sábado, 28 de mayo de 2016

La Reina de la lluvia. Capitulo 27. El condenado



Capitulo 27. El Condenado.
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. "Arcur"... "Máximus victris imperator Arcur".... ( Dijo Sussi tras abrir el codice anónimo)
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En las ruinas duermen las piedras de lo que una vez fue el bastión más inexpugnable de todo " Lenarg ed Eliojk", la tierra joven, el gran valle de los primogénitos, ....nuestro mundo.
El lugar donde comenzó todo, ahora solo quedaban las simples migajas de lo que realmente fue la ciudad más importante por entonces, rocas grandes y fuertes, poderosos megalíticos decorados y cincelados, un sillar perfectamente unido por el interior mediante una compleja estructura de ingeniería, ahora se podia apreciar el interior armado de cada muro como si fuese un corte natural de una rama seca y gruesa de un nogal , al que se le puede contemplar toda su estructura fibrosa. 
"Arcur", la ciudad más poderosa de "Tarakubiat", en los tiempos de regencia tras la contienda de los primogénitos y "la Éra del hombre". Los dotes heredados de sus caprichosos caudillos habían permitido ser asediada despiadadamente en contra de su voluntad, por los pueblos de "las Tierras baldías"; "Los Útis", tribus del norte de Tarakubiat, clanes con unas raíces fuertes y profundas, un conjunto de matorrales en la basta planicie de, imperio que los Arcurianos no supieron dominar. Descendientes de "los Huuks" y de los guerreros que formaron parte en "la gran guerra". Pueblo peculiar, fuerza y resistencia en campo abierto, la forma de procrear y de escoger a los mejores de su prole era muy distinto a la sociedad de la que estamos acostumbrados, todo su sistema de convivencia, de política y defensa estaba basado en la filosofía de "la abeja": una sola reina los gobernaba a todos. Hombres que solo obedecían a sus esposas, asamblea constituida por las esposas líderes de cada clan. El lugar donde se decidía el destino de cada ser humano que formaba parte de la comunidad "Uti".
El recién nacido,  era llevado a la asamblea,  donde las "tres constituyentes"  decidían el destino de la criatura
El recién nacido, era llevado a la asamblea, donde las "tres constituyentes" decidían el destino de la criatura. No importaba que fuera el fruto de una violación, matrimonio, infidelidad..... El vientre de una Hija "Uti", era considerado parte de la diosa "Sack abbur" y por ende, su semilla, siempre era sagrada. Si está era un varón, era ofrecido al hombre para aprender las artes de la guerra, si descubrían malformaciones o indicios de enfermedad eran sacrificados a la diosa. Muy diferente a lo que les pasaba a las criaturas femeninas, no importaba su condición, invalida, manca o coja, necia o loca, tuerta o ciega, el vientre, era lo más importante para los "Útis" , una bendición para toda la colmena. "
Las llamas no se habían extinguido aún, la arboleda de ceniza y gris se levantaba desde los tumultos de las brasas hasta fundirse en el cielo como meandros y afluentes de un río. Todos debieron ver aquella enorme columna de humo deborando la luz del sol a su paso como si el poder oscuro de las tinieblas estuviera reclamando su parte del mundo....
El paraje ruinoso, no tenia nada que ver con las maravillosas decoraciones de su interior. Como si fuera una ciudad Romana, mucho antes que se inventase sus estilos, combinado con un dinamismo decorativo de los palacetes italianos en la edad media s. XV; columnas y capiteles con temáticas propagandística de la religión cultural del lugar, elementos sustentantes verticales de obra vista con estrias o lisas en todo su cilindro, y sillares.una combinación de ladrillos, formando un dibujo de obra vista capaz de permanecer la lealtad con el conjunto y sin argamasa. Los muros de la imperial "Arcur", contrafuertes cincelados con las épicas escenas de los dioses y sus hijos "los orellabaks", cincelados con todos sus detalles, perpetuos, con estuco y piedra blanca perlada, una especie de roca volcánica extraído de los corales de los archipiélagos de "las islas olvido".
Ahora toda aquella belleza moraban en un lecho terroso y craquelado de multitud de piedras y rocas, pasto desagradable para los amantes de la ciudad más hermosa que el hombre hubiese construido jamás; fragmentos humanos de textura lisa y de satén, coralinos descuartizados, deshonrados y despiadadamente mutilados, calcinados y en negrecidos por las llamas durante el asedio hace ya un tiempo, como si de una matanza se tratase como si fueran los restos de un naufragio en mar abierto en el que el manto acuoso de la mar estaba salpicado de cientos y miles de cuerpos flotando a la deriva, sin rumbo y como carnada para las criaturas del agua salada. Los restos humanos estaban por toda la planicie, en muros, zanjas, colgados y suspendidos en el aire por una cuerda, con espadas clavadas o heridos mortalmente. A la muerte parecía importarle poco el destino de las mujeres y niños, ya que su futuro había sido también saqueado, sin importar condición de edad y ni estatus, todas aquellas víctimas reposaban en un lecho de gravilla y estuco, deshuesadas, deboradas por los elementos básicos de la vida, alimañas de la muerte, insectos, cuervos y ratas. El representante alado de los muertos, ya había cobrado, todas las órbitas de los ojos estaban huecas desde hace más de 5 años.
Tan solo entrar, por la puerta "Magna" un arco de piedra recordaba las batallas de los primogénitos contra los mortales "hijos de dioses contra los "Huuks" heroes, hombres, simples mortales con corazones de dioses, sus hazañas ocuparon un lugar privilegiado en la cultura Arcuriana. ", frisos en alto relieve exquisitamente labrados en ese especie de mármoles perlados, "gigantes guerreros contra "Huuks", hombres mucho más pequeños", la guerra , la contienda de los mas grandes, la campaña militar que acabo menguando a toda la población, un alto precio por la egemonia por la libertad. El derrocamiento de los grilletes impuesto por los orellabaks hacia sus esclavos, los hombres, y la libertad hacia una nueva era:" la edad del hombre"
Una representación, que todo ciudadano que pasaba por el arco, podía ver las diversas epopeyas de los grandes héroes de Tarakubiat.: "Ayas" contra el azote de los hombres lagarto, "Nemesis" contra el guardián del oráculo del círculo de piedra, "Vander" y los Zafarantes la milicia que se perdió en las aguas turbulentas en el "Mar del Olvido". Todos eran iconos de grandes hombres que cambiaron el rumbo de la historia. El extranjero podía contemplar aquella colosal batalla, la cual no sólo era una, sino un sinfín de enfrentamientos contra los hijos de los señores del cielo.
Los Arcurianos, no explicaban la guerra contra los orellabaks en una sola, para comprenderla, se necesitaba a una persona adecuada para ese menester: El Orador.
El trabajo del Orador, consistía en viajar a todas partes y recopilar todas las historias, leyendas y mitos de todos los estados. Este no relataba exactamente la historia tal y como ocurrió, ellos provenían de la sangre de "los hacedores de hombres", y por ende, solo explicaban "una verdad, en un cuento". Su trabajo era buscar los orígenes de los hombres, cientos de años, miles de documentos, que finalmente fueron juntados en historias y epopeyas, comprimidos en diversas guerras y contiendas los llamados códices de "Larehuk". La odisea de cada "Huuk" escrita en papiro, los condenados, los hombres que se enfrentaron a unos enemigos mil veces mas grade que ellos, y que gracias a su valor, los humanos tuvieron un lugar en el mundo, su mundo, la Tierra. Los "Huuks", los héroes de Arcur quedaron inmortalizados en un lugar privilegiado en los muros de la ciudad junto al templo, los larehuk o " los mencionados por el pueblo:" los Huuks "o "los larehuk" ("los para siempre"). No so lo estaban en las construcciones más importantes y políticas. Muchas familias acojan a los héroes como temas de representación en las paredes de las casas y palacios. Les recordaba, "el valor frente al más grande que tu". Muros decorados exquisitamente con diversos colores, cuadro rico en degradados cromáticos, pinturas que tras los trazos de un artista, revelaba la sorprendente historia de un héroe enfrentándose a las tinieblas. Pequeño e insignificante contra el poderoso brazo de los dioses. 
En los tiempos en el que la brisa era limpia de cenizas y escombros, los niños acudían a la plaza o al foro, donde " los oradores", representaban obras y escenas para la comprensión de un público que no conocía el lenguaje y las letras, un público que solo entendía los símbolos y lo que veían su ojos.
El olor a dulce miel, a pan caliente y crujiente de la Tahona. O las múltiples fragancias de las ventanas aterrazadas que albergavan todo tipo de flores y colores. Las calles principales eran dos, dos vías que se cruzaban en el centro, anchas y amplias, como enormes plazoletas y entre callejuela y callejuela, un puente o arco, cómo un pequeño pasillo de 10 metros, ahora eran ruinas ante la poderosa imensidad del cielo. Todo destruido.
Ahora todo destruida. Aniquilada y arrancada de las entrañas de la tierra como si fuera un arbusto molesto. 
Tras la derrota, todo en silencio. Tras cientos de años de rebosar de vida, ahora ni los insectos moran en la multitud de cadáveres en descomposición. Sólo el silbido, quejas y llantos de la brisa silenciosa que acalla toda vida, cantos de las voces del pasado, como almas pérdidas entre el cielo y el averno, reclamando su injusticia, su merecido lugar tras varios años sin ingun tipo de rito funerario. Ya no quedaba nada.
Tan sólo el olor a muerte.
En el centro de la ciudadela, en el edificio residencial, unas de las torres mas altas, una figura de lo que parecía ser un joven, medio carbonizado, chamuscado por las flamas hace 3 años extintas. Todos los cuerpos de todas partes poseian esa características de demarcación, devorados por las alimañas, carcomidos por los gusanos.... Todos, menos el de aquel joven que se arrastraba por la superficie empedrada de la torre. En las almenas, su mano, que a diferencia del resto de los moribundos, en vez de ser disipado su vigor, era recompensado por el tiempo, y por ende, la mano, más fuerte aferrándose a la vida. En su extremo en la parte superior de la intersección de sus cinco dedos, un símbolo característico: El símbolo de Sil- ed-megis. Una "V" invertida. El símbolo por excelencia de la legión de "Los Arcurianos". Un marca de honor, respeto y nobleza. Demostraba que había superado la prueba de los héroes de "Arcur" en "los Juegos seculares" tras "la Invernalia". Un auténtico guerrero sediento de sangre vendecido por los dioses en el fragor de la batalla.
. El silencio, conspira en los recovecos, voces del pasado, susurro que conspiran cuando el viento sopla. Vigas, estandartes y atalayas....aplastadas por las pierdas, suspendidas por algunas cuerdas....
El olor a muerte y a carne en descomposición. 
Sin embargo el alba de la mañana, seguía su camino. A pesar de toda aquella tragedia, el mundo seguía. Los pájaros silbavan la misma canción como en todas las mañanas. 
De un 1 millón de ciudadanos, solo quedaba uno y se arrastraba como un reptil por el suelo. Lamentaba considerablemente lo que había ocurrido. Como una serpiente, zigzagueante en aquella especie de torreón cortado y separado de la columna estructural y de los cimientos, inclinado como una malformación estructural. 
El tenia que bajar, como fuera, no había otra decisión. Así que se puso en una de las almenas y comenzó a empujarse.
La pierna le dolía. El tórax, no le dejaba respirar, el aliento era devil y su mente estaba a punto de sucumbir. Divagaba en sus recuerdos, tesoros que había almacenado en su alacena o rincon de pensamientos secretos durante toda su vida. Le dolía todo el cuerpo. Desde aquellas alturas, no percibía el vértigo, esos 7 metros de distancia hacia al suelo, los percibía como un niño malcriado de 10 años en el que la prohibición o el peligro siempre es una invitación para entrar. 
Así, que no se lo pensó más. A punto de caerse, como si todos los sentidos le viniesen, como si la buena providencia le hubiese curado todas las heridas, fue cuando el miedo se apoderó de su alma, como si fuera una epidemia contagiosa. NO PODÍA SALTAR. No desde ahí arriba. Pero no había alternativa. Sus ojos rojos, deformados por las inclemencias de la batalla. Gritaban con su mirada al firmamento, contemplación poderosa y de arrepentimiento. Se sentia culpable. 
Al saltar, el impacto fue brutal. No sin antes golpearse la cabeza en el escueto recorrido de caída libre. Golpe en el costado y tres costillas rotas, impacto en el tobillo derecho por un sobresaliente o cornisa, todo su peso había caído encima de la pierna, toda aquella tensión se concentro en el esternón rompiéndose el tórax. No pudo gritar. Su boca se abrió con tanta fuerza que el grito acompaño al mudo. Sus ojos lloraban de aquel dolor tan espantoso. Y tras la tortura eminente, se desmayo. 
Tres horas más tarde. El joven superviviente se encontraba contemplando el cielo. No sentia dolor. Para ser exactos, no percibía su cuerpo. Nada le obedecía; ni la pierna, ni el tobillo espantosamente retorcido, tampoco su pecho, lo cual no comprendía por que aun seguía vivo, el porque respiraba... y tras observar a su alrededor, se fue apagando con un devil y sutil parpadeo. Tenia sed. Su boca estaba seca. Parpadeaba, viajando entre realidad y el sueño, de como se acercaba a un pilón o fuente de agua y se nutria de aquella deliciosa dulce bebida y al mismo tiempo se encontraba en el mismo lugar, sustentado en un fragmento de muro inclinado y haciendo pendiente por la suspensión de aquellos escombros. 
Tumbado en el suelo. El dolor era tan fuerte que se desmayava por agotamiento. Su mente, para no sentir ese sufrimiento, le llevaba a las escenas del pasado. Una puerta hacia esos maravillosos momentos, en que era un niño, sin importar quien devia ser, sin rivalidad con aquellos que pretendían arrebatar le lo único que tenia. En esa época en la que las cosas parecen ser más fáciles y que todo pose una dosis de fascinación misteriosa y atractiva, la vista o contemplación, los olores interesantes de la campiña que se aferran al corazón como si fuera la zarpa de un cachorro de gato, cada momento, instante, siempre era importante; la primera vez en el agua intentando aguantarse a flote...
"-.¡Vamos Argos! Mueve las patas.... ¡así es!
-. Cariño, pero es un muy pequeño... lo estresas! 
-. Tiene que aprender a defenderse! Quien sabe lo que podría pasar mañana, o está tarde, o ahora mismo! 
-. Pero el es muy pequeño.... mi amor... el no lo entiende, solo quiere que lo abraces..."
Una imagen tras otra. Esos momentos, en que sentia el calor de una familia. Todos los fallos y errores se pasaban por alto, no importaba, todo era recibido con abrazos y besos. El amor de una madre, la protección de un padre. El hecho de sentir cosas que parecían haberse disipado por las brumas del tiempo. 
Como un único espectador, aquel soldado podía ver las escenas del pasado como imágenes fugaces en el inmenso cielo.
"La primera vez que corría por el monte, junto con sus amigos, compitiendo en quien tenía la resistencia más fuerte de los tres. Desde el pie de la montaña hasta el pico más alto. Argos, le costaba subir. Aquel niño 7 años, no tenia la agilidad suficiente para lograr subir hasta arriba, tal y como lo hacían sus amigos. Lo intentaba, pero el resultado siempre era el mismo. En ese momento, la mano de aquel compañero siempre estaba allí, en el momento oportuno. 
-. Gracias !,"Ored"!...
-. Vaaa! Es una bobada, no les hagas caso.... como dijo mi padre "no se trata de llegar a arriba corriendo si no de saber subir una montaña. "
-. ¡He chicos!!!! Soy el más grande de todos! !!!!! ( decía un niño de 7 años desde un montículo de piedras y levantando las manos al cielo. ) "Argos" , "Ored", "Dackot", "Simay", "Raben".... ¡¡¡YO SOY EL MÁS GRANDE DE TARAKUBIAT!!!
Todos miraban a "Rollo", "el más fuerte y veloz de toda la pandilla. Se reían, de el. Éra el más gracioso del grupo, el motor que hacía mover las paletas de la rueda de un molino de agua, el que se tomaba la vida como cientos de barreras a las que son posibles superar, con entusiasmo, con optimismo, y por supuesto, con constancia....
Todos, envidiaban a "Rollo"...."
En sus ojos, en aquella mirada de culpa, las escenas de su vida transcurrían como si su vida estuviera a punto de apagarse. El joven "Argos" dejaba rienda suelta a todos sus pensamientos, lo único que podía hacer, su mente, la única parte de su cuerpo que funcionaba perfectamente...
" -. El nudo, solo lo puedes lograr, si pasas la hebra por el doble arco.... entonces... estiras con fuerza. A este nudo los marineros lo llámanos "Trinqueta". ¿Lo ves, hijo? 
Desde las alturas se podía ver como una pequeña barcaza se mantenía a flote en medio de las aguas. En ella, una pareja, un padre y su hijo de 10 años de edad. 
El pequeño intentaba realizar un nudo de marinero en aquella red vieja y descuidada. 
El tiempo parecía pasar rápido, como cuando se disfruta del momento o se aprende algo interesante. "
-.¡Argos! ¡Quedate en el centro! ¡podrías caer !
Todos conocían las traicioneras aguas de las costas de Tarakubiat, y aquella tarde no era una excepción. 
Los vientos cogian fuerza por el sud , doblegaban a las temperaturas hasta cambiar de frio a calor en cuestión de minutos. El resultado: bancos de arena cerca de las costas. Los bancos de arena, hacían de rompeolas y todo nave o cascarón que encallase en aquellas islas de debajo del agua, en tiempos de tormenta, siempre acabava en el profundo abismo. 
El barco de Argos y su padre, se mantenían a flote. enfrentándose a las colosales y titanicas olas. Todo iba bien mientras que los poderosos brazos de su padre aguantaban cada impacto. 
-.¡Banco de Arena!¡Argos.!, ¡Argos! ,...
-. ¡Si, Papa! 
-. No voy aguantar mucho más, hijo.... ( Dijo mirando a su hijo. Aquella mirada era tan diferente.... El nunca había considerado la derrota. El valor siempre era puesto a prueba en aquellos tiempos, a pesar de no estar en guerra, la vida tenia a sus propios peligros y problemas a superar).... no voy aguantar más, hijo....
El chico le miraba, extrañado "¡No puede ser!". Sorprendido, asustado, solo, y a merced de un mar furioso que iba a deborar a su padre y a el si no salían de allí. 
-. ¡No!, ¡No!, ¡No! ¡no voy a dejarte aquí papa,!
-. Escucha...
-.(...)
-.¡Escúchame! ¡No hay tiempo!,...
El pequeño pataleaba con su padre, que este intentaba ponerle un madero atado por la espalda y el pecho. 
En aquel mismo instante, cuando una ola con bastante rabia se aproximó a la barca.... El padre de Argos se giro....
Y mirando a su hijo le dijo sus últimas palabras"-. Sin miedo Argos, sin miedo...."
Tras el impacto y varias vueltas de campana, la barcaza se destrozo al chocar contra el banco de arena. Argos, en cambio se fue hundiendo. Las cuerdas de su cintura no estaban muy apretadas, no dio tiempo para tanto....
Argos recordaba aquellos momentos, atesorados en un rincón de su corazón. Ese cofre que guarda nuestro subconsciente, fragmentos y vivencias con un punto dramático bastante elevado, muy importantes de nuestra vida en el que cambiaron nuestras decisiones respecto al mundo que nos rodea: Equivocaciones, fallos, arrepentimientos y pérdidas... Asi discurria por su mente os, a veces fugaces y deprisa, como un viajero del espacio y del tiempo, que presencia cada instante y cada momento de lo que fue su vida, sus decisiones, las mas importantes se presentaban en su retina como un carrusel de lo que fue hace ya un tiempo.... como aquella luz en lo más profundo de las aguas...y acompañado por una voz hermosa y celestial.
Argos se hundía en aquella espesura, en el abismo, en las profundas y oscuras aguas, desde aquella marcha hacia la oscuridad podía ver los restos del naufragio y la melena espumosa de la ola enroscada con una superficie enfurecida, desde allí contemplaba la silueta humana con una cola de pez como piernas. Una cola como la de una "Tintoreta", craquelando los reflejos de la poca luz del exterior y el turbulento valed de burbujas...
El chico, había perdido el aire en aquel mismo instante , el abismo lo atraía para sus adentros. Y entonces... apareció "ella". La que lo cambiaría todo. 
La muerte parecía tener su propia presentación orquestada por la voz más preciosa que el ser humano pudiese desear. "Su canto" hablaba de una familia con cinco hermanas y que la pequeña encerrada en la celda coralina reclamaba el amor de aquel que se le fue ofrecido por destino...."
Aquella criatura de las profundidades, contempló por un momento aquel joven: su rostro como dormido, sus rasgos varoniles, mandíbula marcada, como sus pómulos y la sien, detalles faciales aun por gestar y cuya fisonomía le recordó a un encuentro fugaz que tubo con un leñador hace cientos de años. ¿de donde venia? ¿ era "el"? ¿su más ansiada promesa? . Aquellos labios masculinos en forma de corazón y sus ojos cerrados parecían reclamar una atención. No vaciló, se acercó a este y le ofreció un beso en sus labios. Ni ella podía contestar de "¿el porque? " de aquel atrevimiento. Sólo.... Tan frágil... a merced de la nada.... a punto de formar parte del olvido.
Pero... por lo raro o extraño que parezca, el beso proporcionó una pequeña cantidad de aire a la víctima. 
Ella, creía que los dioses y el destino le ofrecían por fin el ansiado deseo de su vida. "El amor verdadero que ofrece el destino a todas las cosas al nacer" "El legado del individuo", la herencia de toda criatura en el mundo creado por los dioses.
Los dos, superando las leyes de toda certeza, comenzaron a subir hacia la superficie, como uno solo, como si dos gotas de agua se hubieran encontrado tras navegar por todo el inmenso universo. Una experiencia, fuera de la lógica, una sensación como una fuerza poderosa, como dos piezas sencillas que encajaban a la perfección en el poderoso rompecabezas del destino. 
Entonces, los ojos del navegante sin rumbo, ¡se abrieron!
Para aquel marinero, era como si estuviera en el cielo, y aquella hermosa joven, era una invitada de los dioses.
Este se desmayo de nuevo.
Ella lo arrastró a la costa. Nadando toda la noche, sorteando y esquivando , las turbulentas aguas de las costas de Tarakubiat. Al amanecer, justo antes de salir el sol, aquella joven sirena, contemplaba aquel sujeto de procedencia misteriosa. Tumbado en el suelo, comenzó a observarlo... se tocaba el cabello mientras se nutria de aquella vista. El sol estaba a punto de salir, y aquella joven se mordía el labio al tocar el rostro y su piel rasposa.... !Y en aquel momento! 
Los ojos se volvieron abrir. La luz inminente de la mañana provocó una especie de orla o aura dorada por el contorno de aquella joven de cabellos desaliñados, el azul de sus ojos, un turquesa que en la sombra se volvieron por un instante en la mirada más poderosa y cautivadora que pudiera existir. Su mirada, para Argos, estaba cargada de una fuerza que seyaba el alma con un hierro incandescente. Azul claro y sereno, inspirador y hacedor de sueños imposibles.
Para el chico, el mundo celestial estaba ante su presencia. 
Para la sirena, aquella pequeña salvadora, la mirada del joven, a pesar de la carencia de atractivos, fue como un proyectil fino y sutil, desapercibido para aquellas entidades que controlan el destino de todas la cosas. No lo conocía. No sabia quien era. Pero en aquel gesto, sin la necesidad de palabras, aquella mirada poseía tanto poder que podía sellar el destino de los dos para siempre....
No hubo otra vez. Todo se había disipado con el devenir de los años. 
Una pequeña astilla clavada en su alma. Pero como las heridas grabes en plena contienda y de mal aspecto sanan, por muy sorprendente que sea, su corazón también cicatrizo. Sin embargo, cuando la mente rozaba tan si quiera ese músculo, la herida del pasado se abría y los recuerdos borrosos gobernaban los pensamientos. No había nada que hacer. Unos enferman, otros pierden una extremidad de su cuerpo, sin embargo otros se desangran por dentro, despacio, lentamente, y con un sabor amargo en el paladar. "La muerte" en vida.
El soldado, recordó aquellos años, en el que tubo que decidir numerosas decisiones que repercutiría en su vida. 
Tenia 12 años cuando todo empezó. Una edad considerada adulta. Los adolescentes, ya sabían que profesión escojer, la mano prometida; su mujer o esposa, y por supuesto el lugar donde pasaría el resto de sus días, una casa o barraca a la ala oeste de de la muralla de Arcur. 
El confort, las comodidades,.... todo dependía de la popularidad del individuo. 
Todo era más fácil si eras alguien; Respeto y admiración, saludos y buena reputación, solo entonces las arcas se abrían para toda clase de empresas a realizar. No importaba si fracasaba, "el valor o la valentía" era una virtud sagrada y protegida por el panteón sagrado, los dioses acompañaban siempre al valeroso. Si no eras popular, todo se reducía a un solo sendero, a un solo destino: "Los Recios".
"Los Recios" era la infantería de "Arcur", soldados de a pie, el ejército del emperador. Para entrar solo se precisaba de una sola cosa: haber perdido la poca humanidad.
"-. ¿¡Veis a esos soldados! ? Todos vosotros no le llegáis ni a la suela de vuestras sandalias! "Una desobediencia" representa el castigo de 50 latigazos con esto... ( En sus manos una especie de latigo en cuya punta unas bolas de metal de dimensiones reducidas ). ¡ Lo han entendido! 
-. SI!!!!. 
-. segunda norma, "Respeto a sus subordinados" no soy, su "regente de cuadra", tampoco soy un capitán de la guardia,.... pero durante seis lunas voy a ser vuestro instructor. Una cosa lo más parecido a un padre que vais a tener. Un padre generoso, protector, y justo. És decir, hasta que no os vea vomitar vuestras tripas por la voca subiendo por la ladera" la hija de su madre", recordad que en ese momento puede que me este follando a vuestras zorras, cuando no podáis más y no respondan vuestros putos músculos, visualizar que mi hedor y aliento esta detrás vuestro, generoso y con una sonrisa en la cara. Protector; lanzaré en vuestros entrenamientos todo lo que pueda lanzaros he impedir que lleguéis al otro lado; piedras y jabalinas, hasta la mierda de los caballos, oh si! Vais a sentir mi protección cuando os la meta por el culo a todos! . Y justo, claro que si, "Dogo" es muy justo. No os vais licenciar hasta que haya visto aplastar las cabezas de vuestro compañero de al lado. Joder! Aquí no hay lugar para los maricones! !!! Me han entendido! !!!
-. ¡¡¡¡Si, Señor!!!!
-. ¿ Que habéis dicho? ..... ¡No escucho! . Mi puto oído solo sabe escuchar a los hombres de verdad, no a los hijos de puta, deviluchos, y maricones. ¡Me han entendido! 
-. ¡¡¡SI señor! !!!
-. ¿Cómo?
-. ¡¡¡SI SEÑOR,!!!
Tiempos sombríos del pasado. Momentos en que se sufrió lo suficiente par cambiar y olvidarse de esa parte humana capaz de respetar la vida, al más pequeño, al indefenso, al devil. La academia hacia muy bien su trabajo, a menudo los cadetes más novatos eran sometidos a pruebas decepcionantes. Segun el conserge, todo era por el bien de todos, ser humillado fortalecia a la persona, lo hacía más fuerte, , más resistente, más ágil y con fuerza psicologíca para los momentos en que no hay nada, tiempos en que el agua sabe a lodo, y la comida a podrido. Aquellos días pasaron lentamente, como si la misma vida disfrutase de las inocentadas al soldado Argos.
En su mente, como hasta ahora, aquella imagen femenina en la playa de Tarakubiat. Momento sellado con un hierro incandescente en su corazón, imposible de borrar....
Argos, se mantenía tumbado. A veces se dormía, entre pensamientos y escenas del pasado. Recordaba como era aquel momento en la playa con la que le salvo la vida. Pero era difuso, la imagen cada vez más borrosa. Como si los recuerdos fueran perdiendo su resistencia y claridad. Se lamentaba, le dolía no poder recordar con exactitud aquellas imágenes tan importantes. La parte de humano que había escondido en lo más profundo de su corazón se desvanecía como los restos efímeros de ceniza de una fogata. 
Los recuerdos persistian en llegar hasta el final. Como si fuera importante. Como si toda aquellas vivencias en aquel tiempo o época fueran la clave de su grabe problema. Tumbado, en aquella cama de escombros, ante la niebla de polvo y con cientos de cadáveres en descomposición. No podía moverse. Lo único que podía hacer era sumergirse de nuevo en ese pasado....
-. ¡Nunca seréis soldados! ¡"Graham" ," Doirl" , "Argos"! ¡Sois la puta verguenza de la legión! ¡Levantad! maldita sea! Mirad como os miran... se lo que pensáis ahora mismo ( dijo con una sonrisa de oreja a oreja) ¿Que estarán pensando de mi? (... una pausa...) ( Todos los soldados estaban contemplando aquella burla del instructor a sus cadetes. Serios y firmes. Afirmando a apoyando a su capitán. "Los débiles no tienen un lugar en los Recios")
- . Hay personas que nacen para deborar el mundo, conquistar tierras y fornicar con toda hembra que se pase por delante. Hay otros que solo sirven para defender lo conquistado, meros soldados que no saben vivir sin una orden... Pero vosotros, sois lo que sustentais la base de la sociedad, sois la carne para ser devorada... ¡vosotros tres! ( tres de los cadetes en filas se aproximaron). Desaceos de esa basura.! Solo hay un lugar donde encajais y es como mano de obra militar. 
-.
En el mundo de las ruinas de Arcur, un individuo cubierto de arapos iba arrastrando lo que parecía ser un carromato; dos ruedas desiguales, asimétricas, una más alta que la otra, adheridas a cuatro tablones y con una vara como timón de arrastre. Recojia los escombros de lo que fue la ciudad más poderosa del "el valle" Elinarg ed Eliojk". Piezas como escudos, armas de doble filo, y puntas de azconas. Las piezas más importantes eran las corazas de los capitanes de "las legiones Arcurianas". Latón, hierro, cobre, plomo y por supuesto el metal más importante de todos ellos, la denominada "plata azul". Metal escaso, de gran valor, mucho más que el oro y duro ¡Muy duro!.
Aquel hombre que se le iba la vida por momentos, se tomaba todo el tiempo del mundo. Sin prisas, las cosas se hacen mejor; se explorar mejor, se descubren escondrijos entre las ruinas para otros menesteres, ese tipo de secretos para que los demás contrincantes no sepan exactamente la cantidad que lleva en el carromato. Tras estar rebasar el listón de la jaula, solo faltaba llegar a casa. Una pequeña, y cómoda choza a las laderas de las murallas del primer perímetro de la ciudadela. 
-. ¡Por los dioses! ¿Que es eso? 
Aquel hombre de edad adulta, y con las careteristicas faciales bien marcadas por el paso del tiempo, se aproximó hacia ese moribundo que estaba encima de las rocas. Aún estaba vivo.
Argos se despertaba en cada bache. Pero el agotamiento le reclamaba para si mismo y hacia el mundo de los sueños. Sentia como algunas de las cosas que tenia su salvador en la carreta se le clavaban en la espalda. Estaba muy cansado. 
Al cabo de un rato, "Argos" abrió los ojos y pudo contemplar aquella frase cincelada en el dintel de la entrada de la cueva, un letrero como presentación al huésped o tal vez una sinuosa advertencia al intruso, como una frase con doble significado. Tras leerlo, se sumergió en un sueño muy profundo.
"Todo puede deshacerse, incluso el nudo más apretado de todos"
El olor a sopa le despertó de nuevo. 
-. ¡Aaa a! Veo que ya os sentís mejor!. ¡Eso es bueno!. Tomad esta taza os hará sentiros mejor. 
El viejo de cabellos desaliñados y canosos, al acercarse pudo contemplar el símbolo de "los Recios".
-. Veo que sois un soldado. ¿ Que hacía un hombre en ese lugar? Un hombre con cierto prestigio a considerar...
Aquel cuenco de madera estaba ardiendo. La sopa estaba muy caliente. No dudo y le ofreció un sorbo aquel potaje de insectos y hierbas. Sabia a rayos. Pero entraba bien por el gaznate....
Los dos estaban sentados. En aquel instante se levantó tan rápido que la mesa provisional se empezó a mover y a tirar las cosas. Estaba contento. Hacia mucho tiempo que no tenia un huésped. Así que, sin haber terminado de comer, se dirigió a la cámara de al lado, donde se encontraban lleno de baratijas y cosas que no tenían dueño; Una pala sin el mango, herramientas de construcción y reparación de piedras blandas, bisturí y un sin fin de pequeños alfileres junto con un dibujó del cuerpo humano, orinal, satén, basos de cristal de diversos tamaños, lámpara de grasa de ciervo, y un montón de cachivaches más.....
Finalmente, el viejo loco, salió vestido. Una especie de corona en la cabeza, un peto de metal en el pecho y un cetro hecho con el palo de la pala. -.Soy! ¡El rey de Tarakubiat! Arrodillaos ante su majestad. Yo os nombró mi paladín....
Argos se quedo congelado, sin habla, sin saber que decir. ¿El rey?¿por que dijo esa blasfemia? ¿A caso ya no había un emperador? El joven, se levantó, y fue caminando hacia el supuesto rey de Arcur. Cojeaba, pero ya podía moverse mejor. Tras el loco viejo una especie de butaca muy parecida a la del salón de visitas del emperador. 
En los tiempos en el que el emperador gobernaba, la sala de "los Acedores", estaba dedicada a lo concesión de títulos y tierras. El caudillo junto, con su séquito de hombres de alta alcurnia, declaraban y mostraban unas de las cualidades que hacían valioso aquel imperio, las leyes se acataban sin excepción. Una insolencia, una falta de respeto a su regente era la pena capital. És por eso que... O aquel hombre era un necio, o simplemente no conocía el protocolo de "Burlae" donde al reo se le ataba en dos maderos para cortarlo por la mitad. 
El viejo, no parecía ser un estúpido, loco tal vez, pero no necio. Aquel trono, en medio de todo aquel tumulto de cosas apilotonadas, solo podía decir una cosa...
Argos solo tenia una pregunta en su mente
-.¿Cuanto hace que la ciudad cayo?
-.149 lunas señor....
Argos, no podía digerir aquello. El asedio de los pueblos del norte, era¡ como si todo hubiese pasado ayer!. 
-.¿por que preguntas eso?...joven.....
El viejo loco, no parecía serlo tanto. Algo dentro de él le estaba diciendo que su invitado había dormido durante mucho tiempo. 
-. Entonces.... las leyendas son ciertas. 
-. ¿Que leyendas? 
Aquel hombre cambio su actitud. El rostro se había transformado. Su ceño fruncido, denotaba la probabilidad de lo que se temia. Tenia sentido. Cuando vio aquel joven tirado en las ruinas, completamente destrozado, de como sus heridas habían sido curadas, de forma lenta y precisa. No era normal. Un hombre o un mortal, hubiese muerto al primer día de aquella situación y aspecto; pierna destrozada, tobillo retorcido, arañazos por todo su cuerpo.... ¡ Por los dioses! ¡ Aquel hombre debería estar en el mundo de los muertos! Pero allí estaba, como si se hubiera caído desde su corcel, pero ahí estaba, sanando letantame y recuperándose de una muerte segura. 
Sólo había un individuo capaz de desafiar los designios del destino. Solo se podía tratar de una criatura, solo podía tratarse un "huuk".
-. ¿Leyendas? ( dijo Argos interesado.)
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