brajim” en el cumpleaños del Sultan, le regalo uno de sus maravillosos inventos al monarca; una figura, una maquina, un hombre que sabia jugar al ajedrez, y al que ninguno de los presentes pudo ganar al autómata. Samuel Crock, a la edad de 12 años, y siendo alumno de “Oulag” aprendió todo sobre su maestro.
 En una de las bocacalles del barrio más sombrío de Florencia y cercano al río Arno, Samuel, disponía de su apartamento; un local “como negocio y tienda de infinitos títeres y autómatas como relojes de cuco” y por supuesto, su hogar. No se ganaba la vida de ello, pues Samuel tenía conocimientos de cirugía. Nadie quería aquellos muñecos y objetos de sonido infernales que sabían contar el tiempo, pero su habilidad en arreglar huesos desencajados le proporcionaba el suficiente sustento para pagar la renta de cada mes y un poco de comida. Cientos de jóvenes se alistaban en las infinitas escaramuzas de las tierras vecinas y por ende acudían a su vieja y destartalada tienda de objetos endemoniados. Tullidos y cojos iban y entraban en aquella sala de matasanos, chicos y jóvenes que hacia más de 9 años que habían dejado de mamar la teta de su madre entraban con la pierna destrozada o los brazos rotos. Samuel les tomaba medidas, y estudiaba, con solo el tacto de sus dedos en la piel, para saber si sus huesos eran fuertes y resistentes. Los enfermos terminales, salían caminando y moviendo sus extremidades gracias a una especie de estructura de haya como exoesqueleto adherida a los huesos del paciente. Una trabajo bien pagado, en el que el cliente estaba satisfecho por la labor de su medico y a Samuel le permitía pagar los impuestos y vivir una vida tranquila y acomodada. Cada día, dos o tres pacientes. Su técnica nada ortodoxa, le ofrecía una cierta fama de mago negro y hechicero, cuando en realidad todo lo que sabia era lo básico: pura ciencia. Los huesos sanos y duros podían ser perforados y unir la varilla de haya al lateral de la pierna. Con solo tocarles, reconocía, como el solía decir “los nodos”; codos y rodillas. A partir de ahí, elaboraba un ingenioso remedio mecánico, que tras dormir al paciente con extracto de amapolas, procedía a la operación. El enfermo crónico, salía caminando por su propio pie como si nada.

Cuando Cosimo acudió a Samuel, este, estudio su caso.
El señor Crock, le dijo que le diese una semana.
Tras días sin descanso y noches sin dormir, Samuel mando una invitación a su viejo amigo Cosimo.
El artilugio estaba preparado.
(Florencia, 1410)
La lluvia era intensa aquella noche. Cuatro hombres acompañaban a Cosimo de Medici. Tras la puerta, un hombre con un candil.
.- ¡Habéis tardado en venir!
.- Ya me conocéis, jejeje… “un hombre prevenido vale por dos” (Dijo Cosimo motivado junto con una extraña tos) “prefiero siempre la seguridad, que lamentarlo”.
.- Pasad, pasad… en la alacena tenéis cecina y un poco de pan, ¡servios! Estáis en vuestra casa. En la mesa junto al fuego encontraran un poco de ron.
Todos se acercaron a la chimenea junto al fuego, para calentarse y secar sus calzas mojadas. El chispear de la madera inició la conversación.
.- Y decidme, viejo amigo…. ¿Lo tenéis?
Samuel, le sonrío sin mover gesto de la cara, tan solo sus cejas desaliñadas se levantaron.
.- Quedaos aquí. El señor y yo vamos hablar de negocios. (Dijo Cosimo mientras se beneficiaba del calor de las llamas en sus manos)
Los dos caminaban por un pasillo, donde la madera vieja no paraba de quejarse, el frío del invierno que se aproximaba, se notaba en la casa del ingeniero Samuel Crock.
La madera crujía al pisar. Cientos de diminutos ruidos como pequeños engranajes como una gran orquesta y nada sincronizada, se escuchaban silenciosamente en aquella diversidad de aparatos infernales que sabían medir el tiempo. Pequeñas figurillas que se movían, con ojos que miraban observando a los lados, vigías y atentos a ambos francos, arlequines con sonrisas endemoniadas o bufones de cincelados cuidadosamente que con “el tic-tac” movían sus dentaduras, delfines saltando en lunas y soles o estrellas y astros que dibujaban elipses en aparatos que median el tiempo.
Cosimo, asombrado por aquel inhóspito pasillo de curiosidades, artilugios mágicos con vida propia como si su inventor hubiese pactado con el mismo señor de las tinieblas a cambio de que tuvieran vida propia.
.- No funcionan…! “Son los renegados” los que no sirven para nada, productos de mi cansada imaginación, intentando encontrar ese producto interesante para ofrecer a mis clientes. No tengo valor para deshacerme de ellos… como todo artesano cuando crea algo siempre deja una parte de si mismo en su obra… ¡Rayos! Que a veces se me encoje el alma cuando lo vendo por unos cuantos chelines.
.- ¿para que sirven? (Dijo Cosimo observando a “un angelo” mirando a derecha y a izquierda)
Samuel se giro. Se acerco a la cara de su amigo e irritado le respondió.- “No estoy loco” Algún día estas cosas ocuparan un lugar privilegiado en las casas menos adineradas. Todos nos movemos cuando tenemos un objetivo en la vida, es personal y propio, entonces no pensamos en el tiempo, pero cuando formamos parte de un colectivo con el mismo objetivo, el control del tiempo se hace con nuestras vidas. Y mas cuando la vida esta en jaque con el propio destino. Vaaah! Pero que ¿sabréis vos sobre ciencia? Vos solo sois maestro de rentas y números, de chelines y florines….-
Cosimo, no supo que contestar. Miraba a su amigo de rostro cansado, como si no hubiera dormido en toda una semana.
Samuel aparto la mirada de Cosimo. ¡Habia encontrado la llave!. En el segundo estante. Tras la espalda de su viejo amigo el banquero y al lado del pote de cristal vacío, “el recipiente de mermelada de frambuesa de la señora Tania, ideal para meter todas aquellas minuencias y pequeñas ruedecillas dentadas.
Los dos estaban delante de la puerta hacia el sótano. Al abrirla, una especie de brisa y a olor a humedad que salía de aquella oscuridad hizo que parpadeasen los ojos, el cabello de zorro de las hombreras del florentino se movieron bailando al son de aquella corriente de aire, una bocanada que venia desde aquella y espesa negrura.
Samuel, con una especie de varilla de 3mm y un palmo de largo hizo que el fuego apareciese en la punta, como si hubiese invocado al mismo dios Apolo, ¡aquel palillo prendió como arte de magia!. Tras prender aquella cerilla, Samuel la acerco a lo que parecía ser una ranura o canaleta labrada en la pared. ¡“Y la luz se hizo”!.
Las flameantes y danzantes bailarinas de fuego iluminaron aquella especie de enorme sala. Las bocas de lo que parecían ser dragones adosados a la pared y mirando al techo, eran como antorchas de piedra que sostenían llamas de fuego en sus fauces. Gárgolas antiguas esculpidas en piedra, observando con rencor una techumbre  rugosa e irregular como lo seria el interior de una caverna. En vanguardia, un pasillo con escaleras del misma mano del hombre, rocas trabajadas con escarpelo y martillo, escalones de piedras adosadas  que costaba apreciar las ranuras y las juntas, una sorprendente labor de auténticos constructores y nada que ver con aquellos artesanos que construyan los nuevos templos en Francia, las casas de dios denominadas “Catedrales”. Cosimo de Medici agazapado, pasaba el dedo por aquella línea perfecta. Estaba sorprendido, pues ni si quiera el polvo tenia cabida en la junta entre los bloques de piedra, ni si quiera el  alfiler de su sastre Anton, una varilla de metal tan fina como el hilo. En las paredes la misma sorprendente técnica de construcción: Baldosas y ladrillos asimétricos y acoplados con una perfección ¡impecable!, como la piel de una serpiente.., mientras que Samuel se quejaba de aquella fría humedad en sus huesos, el banquero florentino acariciaba las ranuras de las paredes como si fuese una obra de arte.
.- ¡Sorprendente!... ¿Quién os hizo este trabajo?
Samuel se giró. Las flamas de aquellos candelabros remarcaban  su silueta… Este le miro, como preguntándose “¿Por qué lo preguntas?”. Al ver que Cosimo tenía los dedos entre aquellas y perfectas ranuras, comprendió que se trataba de la construcción del edificio.
.- Ya… ¡No tengo ni idea!. Cuando compre esta casa, ya estaban. Supongo que pertenece a “la gloriosa Roma”.
Los dos se quedaron mirando la pared, unos segundos…
Samuel se acordó sobre una antigua leyenda urbana de la ciudad, en tiempos en que el imperio fue sacudido por las Ordás de los bárbaros.
.- ¿Conocéis la historia de “santa Reparata”?
.- ¿La virgen que salvo a los ciudadanos de los bárbaros?
Samuel se giró y mientras hablaba, fue bajando las escaleras.
.- Je, je, je,… Si… algo parecido…
.- ¡Por el amor de Dios!, ¿Algo parecido? Sr Crock, todo el mundo que mora en tierra italiana conoce la historia de la gran basílica de Reparata.
Samuel se paro. Estaba molesto.
.- ¿¡Basílica!...? Sr Medici… las historias suelen cambiarse cuando se hablan…
.- ¿Queréis decir que todo es una patraña?!Explicaos!
Samuel miro hacia el techo.
.- Bien! Que sabéis de la historia!
.- Pues… lo que todo el mundo sabe, por supuesto. La basílica en su nombre así lo demuestra. Por el amor de dios! ¿No comprendo que he dicho para que os comportéis de esta manera? Además! ¿Qué tiene que ver la historia de nuestra patrona con estos muros? Si no hubiese sido por ella, los ostrogodos hubieran asediado la ciudad, y hoy en día “Nuestra Florencia” no seria lo que es.
Samuel miro de abajo arriba a su viejo amigo. .- ¡¿Y que es para vos esta ciudad repleta de bastardos y asesinos?! Aquel debate que había surgido por improvisto era una perdida de tiempo. No tenía tiempo para explicaciones. No era momento para realizar una clase “nacionalista”, cuando todos los italianos, realmente, fueron conquistados de algún modo u otro, y aquel carcamal de su amigo tenia sangre bárbara, por muy amarga que fuera la verdad.
Cosimo, molesto, se abalanzo posicionándose frente a el.
Lo conocía muy bien.
.- Exijo! Una explicación! ¡por los clavos de cristo! ¿A que viene esta actitud ahora?.
El silencio hacia oír el crepitar de las llamas de tales antorchas. La tensión se podía cortar con el filo de una espada. Pero Samuel Crock, prosiguió, esquivando la presencia de su amigo zafándose y escondiendo sus opiniones como un ladrón egoísta ante su más querido hurto. Después contesto….- hemos venido para otra causa….-

Samuel y Cosimo llegaron a una puerta. Curiosa y extravagante, su grosor se podía percibir por sus grandes tachuelas y por extraño picaporte: Una especie de ave, con las alas rampantes y el rostro mirándoles fijamente a los dos. Como poseído por el mismo diablo, aquella criatura abrió los ojos y comenzó a revisar a aquellos dos intrusos. “.- ¡Buenas noches milord! ¿En que puedo atenderos…?.-“
.- ¡Por dios! ¡Que me muera si  sabe hablar este pajarraco de metal!
En efecto. Aquella especie de autómata con alas, además de mover sus ojos, hablaba como si estuviera embrujado el picaporte.
.- “Debéis saber, que para cruzar esta puerta, deberéis mencionar “La contraseña”... (Dijo con voz educada el pájaro o picaporte)
.- “Crock” (Dijo Samuel)
.- “Lo siento” pero sin la contraseña adecuada no podéis entrar”
.- ¡“Crock”! (Dijo Samuel comenzándose a irritarse)
.- “¿Habéis dicho “Crog”?” Lo siento, no podéis entrar, deberéis dar la vuelta por donde habéis venido… (Dijo el picaporte)
En aquel instante, Cosimo, se aproximo a la criatura de la puerta. El pájaro de metal, quiso picarle la mano al banquero. “! Sire! ¡Cuidad esos modales! Guardad esos elogios para las damas!.-“(Dijo el pájaro o picaporte con educación, como si fuera un guardián de una puerta en la misma corte )
.- ¡Sorprendente! (dijo Cosimo tras apartar la mano y de escuchar aquellas palabras de lo que realmente era un picaporte con forma de pájaro que sabia hablar)
Samuel aparto a Cosimo. Y volvió a probar la contraseña…
.- “Tania”
.- “lo siento, Sire”, “pero aceptar que no la sabéis”..” a veces mas vale una retirada a tiempo que una desastrosa derrota” Volved cuando la sepáis.
Los dos se miraron. ¡No podía ser!. Samuel, nunca había cerrado aquella puerta. Posiblemente, por que nunca había tenido un encargo tan importante para cerrarla después de acabar. “Wesli” el picaporte, era una cerradura impecable para posibles ladrones en la noche, y aunque el mismo lo había construido, no recordaba “la molesta contraseña”. Samuel pensativo, intentaba recordar, ¿Qué palabra pronuncio cuando creo el pajarraco Wesli?
Samuel comenzó a decir palabras en voz baja…
..- ¿Tania? En serio…? ¿Quién es Tania?
Samuel, paro de pronunciar palabras y se sonrojo…
Todos los domingos por la mañana. En los mercados, las tenderas no suelen ser tan agraciadas y hermosas como la del puesto de las confituras. Mujer corpulenta y con una nariz respingona, cuyos ojos azules y cabello rubio, apetecían ser vistos para ser recordados por el resto de la vida. Mirada sinuosa y dulce, como las compotas de manzanas y las mermeladas de frambuesa. A Samuel siempre le había gustado, pero nunca había tenido el valor suficiente de… ¿Cómo decirlo?... “¿Robarle su tiempo?”
.- Nadie...Nadie… (Contesto Samuel deseando que la tierra le devorase en aquel instante)
.- “Hooo! Sire! Veo que sois un caballero duro de pelar! No importa. Decidme…¿Cuál es la contraseña?” (Dijo el picaporte al ver a Samuel en frente suyo)
.- “Crock”
.- ¿“Croow”?
.- No! Crock!
.- ¡No-crow! Vaya contraseña más estúpida! Lo siento, pero no podéis pasa!
.- No! Pájaro estúpido!.... he dicho “C”,“R”, “O”, “C”, “K”
.-…. (el picaporte miraba hacia un lado y al otro, moviendo su cabeza metalizada)… Lo siento, señor. No podéis pasar.
Samuel y Cosimo se miraron.
.- ¡Abrid la puerta! si no quieres que te convierta en un montón de chatarra!
El picaporte se quedo quieto mirándoles a los dos. Tan solo movía sus cejas. Samuel y Cosimo, esperaban a que esta vez se abriese…
.- Lo siento, señor sin…
.- ¡“Rayos”! montón de escombros te voy a ( dijo Samuel a punto de golpear el picaporte)
.- ¡Contraseña correcta! Ohhh! Si sois vos! Sr Crock, bienvenido. ¿Habéis tenido un buen día?
La puerta por fin se abrió.
Los dos se volvieron a mirar.
.- ¡Esto me pasa por hacer muy bien mi trabajo…!
Mientras que caminaba hacia el interior de la sala, aquel picaporte con plumas, les miraba moviéndose como si fuera un pájaro de verdad…. -.“Pasad, pasad,.. Caballeros, están  en su propia casa”.- seguía hablando y moviendo su cabeza de metal.

Como una cúpula.
Todas las baldosas juntas como un mosaico, sin juntas y perfectamente adheridas una con la otra. Paredes, insuperables, construidas  a la perfección, excelentes e inmejorables. Al igual que la antesala y cuyos muros en planta circular sustentaban  una techumbre abovedada con una gran obertura en el centro. Como una tela de araña, que tras el ventanal prestaban el desliz de los cabellos luminosos de la luna, rayos  que proporcionaban una iluminación tenue y difusa. Una cámara secreta, una habitación repleta de todo tipo de objetos extraños y peculiares: frescos representando a dioses egipcios representando la escena principal “al duaat”: donde la diosa Maat prestaba su pluma blanca, símbolo de la pureza del alma, en la balanza del juicio de los muertos. O cuadros, como en el que había tras el escritorio, al final de la entrada: una especie de mapa del mundo con un peculiar continente en la parte izquierda de la tierra conocida, debajo del mural “Mundus Totalis”.
Todos los artículos adornados por la calida presencia de la gran luna llena y el apaciguador sonido de la lluvia que hacia llorar a la cristalera abovedada del techo, el fuego danzante de las llamas, suspendidas en el escenario metálico de  aquellos candelabros con formas de bestias y criaturas, de seres petrificados y quietos, esclavos de bronce cuyos ojos parpadeaban con el juego de las sombras, insinuándose en su silencio y sabedores de los misterios y secretos que contenían aquel inhóspito lugar.
Al final, y en la mesa de el escritorio una especie de huevo de metal. Perfecto e insuperable, pulido y brillante como si perteneciese al gigante de los cuentos y tales judías mágicas, pero en vez de  huevo de oro, de plata. Una especie de objeto que reflejaba los rostros deformados de aquellos dos presentes que lo observaban.
.- Vos.. sois el hombre mas talentoso que he visto en mi vida, Samuel.
.- Decidme Cosimo…¿Qué sabéis de la cultura egipcia?
.- No mucho… solo que me comentasteis vos la ultima vez que nos vimos.
.- ¿Os suena la palabra “Metalodeus”?
.- No…
Samuel cogió a Cosimo del brazo y le llevo a la pintura de la pared de la diosa Maat.
.- “El juicio de las almas” Los egipcios lo llaman “el juicio del corazón”. Ellos creen que cuando mueren, su alma pasa por una serie de pruebas de pureza, solo así pueden llegar al paraíso…
.- Veo una similitud con la religión cristiana…
.- ¡Así es! Pero a diferencia de la egipcia, una balanza pesa la pureza del corazón, Veis! En esta base expone el difunto su corazón y en la otra, la diosa Maat pone su pluma. Si el corazón pesa más que la pluma, el dios cocodrilo devora el alma del difunto. Si el corazón pesa igual “ni un gramo mas ni uno menos” Entonces, las puertas del cielo se abren ante el difunto para vivir en el paraíso eternamente.
.- Que tiene que ver esto con lo que os encargue? Samuel ¡Donde esta la caja!?
.- Es que no la veis? Es ese objeto que tenéis delante de vos.
.- ¿Una balanza? Pretendéis que guarde la joya mas valiosa del mundo en una simple balanza?
.- No exactamente…
.- Explicaos! Exijo una explicación!
.- Imaginad por un momento, que existe un metal capaz de ofrecer vida a cualquier objeto. Todo lo que se construya con ese metal, posee vida propia.
.- Por el amor de dios! Que pérdida de tiempo. ¡Samuel! ¡En este mundo, no existe tal cosa!
.- ¿A no…? ¿a caso no os sirve la prueba de la cerradura de esta sala?
Cosimo miro al  picaporte, se seguía moviéndose como si estuviera vivo. Observo el huevo de metal de unos 30 cm de alto. Finalmente se acerco al fresco egipcio de la diosa Maat.
.- Seguidme Cosimo, venid a al escritorio…
El banquero florentino, no paraba de contemplar cosas asombrosas. ¿Era cierto lo del metal? Aquel picaporte ¡diablos! ¡Parecía poseer una inteligencia propia!
Su forma de trabajar, no era nada ortodoxo. Ahora comprendía por que Samuel era tan distantes con los hombres de la fe. Un hombre, fuera de este tiempo, que en la mayoría de veces fue rechazado por el clero por utilizar materiales raros y que desafiaban la comprensión de los obispos de Roma. Diseños arquitectónicos desorbitados y fuera de contexto donde se ponía en jaque el poder divino del todo poderoso. Cosimo, comprendía ahora su rebeldía con los representantes de la cristiandad en Europa. Como cuando el obispo de Milan se atragantó con un dulce: Todos corrían. Buscando a un medico, como si ese hombre de 45 años de edad estuviese esperando en el pasillo, para  que lo llamasen y acudiera en un santo y amen. Pero el obispo de Milan, se ahogaba en presencia de todos y la preocupación fue aumentando hasta tal punto de traer a una de las cocineras de la abadía, “La de los segundos platos del menú del día”, sirvienta de cocina y curandera. Pero el tiempo del obispo era muy corto y su esperanza de vida dependía de un hilo. Samuel Crock se levantó en aquel instante y lo agarro con sus brazos por la espalda. Una escena nada honorable, todo el colegio de sacerdotes se estremecieron ante tal aberración, Finalmente, el obispo, expulso aquella espina de la deliciosa dorada ahumada. Pero ahí estaba Samuel…haciendo amigos, como tantas veces. ¿El por que lo habían expulsado del colectivo de constructores de Florencia? Fue siempre un misterio. Pero seguro que algo tuvo que ver con aquel día de la cena de noche buena.
Un ingeniero, sin importar la complejidad del encargo, militar, eclesiástico, urbanístico, naval….En la mente prodigiosa de Samuel, todo plano tomaba forma y vida en su sesera. Como el caso del “Molino de la ciudad”: Las lluvias habían sido escasas  ese año, como lo fueron las nevadas. La corriente del río Arno, no bajaba con fuerza y la gran rueda del molino no se movía. Todos los hornos de pan que nutrían la ciudad, precisaba de la harina del molino. Y si la rueda no giraba, la ciudad más importante de Europa, en una semana, no tendría pan para toda Florencia. Samuel fue llamado y durante un día observó aquel antiguo edificio construido en tiempos de Augusto el grande. A la mañana siguiente, sin mediar palabra, entró en la cocina dirigiéndose al horno de leña. El sr Crock, se apoderó de una rama carbonizada y salió al exterior. En uno de los montículos de los escombros de la parte posterior al edificio, cogió una teja rota y se puso a dibujar. Sin descanso. Sin comer. Sumergido solamente en su propio mundo. Como si en su mente se gestase el don de la creación y en la losa el resumen de lo que pasaba en su cabeza en ese mismo instante. A los 5 días, el molino estaba moliendo el trigo y preñando a mansalva sacos de aquella valiosa harina. Todo gracias, a una pequeña inclinación de la rueda de agua y de un extraño artilugio que se aguantaba, sorprendentemente en el aire.
Y por ultimo, el caso de la “Taberna”: Todas las semanas, al acabar el último día, un grupo de ladrones siempre acudían a las arcas de aquella pobre familia de taberneros. Como un alquiler de dueños sin escrúpulos y andrajosos, como la renta de una amante a la que se compra su silencio con caprichos sin haber ni un solo florín en las arcas. Samuel Crock, se las ingenio para crear un sistema infalible y oculto a la vista de los clientes. Todos podían pasar por la puerta. Todos menos los ladrones. Una palanca activaba “la trampilla anti-ladrones”. Cuando aquel grupo maloliente de indeseados entraron, el suelo se abrió como arte de magia, los sujetos una vez en la caja, esta daba la vuelta. Arriba, el suelo estaba intacto y abajo, en la caja ataúd los intrusos que viajaban através de un conducto hacia el mismo río Arno. Finalmente las victimas navegaban encerradas río abajo.
Si Samuel decía que existía un mineral así, francamente y viniendo de el, podía ser posible.
Cosimo, contemplaba el huevo de metal y de cómo este se abría como si fuera una flor en primavera, como gajos perfectos moviéndose hasta adoptar una estrella de siete puntas.

.- Nooo… no puede ser! ¿Es posible? Pero… esto podría cambiar el mundo que conocemos!
.-Por eso nadie debe saber nada. Ese será mi pago por mis servicios y por construir “el slabious”.
.- ¿Cómo funciona?
.- Tenéis la joya aquí?
.- Si… por supuesto…
.- Exponer vuestro legado más valioso, Cosimo.
Cosimo, saco aquella gema azulada. Samuel se sorprendió de la belleza de aquel mineral que contenía la bóveda celeste en su interior.
.- Eran ciertas las historias que he escuchado de vuestro tesoro…
Samuel le cogió el brazo a Cosimo con fuerza. Por un momento, el banquero creyó que se la quería quitar.
.- Cuidado, viejo amigo, recordad que nadie podrá volverla abrir. Ni si quiera yo podré hacerlo.
Cosimo miro a Samuel tragando saliva.
.- ¿Nunca.?
.- Ni si quiera el poder del todopoderoso. Una vez dentro, “el slabious” jamás se abrirá.
En aquel instante, y en el piso de arriba, se empezaron a oír ruidos, como si una tremenda lucha estuviera violando la tranquilidad de los guardas de Cosimo.

¡Alguien los había seguido!