domingo, 15 de enero de 2017

La Reina de la Lluvia. Capitulo 29: 4º Specchi



Capitulo 29. "4º Specchi".

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"Sólo cuando el guerrero sabe cual es su camino, es cuando comprende cual es su verdadero oponente: El más fuerte, el más astuto, y el más poderoso. 
Se da cuenta de lo frágil que es, de la incapacidad de enfrentarse a el. Sólo entonces, siendo vulnerable aprende la primera lección , que no hay otro enemigo más fuerte, astuto y poderoso que el que lleva en su interior. Su propia oscuridad. 
Sólo entonces, el guerrero, esta preparado."
Oriente, siglo VIII a.c. Antigua Jordania, Valle de la Arava. En el interior del cañón de la media luna.
Delante, una oscuridad enmarcada en un marco de arenisca. Toda iluminación estaba retenida en la antesala, resaltando con más intensidad aquel acceso tenebroso, donde la luz era incapaz de penetrar. Una obertura adintelada, donde el silencio gobernaba junto con el misterio que cernía más allá del siguiente paso a proceder. En aquella espesura mucho más negra que la noche, y sin haber entrado, se podía percibir toda clase de presencias del más allá, de espíritus o almas en pena encerrados en una especie de limbo sin retorno y en completa soledad. No había nada, pero el miedo congelaba los huesos de aquel joven.
Su respiración profunda, el único sonido que resonaba en la antesala, hacia que su pecho medio cubierto se inflase con dificultad. En su piel negra, se podía ver el bello irizado. Su garganta seca por las inclemencias del camino, le costaba tragar saliba. Tenia miedo. Sus ojos abiertos como platos, sin pestañear, contemplaba el macabro acceso al templo sagrado. La única entrada, hacia la primera prueba a la Fuente de los deseos. 
El turbante, era insuficiente para el sudor, que resbalaba de la sien, pasando por su mejilla morena hasta morir en sus carnosos labios. Respiraba con dificultad. El terror, le impedía dar ese paso. Su mente no cesaba de hacerle creer, que tras el umbral, una terrible presencia lo contemplaba. Desde lo más profundo de aquel abismo, unos ojos se deleitaban de su miserable e inocente presencia mortal. Tenia miedo. Mucho miedo. Su corazón se oprimia hacia dentro tocando su alma, mientras que la criatura de la tinieblas la miraba fijamente.
Algo le hizo moverse, y su pie descalzo, se atrevió a dar el primer paso. Como si algo se hubiera apoderado de el, en aquel mismo instante, com si su ego se hubiera hecho cargo de la decisión de su mente, el joven comenzó a caminar. Adentrándose en aquella sala completamente a oscuras. 
Las flamas de la antorcha no se apagaron. Simplemente no existía en aquella cámara. Su fuego, había sido borrado de la faz de la tierra, del mundo real. Simplemente había dejado de existir. La única iluminación, era el de la luz del día entrando por las oberturas de la antesala. Pero más hacia el centro, la oscuridad era total.
¡En aquel instante! Una sombra fugaz.
El joven se giro hacia la entrada, su corazón iba a salirse por la boca. 
-.¡ehr! ¡ehr! ¡ehr! ( se escuchó...)
Éra un miserable pájaro, una ave migratoria de algún poza o oasis cerca.
En aquel momento se volvió a girar y tras el una sombra mucho mayor y contundente. El joven se percata de que algo está tapando la única fuente de luz que disponía. Al girarse de nuevo lo hace con los ojos cerrados. No tiene valor para contemplar lo que parecía ser el mismo demonio. Los apretaba con fuerza mientras que el miedo se ocupaba de la parálisis total de su cuerpo.
Una masa blanca, tapando el unico acceso al habitáculo siniestro, figura que se difuminada con su entorno: una aura de la luz diurna proveniente de la antesala acentuando aun más la figura de aquella entidad, figura femenina ensotanada, con los ropajes cimbreantes al son de la ultratumba. Se acercaba lentamente, silenciosa, sigilosa y desprendiendo un olor a carne podrida.La viva imagen de la muerte. Rostro juvenil y perecedero, demacrado, aun en descomposición. Los trozos de la piel, las telas hechas trizas del mismo color blanco transparente se volatilizavan fundiéndose con el habismo que la cobijaba. Un humo que desprendía de su cuerpo o forma efímera. Sin color ni textura, sin densidad y precisión, aquella forma volátil y perteneciente al mundo de las criaturas del aire, se acercó más y más a aquella delicada y frágil presa, apetitosa como tantas veces...
Una vez a la altura de la nariz del joven, la tentación de contemplar a la regente de la oscuridad hizo cesar aquella contención probocada por el miedo y la incertidumbre. Y entonces.... ¡abrió los ojos!. 
Tras el silencio sepulcral de los acontecimientos en el interior de aquella sala a oscuras, los gritos de terror resonaron por todas las paredes de roca y arenisca. Quedando toda evidencia, amordazada en la piedra.
No muy lejos de alli...
El aire seco y caliente, hacia que el polvo de la arena fuera más volátil que lo habitual. Todo el mundo estaba allí, de diversos lugares, de distintos pueblos, todos aglutinados en las puertas de la ciudad de roca, esparcidos como la simiente en la tierra y delante de las murallas. Cansados, agotados del duro camino y la larga espera expuestos a la crueldad de los rayos del sol para poder entrar dentro de la ciudad. El único lugar que podía ayudarles. El hambre también se quejaba en cada una de las vísceras de los presentes donde los víveres escaseaban. Todos desconcertados por la calor. Perdidos en sus pensamientos, esperando su turno, delante de las puertas que franqueaban el acceso a las aguas milagrosas. Valía la pena, sacrificar las últimas fuerzas que les quedaban, cientos de personas agrupadas en una línea, un tras otro, como si de una ayuda humanitaria se tratase. Pero no tenia precio. Valía la pena aguantar todo aquello, solo, para presenciar a la joven cuyos labios santificaban las aguas.
Habían contiendas . La gente se ponía nerviosa, molesta y estúpida. Nadie controlaba la fila. No hacia falta. Ellos, se mataban entre sí por disputas como; "¿yo iba primero?","¿porque me miras así? ". La gente, estaba agotada, no valía la pena en ayudar al prójimo, no había lugar para ocuparse de los mas deviles. Debían de resistir, el turno era importante. Más que la sangre derramada de los demás. Sólo había ojos para el umbral de las puertas de azul plateadas. 
Tan solo los soldados se abstenian. Tenían prohibido cruzar el portón de plata, bajo pena de muerte. Su misión, era evitar revueltas indeseadas, y la provocación de insurgentes para augmentar sus filas. Los Nabateos conocían muy bien a esa gentuza, y no dudarían en enredarlos a todos por el bien de su buena causa. Los centinelas Sirios, sabían como controlar la situación Lo que no entendían era  ¿por que había gente de todas partes del mundo?  Esperando entrar a una cámara sin retorno.  Éra estúpido,  pero sorprendente. 
Algunos para presenciar la proeza de la reina. Otros,  pedir sus deseos a un manantial de aguas dulces y cristalinas. 
Ni había reina, ni había fuente de los deseos. 
Algunos creian que era obra de un nuevo regente,  para deshacerse de la mayoría de su población y así recuperar el poder adquisitivo de los ciudadanos: más trabajo,  más dinero, más seguridad, más poligamia. Un mundo mejor.
Alid en la cola, con el resto de los hombres . Espiaba de vez en cuanto por encima del hombro del compañero de delante. Desde allí, podía presenciar lo que pasaba en la puerta principal de la muralla; de como se peleaban, de como discutían....No era extraño, las personas llegaban a la cola con bastante entusiasmo, pero el estar allí representaba una desesperación incontrolada que iba creciendo
Todos querían entrar y pedir su deseo. Muchos creian tener más derechos que otros. Sin soldados ni guardia, las contiendas eran más agresivas al principio de la cola (como en el final). Nadie regia las ruinas de la ciudad de los Nabateos.
Alid, pensaba, en su sueño de vez en cuando. Eso le permitía aguantar horas y horas de pie. Sólo tenía una oportunidad. Un sólo deseo. Debía de hacerlo todo bien,asegurarse el éxito, repasar sus ansias y miedos para luego no arrepentirse de su demanda a la aguas. Sólo había una oportunidad.
-.¿pensando en tu sueño?... (dijo el de atrás)
Alid giro la cabeza, pero luego con arrepentimiento volvió a mirar al frente. No quería hablar con nadie. ¿Quién era este sujeto? 
-. Yo.... (insiste....) me llamo "Abdul", vengo del oeste del otro lado del desierto, mi padre es carpintero pero los dos trabajamos en la construcción de casas y mantenimiento del pueblo donde vivimos,...¿no estas nervioso?, ¿que le vas a pedir a la fuente. ?, ¿estas seguro que esto no es un timo?, ¿como se puede saber?... no sabia que iba haber mucha gente,...
Abdul, un chico alto y de color, no paraba de hablar y hablar...., Alid se estaba empezando a cansar. 
-. No me interesa! No me importa de "¿donde vienes y que haces aquí? ". Llevo 3 días aguantando en esta estúpida fila. Ya casi queda poco, ya casi nos toca. Así que te pido por favor, ¡dejame en paz.!
.-..No te preocupes, ( dijo en silencio y balbuceando).... puedo estar callado todo el tiempo....( iba subiendo el tono) No me interesa tu vida.....¡Tampoco quiero saber nada de lo que vas a pedirle a las aguas.!
Alid se giro. No podía aguantar más. Se sacó una especie de fragmento de hoja seca doblada. dentro había un dibujo de una jovencita de 17 años: cabellos negros, piel de color y ojos verdes. Era muy hermosa. 
-. Wuau!, Quien es?
-. És Sara, nos conocemos desde que eramos pequeños, lo sabemos todo del uno y del otro...
-. Buah! Entonces no hay nada más que hacer....
-.¿Que?...Te estoy mostrando el motivo de por qué estoy aquí. Y me contestas "Buah....no hay nada más que hacer" ( dijo balbuceando cómicamente).
Abdul estaba sorprendido.
Alid, estaba malhumorado. 
-...( sorprendido, insultado y furioso).¡es mía!, ¡ mi mujer! ..¡es mi amor!, ¡mi futura esposa!. Sus padres van a casarla con un hombre rico, comerciante de telas. Yo no tengo nada y.....
-. Vas a pedir que te haga rico,¿ a que si?
-.... si... ¡rayos! Entonces por que preguntas? No quiero hablar con nadie, ¡solo quiero entrar y ya está! (Preocupado, ansioso de volver a casa y salir de alli. ) Sólo quiero pedir mi deseo y salir de este lugar. ( dijo limpiando se la frente de sudor.)
-.¿Alid? 
-. ¿Que demonios quieres saco de huesos..?
-. ¿Que sabes de todo esto? Quiero decir, ¿si sabes como superar la prueba ante la reina? 
-. ¿De que estas hablando? ¿Qué Reina? ,¿Que prueba? . Tras las puertas solo hay una fuente, que con su reflejo puedes pedir un solo deseo. 
-. Alid, eres buen tipo, en serio... pero un poco asno, me parece que nadie te ha dicho que pasa antes, una vez cruzada la puerta. 
-. ¡Y me lo dices ahora!,¡¿ cuando quedan tres personas por entrar.....?!
Abdul se encoge de hombros. 
-.Bien. ¿Que pasa tras esa puerta....?
-. Una cámara, una sala donde se refleja el techo labrado en el suelo. Líneas de columnas a cada lado. Y al fondo un bosque de esculturas de sal. Después, un trono. Ocupado por una criatura siniestra: túnicas negras y manos huesudas, pellejosas y demacradas, el edor de putrefacción de la carne podrida, la presencia de la muerte....y bueno.... Tras "el beso"...., la fuente de los deseos...
Alid, se quedo congelado. ¿Que quería decir todo eso?, ¿se lo había inventado? ,¿"el beso"?, ¿"que beso"?....
-. ¿un beso? ,¿ de que estas hablando....?
-. ¡Ya sabes de que hablo! ...¡ la reina regente de todo oriente! la que fue destituida por los Sirios por el asesinato de su rey y de toda la cámara de la nobleza. ¿ En serio que no conoces la historia? ¿La de la niña de cabellos blancos y ojos verdes?...
-.¡Claro que si! Es... la leyenda de la ciudad más importante desde la India hasta Tombuctu. Ard-Rihep, era el centro más importante de las rutas trans-Saharianas del comercio de la seda, especies, y incienso, especialmente la de la sal. Esto era la ciudad del reino los Nabateos, donde los nobles disponían de toda clase de lujos. El agua, fluía por todas partes: ríos debajo tierra, manantiales en cada domus o casa familiar....Ard-Rihep fue surgida de las entrañas de las arenas del desierto, junto al cañón de la media luna. 
-. Si supieras la verdadera historia de la "princesa de Siria" sabrías lo que esconden estos muros. Una terrible maldición que se apoderó de todos los ciudadanos en una sola noche. 
-. Buah! Ya estamos con los cuentos de siempre...." El príncipe maldito", "El rey condenado", " La regente perturbada"....La lámpara mágica, "El papiro que todo lo concedía"," El espejo negro parlante","La espada vencedora", "El alcon dorado", " la piedra de la vida eterna",......¡Basta! Estoy arto, de siempre lo mismo,.....dátiles que provocan un oasis en medio del desierto, un pajarraco de metal que sabe leer los pensamientos de los que se ponen delante de este, armas que doblegan la voluntad del prójimo a merced.....en serio.... estoy arto, de todas estas historias de taberna, de borrachos que jamás han visto un fantasma, ni si quiera agua dulce como la miel brotar de las nubes..... ¡Este lugar es real! Lo see, mi padre me hablo de el cuando era pequeño.
En la misma fila, detrás de Abdul, parecía no haber nadie dispuesto a comenzar una conversación. Todos los que estaban miraban hacia el suelo, cansados, agotados por la interminable espera de aquella columna humana que no cesaba. Algunos hablaban con otros, otros estaban apoyados en la pared de arenisca. Sólo uno, un extraño, con indumentarias fuera de lugar, uno de esos comerciantes de los senderos comerciales de la India y la ruta de la seda. Un tuareg típico de Egipto. Sin camello, pero con atuendos largos y manchados de las inclemencias del desierto, amarrados por aquellas dos cintas de cuero cruzadas en el pecho. Este que al escuchar ..."...Él espejo negro parlante"... de la boca del de delante, levantó su mirada. Éra dos hombres de color, uno más bajo que el otro. Eran los que estaban delante. Los que no paraban de discutir y hablar sobre la historia del lugar. Con atuendos medianamente caros, aquellos dos de la fila, parecían ser miembros de familias importantes, dos jóvenes que buscaban una vida mejor, fuera de sus hogares, cumpliendo con su destino como cualquier otro hombre de aquella espesa y angustiosa fila. Contrastaban con los demás, su forma de vestir, su modo de conversar, de mover sus manos al exponer sus palabras. Eran diferentes al resto. En ellos dos radiaba el optimismo.
El sujeto, levantó su mano derecha para destaparse. En ella una, un tatuaje en forma de "V" invertida, un delta de color rojo negro como la sangre seca. Tras el turbante, un rostro tan joven como el de los que discutían delante de él, ojos marrones claros con cierto fuego en su mirada como la miel a contra luz, medio abiertos como si su vida le pasase, como si su alma llevase una carga insoportable. ¿Tal vez del viaje? ¿Tal vez de aquella interminable espera? Quien sabe.... la cuestión es que al escuchar sobre un "Espejo negro parlante" de la boca de sus antecesores en la fila, hizo que una parte de su mente disipase los pensamientos del pasado para formar parte de aquel presente. Aquella conversación no era de su incumbencia, pero le interesaba enormemente....
-. ¡Pues no lo comprendo!, hablas de un "beso" ¿a que te refieres? -. Si supieras la historia de "la princesa de Siria", sabrías que tras éstos muros se esconde una terrible maldición.....
.....La niña del desierto, la doncella del destino, era poderosa y justa, la mediadora entre la verdad y la mentira, entre la luz y las tinieblas, recibía el nombre de diversas típos; Astarte, kibele, Artemisa, lilith... la hija de la tierra, era la reina-Diosa-madre de oriente. La que con sus labios santificaba las aguas transformandolas en aguas benditas, las mismas que sanaban a todos los peregrinos de todas partes del mundo. Todos conocían las propiedades curativas de las fuentes de Ard-Rihep, la ciudad en la roca. La ciudad de la media luna. 
Sólo ella podía cambiar las cosas. La medidadora, la hija del sol, la entidad que gobernaba todo el desierto. La reina de la arena y la sangre, cuando su pueblo reclamaba un poco de agua para sus hijos, la emperatriz de las infinitas dunas del desierto se presentaba en el palco para que todo el mundo presenciará su poder, levantaba sus manos ante la multitud, y el cielo lloraba. 
Sin nubes, ni truenos. Llovía, hasta saciar la sed de sus feligreses. En sus manos un cetro, en la punta principal de la vara, entre el arco y el báculo, una piedra azulada la cual parecía contener el firmamento. La que todos admiraban como el ojo de los dioses. 
...Pero la historia, no comienza aquí. Para comprender quien o que gobierna la ciudad, antes debemos reconocer al pasado, cuyos hechos nos harán digerir los misterios del presente. 
La hija del espejo
Todos, cuando relatan su historia, comienzan por.... " que era una familia joven incapaz de tener hijos,....bla, bla, bla"...
A mi me gusta comenzar la historia, cuando todo estaba perdido, atascados entre un montículo de roca arenisca y un pozo seco. Tras horas y horas de caminar, no había agua. Sólo quedaba un trago en la bota. Sólo quedaban ellos dos. Jóvenes, tenían toda la vida por delante. Podían intentarlo, pero el destino, nunca les proporcionó el molesto ruido de un infante llorando a todo pulmón. La vida, les había arrebatado toda ilusión de ser padres. A pesar de estar en las mismas puertas de la muerte, solo soñaban con un pequeño en sus brazos, ser completos como cualquier ser humano, ser una familia. 
Pero en aquel oasis, no estaban solos.
El desierto, el asolado lugar de donde comenzó todo: una niña fruto de un matrimonio pudiente que no podían conceder hijos, unos padres que de la noche a la mañana cambiaron sus vidas nómadas por los títulos de regentes de la ciudad del cañón de la media luna. 
Todos hablan del "tuareg", cuando se refería a la història, aquel mercader que les mostró un objeto a cambio de un poco de agua. Según cuentan las bocas de lengua de doble filo, el objeto no era uno normal y corriente: sino un fragmento de roca negra, capaz de captar el reflejo nítido del observador. El que lo contemplaba solo veía su imagen, todo el resto del escenario quedaba eclipsado por una orla de oscuridad donde el protagonista era el individuo. Y sus mas profundos deseos su reflejo.
Un poco de agua, piedad. Un poco de agua, para este hombre sin destino"
Y tras las últimas gotas de agua de aquel zurrón de piel de camello, el muerto resucitó. Todo en cuanto a penurias se reflejaba, se disipó en un abrir y cerrar de ojos. Aquel pobre hombre se había transformado en otra persona: túnicas de lino y bordados de oro, joyas en sus dedos y orejas....Pomposo y recargado, tras el mercader un bazar, cientos de cosas extrañas y objetos de otros países. ¡Todo apareció como por arte de magia! : desde alacenas de caoba, hasta los jarrones de porcelana, desde las estatuas de marfil hasta las perlas deliciosamente talladas, alfombras persas, báculos y bastones de todas las maneras, lámparas de aceite, incienso, mascaras de metal de diversas culturas: en especial la máscara mortuoria de un chacal plateado. Máscaras indias, de cualquier parte, tribu o poblado o civilización..... ,extraños papiros en blanco con un sello en lado extremo de papel de palmera: codices o libros del infinito cielo siniestro que habla de sus orbes y sus errantes, del interior del cuerpo humano y de todas las criaturas del mundo de los dioses, de deformaciones, y enfermedades del individuo: como los problemas del alma y sus diversos rumbos tras cruzar el umbral de la muerte.... , de toda clase... Tantas cosas por tocar, ver y experimentar. Solo entrar, valía la pena...
El desierto, el asolado lugar de donde comenzó todo: una niña fruto de un matrimonio pudiente que no podían conceder hijos, unos padres que de la noche a la mañana cambiaron sus vidas nómadas por los títulos de regentes de la ciudad del cañón de la media luna. 
Todos hablan del "tuareg", cuando se refería a la història, aquel mercader que les mostró un objeto a cambio de un poco de agua. Según cuentan las bocas de lenguas de doble filo, el objeto no era uno normal y corriente: Un fragmento de roca negra, capaz de captar el reflejo nítido del observador. El que lo contemplaba solo veía su imagen, todo el resto del escenario quedaba eclipsado por una orla de oscuridad donde el protagonista era "el individuo". Y sus mas profundos deseos "su reflejo". El objeto más poderoso de todos los tiempos. Uno que podía conceder, cualquier tipo de deseo....
-.La mujer del nómada, tuvo que sentir algo en aquella tienda lleno de maravillosos objetos. En medio de tantas cosas bonitas y misteriosas. En el centro de y apartado del resto, junto con las farfallas inservibles, vio a una mujer sosteniendo a un bebé en brazos. Cuando más se acercó, más vio que aquella mujer se parecía mucho a ella: camisón de lino, peinado con tocados de perlas y su rostro, la viva imagen de si misma. Una sola diferencia, se veía un poco más mayor. (Dijo Abdul)
El sujeto que estaba escuchando el interesante relato de la leyenda de aquel lugar, abrió más sus ojos. "¿ Piedra negra que refleja solamente al individuo? " pensó para sus adentros. "¿Éra posible? , ¿después de tanto tiempo....?
Este se acercó. Hasta tal punto, que Abdul se giro. 
No le importo, ya que otro espectador más, hacia que sus palabras fueran más certeras, valiosas y creíbles. 
Así que.... prosiguió. 
Un objeto negro. Un piedra plana y lisa como la piel suave de una doncella en el que se refleja los primeros rayos del alba. Pero en este caso, el reflejo no era tal, sino los mas oscuros deseos de su invitado. Todo lo demás, no tenia importancia, todas las cosas que rodeasen a su espectador no tenían interés, al espejo no le importaba. Tan solo se refleba el anhelo más siniestro de quien lo contemplaba. 
El espejo se lo concedió, todo.
"De la podredumbre a la riqueza de un emperador". 
Entonces del mismo desierto, y de unas montañas inertes, creo una ciudad de las entrañas de la tierra. Escabada en la roca, sembrada de palmeras y árboles frutales, cientos de hierbas medicinales de diferentes tipologias crecían en las laderas de los caminos de la ciudadela. Todo era perfecto. Maravilloso. "El hogar de un auténtico regente". El reino perfecto par un gobernante: una auténtica fortaleza impenetrable, escabada en la roca, con arroyos brotando de la piedra, aguas tan dulces como la miel.
Si había un lugar de paz en la tierra en aquel tiempo, en el cañón de la media luna había uno, y era la ciudad de "Ard-Rihep": arena fértil para sembrar y cultivar cereales y trigo, tierra negra y mojada en la que se podía sembrar de todo. 
No tardó en llegar a los oídos de la gente, la voz corrió por todas partes en oriente. De todas las maravillas de la ciudad y la cantidad de oportunidades que esta ofrecía. Sorprendenteme," sin guerras ni conflictos" , la ciudad de la roca, se iba a convertir en un reino me lucrativo y mercantil. 
-. Disculpadme, señor. ¿Que fue de los anfitriones? Quiero decir tras los deseos ¿no ocurrió nada? (Dijo el tercer sujeto con la marca en su mano derecha)
-. !Oh!, !Si! Por supuesto.... pero dejadme contar toda la historia.
Desde los confines de todos los tiempos, el hombre siempre ha sido el mismo. A veces se sorprende de la capacidad que tiene para solucionar problemas cotidianos....amenudo se complica el mismo la vida para poderlo solventar, acoge el problema como si fuera suyo y sin ser el culpable de ello se encarga de limpiar la platos rotos de lo demas. Le gusta ser el punto de atención en este mundo. ¡Le encanta! .Y sí el hombre pudiese, lo sería del úniverso entero. Por eso el ser humano, no puede liberarse de las cadenas que lo amarran, como Sisifo( en la mitología griega, que devia de empujar una roca hasta una montaña esta bajaba solo a la mañana siguiente, y vuelta a comenzar, así hasta la eternidad. ). Cuando el ser humano, se desata, entonces sus dos compañeros del alma "Deseo" y "Absoluto" se apoderan de la personalidad. Entonces, como un cachorro mal criado que llora y llora todo el día para liberarse de su correa y empezar a correr por toda la casa para mordisquear las zapatillas de casa y hacer sus necesidades donde le plazca. 
Eso mismo le ocurrió a Ard-Rihep, El espejo lo concedía todo, pero a cambio les arrebataba un fragmento de luz en su corazón, ese era el trato. Ni más ni menos. Con el tiempo, la gente del cañón de la media luna, se torno hostil, arrogante, dispersa y alocada. La lujuria y depravación estaban en cada rincón y esquina. Con el devenir de los años, todos los ciudadanos se decantaron por un modo de vida grotesco y corrupto. El oro y la plata, pudo con el civismo y el respeto hacia los demás. Almas rotas. Todos sucios de corazón. Humanos endemoniados por tenerlo todo. Sus corazones casi oscuros, los había transformado en engendros de lo perverso. 
Y por ende, las sobras de los avatares de la fortuna comenzaron a persuadir las plagas habituales de siempre. Como cualquier otra ciudad: enfermedades, pestilencia, lujuria, hambruna, asesinatos y el más importante de todas: la sed. 
El matrimonio de nuestra historia, vivían como los reyes de todas las cosas, rodeados de sirvientes, telas de lino y joyas. 
Pero sus corazones, por mucha riqueza que los cobijara, estaban vacíos y tristes. El espejo nunca les concedió un hijo. No por que no pudieran, sino por que, y por alguna razón, por muy raro que parezca, sus mentes les habían empujado a ser cada vez más codiciosos con sus deseos. Olvidándose de lo que realmente querían. Pero al tenerlo todo, una parte de si mismos, la más humana si me lo permiten, desde lo más profundo de su ser, reclamaba el derecho de ser padres. 
Así que el rey , bajo a las estancias de bajo tierra y allí ante el espejo expuso su más sincera conferencia privada....
Aquella noche, su mujer tubo un sueño.
Uno en el que su marido le hacía el amor de una manera fuera de lo común; desenfrenado y seguido, tierno y agresivo, un sinfín de formas y posturas llegando al climax..... tanto, que no parecía el mismo. 
Mientras que el verdadero rey y marido yacía con sus concubinas. En la alcoba de la reina, su anfitriona no parecía estar sola. 
A los 8 meses, ni un día más, ni un día menos, la preciosa imagen de una niña hermosa se posaron en los brazos del ansiado y feliz papa. No podian creerlo: la piel de color tostada, ojos azules claros y el cabello blanco como las nubes. Nada que ver con los rasgos de sus padres: toda su fisonomía era diferente. 
Sin embargo, se respiraba felicidad en cada uno de los rincones del palacio de las rocas. 
El tiempo transcurrió muy deprisa para la pequeña Mahatta. Tras gatear comenzó una nueva vida. Llena de aventuras, sorpresas y sueños por cumplir. La niña, la princesa de todo oriente, también empezó a ser instruida por los mejores maestros de la tierra. Pero su mente no tenia lugar para tantas cosas, solo prestaba atención cuando por casualidad presenciaba el encuentro de dos amantes en el jardín, las palabras que se decían....
"-.Yo también tendré a alguien así...."
Cuando un reino entra en quiebra, el gobernante dispone de dos opciones: la primera , buscar recursos fuera de su territorio o país y hacer la guerra si fuera necesario. La segunda y más sutil, unir la sangre con el reino más poderoso de todos. 
Como el rey de Ard-Rihep no era un guerrero, optó por la joya más valiosa del reino de la media luna: su hermosa hija Mahatta.
El timpo paso depresia, 8 veces crecieron los ríos y 8 veces se secaron, la niña se había convertido en una joven muy hermosa. 
Y sus caprichosas ideas atormentaba la serenidad de sus maestros. 
No quería saber nada más. A ella sólo le interesaba una cosa. ¿cuando conocerá alguien? ¿Le gustaría el a ella?, ¿Ella se sentiría complacida ?
Pero lo que ella nunca intuyo, es que siempre, desde muy pequeña, estuvieron enseñándole ser una esposa para un Maharaja. Sus anhelos para lograr el amor verdadero, siempre estuvieron en un tercer lugar.
Todo, como tantas veces, tenia un propósito; casar a la jovencita con el rey Assur ad Alib , el monarca, el Maharaja de toda Persia, el más poderoso de oriente por entonces. 
Tras los extensos e interminables preparativos para la ceremonia, la boda se celebró por todo lo alto. Una pareja ideal, como si los dioses se hubieran comprometido con sus jóvenes destinos, uno para el otro. El amor verdadero se reflejaban en sus ojos. 
Todo el mundo era feliz. 
Pero, como todo Maharaja y monarca de Persa, su reina debía de ser virgen y sin desflorar. 
Mahatta, nunca probó el lecho con un hombre.
Sus padres se encargaron de que así fuera. Nunca festejo con nadie, ni si quiera un beso. 
Al llegar al climax de la ceremonia, cuando los dos jóvenes probaron por primera vez el beso de amor verdadero...
Con el tiempo, todos parecían haber olvidado su procedencia. 
Una mera ilusión. Un desafortunado encuentro con el maestro de la persuasión y el engaño. Todo era fruto de un plan. Desde la arenisca de la roca, pasando por la avaricia, los tesoros y los derivados de los mismos como los placeres de la carne de la ciudad de la media luna hasta llegar a los sabrosos labios de la hija de los que no podían conceder hijos. Todo era un artífice de aquella especie de espejo negro. 
Y tras el beso nupcial..."la soledad"
Desde las lanzas y las picas de los guardias de las atalayas , pasando por los soldados del Maharaja de Siria, hasta llegar a las bandejas de cobre y plata. Todo petrificado. Todo convertidos en auténticas estatuas de sal. Estándares cimbreantes, congelados en el tiempo, en un abrir y cerrar de ojos convertidos como rosas del desierto. El silencio gobernaba el lugar, como si de un mausoleo se tratase. De repente silencio sepulcral. Lo  que antes eran cosas llenas de vida, ahora formaba parte del salnitre de la arenisca del lugar. Arena petrificada, conglomerado de pintorescos rostros de felicidad, un bosque macabro de caras sonrientes, disfrutando de una terrible eternidad. 
La princesa Mahatta, al abrir los ojos, tras sentir en sus labios el sabor salado del beso nupcial, pudo apreciar los párpados  petrificados de su esposo. Todo su rostro espantosamente quieto y estático, como si contemplase el cuerpo mortuorio y embalsamado de su esposo en ese preciso instante.
Incertidumbre, desesperación, respiración nerviosa  y descontrolada... no había nada más que hacer. Todos muertos y vivos al mismo tiempo. Todos quietos. Todos vivos. Con el mismo rostro. Eternamente sonrientes y alegres, esperando a la brisa caliente el desvanecerse ante la inconsistencia de los bloques de sal. Sus ojos rojos a punto de sucumbir a la desesperación y no cesar de llorar, se mantenían temblantes de terror,  rojos y  ojerosos como si su alma percibiese un auténtico olocaustro  por parte de la muerte su  plena campaña militar y su guadaña. 
La princesa de Ard-Rihep se fue apagando como las últimas brasas de una fogata, tras contemplar todo aquel horror. Ojos de loca desquiciada,  parpadeantes y traumaticos, como si todo fuera una terrible pesadilla. Apagándose. Transformándose en.... otra " cosa". 
La oscuridad,  se fue apoderando de ella lentamente hasta hacerla suya. Los dioses,  perdieron su favor e importancia, desprendiéndose como la indiferencia de un trapo viejo que cae de las manos para perderse en el olvido. La más hermosa de todas las flores, marchita, sin esencia y  con edor a putrefacción.
Maldita por un beso de amor verdadero, Mahatta se transformó en un criatura de las profundidades de la tierra. 
Pero el hombre, suele olvidar con el devenir de los años....
Inquieto por lograr esas cosas tan necesarias para su propia supervivencia en un medio tan ostil como lo es el imperio de la arena de fuego.  Los pozos se secan. Y  el reclamo del agua se hace más intenso. En aquel tiempo, cuando todo estubo más seco que nunca, solo había un lugar en el desierto, que el agua caía desde el cielo. En la ciudad de "la roca" en el cañón de la media luna, todos acudían a presenciar a "la reina del agua" para que lloviera y llenase los pozos secos de la antigua ciudad de Ard-Rihep. 
"Sus manos eran alzadas y el agua brotaba de las nubes" saciando el problema del suministro y apagando la gran hambruna de la sed por entonces.....
Con el tiempo,  otras ciudades se crearon mucho más allá de las fronteras del desierto. Nuevas creencias, nuevos dioses a los que honrar.  La gente se fue olvidando de "aquella que gobernaba la lluvia".... de la ciudad del cañón de la media luna y de aquella dulce agua  que nacía de las entrañas de una  roca, la que con un solo reflejo podía conceder cualquier deseo. Las nuevas doctrinas de las nuevas generaciones, acabaron por desmembrar la evidencia de la fuente de los deseos....
....Con el tiempo, nadie s acercó a las ruinas de la ciudad del cañón de la media luna. 
Los tuareg, nómadas y comerciantes del desierto, la llamaron "Petra": l"a morada de la vida y la muerte". Y a su princesa "Matt": La que rige la puerta de los muertos y los vivos.
Abdul terminó de contar la historia. 
Alid y el otro sujeto, se quedaron literalmente mudos. 
Había pasado el tiempo desde que comenzó el relato y el turno de Alid estaba próximo. 
Estaban tan cerca de la puerta de plata,  que se podia apreciar con detalle las muescas y golpes de lucha en los parapetos de cobre y cuero de los guardias. Hombres al servicio de algún tipo de  mercader importante en la zona: 7 peones , 10 arqueros y 5 ginetes con lanza.
-. ¿Que fue del espejo? (Dijo el extranjero tatuado en la mano derecha).
-. No lo entendéis.... las aguas por muy cristalinas que sean no pueden concedir deseos.  
-. ¡¿Que?! ( Se dijo así mismo el extranjero) ¡¿Aún sigue ahí dentro! ? ( dijo en voz alta, mientras que salía de su posición y de la cola. Dirigiéndose hacia los centinelas)
-. ¡Todos no hemos hecho este viaje para una simple petición!... Algunos no nos conformamos con las migajas.... (dijo Abdul)
-. Pues yo si... (dijo Alid)
Decidido. Preparándose en cada zancada. Sus ojos claros y marrones, con los pliegues de las cejas en riste, miraban fijamente a la puerta de plata. No veían nada más que aquel amargo recuerdo, cuando se vio reflejado en aquel espejo negro hace mucho tiempo.  Sólo quería entrar y ¡acabar con todo esto!
-. !Alto! ( dijo en su idioma bereber) 
El alto mando de la pequeña guarnición,  reclamaba la atención de sus semejantes. -. *¡Acudid a mi!* ( idioma bereber). Mientras que un loco armado con dos hojas se aproximaba con paso firme y decidido. 
La ley lo prohibía. "Sólo Puede entrar uno."
Tras los acontecimientos ocurridos hace más de diez décadas, el Reino de los Nabateos se izo cargo de las ruinas. "Naruconosor", el juez y paladín de la justicia en el reino, dictó estrictamente, que todo el mundo, creyente o no, podía entrar en "Petra" siempre que se respetará el acceso individual e independiente hacia la estancia de la fuente de la princesa. "Habrá una entrada y una sola salida".
El incumplimiento era la muerte.
"Argos" se acercaba a la gran puerta de plata. En aquel instante,  pudo contemplar su propia cara. Hacia mucho tiempo que no se había visto su reflejo tan nítido como ahora. La superficie de la puerta de acceso le había hecho un elogio, un guiño antes de encontrarse con un un cambio importante en su vida.
Los guardias estaban tras el. Pero Argos se había quedado quieto, en frente de la puerta, contemplandose..... Su cara,  estaba igual pero cambiada. La inmortalidad, no debe ser igual para todos los malditos." -.¿Por que cambiada y diferente?..."
Uno de los soldados le atravesó el hombro. 
Fue, también lo que le empujó,  haca dentro. 
Y en el interior, una gran sala. Éra como si los gigantes hubiesen dominado la tierra,  hace miles de años. Puertas alargadas y titanicas, columnas gruesas  circulares como atalayas. De cada columna estandartes colgando como si el tiempo no hubiese hecho mueca en su textura. No había nada. Ni trono ni joyas.
Sólo un enorme pasillo de bosque de columnas a los laterales, delimitando un sendero central, una calle directa hacia la puerta adintelada.
-. ¡Cogedle! (Dijo el alto rango de la cometida,  antes de que el joven Argos entrase en las entrañas de la ciudad maldita. )
Los guardias se dispersaron formando una línea separados por 4 pies entre sí , hombro a hombro, una antorcha en la mano y en la otra cuchillo o espada corta.
Lo que más destacaba,  lo que hacía de ese lugar tan inhóspito y terrorífico,  no era encontrarse con una entidad construida por cientos de leyendas, tras el velo de la ignorancia literaria y verbal de los pueblerinos,  había un detalle que todos ellos se habían dejado en tintero: un fragancia fuerte y poderosa, imposible de escapar. Un edor a rosas podridas, a incienso rancio y carne putrefacta. "El olor a muerte"   era más intenso cuando se aproximaban al interior de la primera sala. Los ojos,  picaban. La garganta se secaba. El sonido de los yelmos y los petos de cobre no paraban de resonar. El miedo se percibía en las miradas de aquellos hombres fornidos que tenían las almas manchadas de sangre. Ellos sabían, que entrar en aquella sala, representaba perder toda esperanza. 
La sudor,  no dejaba ver con claridad. 
Argos estaba delante de los secuaces, a unos cinco metros de distancia. Contemplando aquella magnífica construcción escabada en la roca. Una ciudad construida por los gigantes. 
Un lugar,  tétrico,  siniestro, frío e incomodo. Costaba respirar. Todo lleno de partículas de polvo como si hubiese habido un desprendimiento. Pero, al vislumbrar el acceso adintelado, se dirigió sin mediar palabra. Y entonces.....
Algo se movía entre las columnatas, una sombra se cernía encima de todos ellos como la noche y la niebla. Sutil y rápido, como un resfriado, todos ellos caían como moscas. ¿Un aguijón? , ¿una cola larga con un espolón en la punta?  o simplemente era la mente y  el miedo de aquellos pobres ilusos?. Lo que si era seguro,  es que, tras aquellas columnas, como un auténtico zorro en la maleza y camuflado a merced del manto de la noche,  aquel snoup, se deleitaba con cada uno de los guardias. Poco a poco.... Uno en uno.... cuando le tocó el turno al más novato,  aquel demonio de la roca, le desvelo su verdadero rostro. Las sombras como como un "burca" de seda negra, se desvanecieron al templado tacto de las llamas: ¡un rostro horripilante! 
Desgastado, demacrado por el tiempo, órbitas oscuras, cuenca de los ojos vacías vacías y chorreando lágrimas de sangre negra. Triste, y con la mitad de la boca devorada por las alimañas de la muerte. 
Aquel joven soldado, atlético y en buena forma, apartaba como podía el acercamiento de aquella repugnante criatura. Abrazado por su interminable y longitudinal cola pegajosa, alejaba con su mano, las huesudas mejillas de la entidad. Los labios, como si de un cadáver se tratase, se aplastaban con facilidad, desprendiéndose un líquido negro verdoso, completamente asqueroso. 
La criatura, se acercaba a sus labios con mayor agresividad, como si lo que quería fuera un simple beso de amor. Al lograr juntar aquella sustancia con los jóvenes labios del soldado, este no pudo resistirlo. El sabor del elogio de ultratumba, le llego a hasta las papilas gustativas: sabor a podrido, a carne rancia.  Las arcadas no tardaron en expresarse. Y entonces...aquella "cosa", al verse reprochada por su invitado, alzó el aguijón en ristre y perforó el pecho con precisión. 
Todos lo vieron. Como su compañero, al ser embestido por el aguijón,  se transformaba en roca de sal.
Argos,  que al presenciar tal atrocidad se quedo perplejo,  fue caminando hacia atrás en dirección a la puerta de la siguiente sala.  
El resto, sucumbia ante las garras afiladas y las potentes extremidades de aquel demonio. Una cola, tan larga como un día sin pan,  3 veces la estatura de un hombre y al final un aguijón como una pica. 
Los soldados,  luchaban por sus vidas:  gritos y cráneos aplastados, cuerpos atravesados con uñas potentes y poderosas, cabeza arrancada de un zarpazo, miembros rebanados como si fueran mantequilla. La sangre cubría hasta los gritos de dolor y auxilio, que resonaban por todas partes. 
"Argos", no podía entenderlo,  ¿ de donde venia tanto poder? 
A pesar de lo ocurrido,  no lo dudo. Y se puso en posición de convate al estilo " Arcuriano": Los brazos en posición de delta invertido,  con la punta de las espadas mirando al suelo. 
Las cuencas oscuras de la criatura fruncieron el ceño. Su mirada contemplaba ahora al único superviviente.
Argos corría como podía. Tras el,  aquella "cosa" saltaba a pasos agigantados: aferrándose con sus potentes uñas a los sillares de las columnas y las rocas, manteniendo su equilibrio con su larga y poderosa cola. Dirigiéndose hacia el, con toda frialdad.
Al entrar en la cámara, todo cambio. Aquel peligro había desaparecido. La sala oscura, parecía representar un acceso infranqueable para el guardián de las tinieblas. Al final, un circulo de luz, como si aquella arquitectura permitiese la luz solar en una zona concreta. Al fondo,  un manantial, una fuente de agua pura y cristalina. Brillante, transparente, fresca y de agua apetitosa.  Argos,  se aproximó, rebajando su guardia. 
¡Por fin!  ¡Ahí estaba! , "la famosa fuente de los deseos". El sabia que en aquellas maravillosas aguas milagrosas, se encontraba lo que tanto le había costado lograr. ¡Allí estaba!  La solución a su condena eterna. Las ligaduras de la vida sin ningún destino estaba a punto de culminar.  El sabia que tras todas aquellas leyendas, tras la historia de la princesa de Ard-Rihep solo había un objeto. El espejo negro,  estaba en aquel estanque sagrado. Éra el fin, de su amarga vida solitaria,  un sendero en el que sus acompañantes de camino los veía envejecer mientras el mantenía su edad. Tan solo tenia que hacer una cosa, coger el espejo y ¡ romperlo sin piedad!. Toda maldición, se disiparia co la destrucción del espejo negro.
Su reflejo, un rostro de un joven de 17 años, ojos marrones como la miel, mandíbula varonil y con. Una nariz aguileña. Mirada apagada,  cansada de tanto vivir, Argos,  no podía creerlo. ¡Por fin lo había conseguido!.¡ El espejo estaba allí! 
Pero en aquel momento...
Un edor comenzó a reinar el lugar. Tras su reflejo en el agua, una sombra. 
Sin espada para defenderse, sin estar preparado para un contrincante más fuerte que el, Argos quedo atrapado por la sorpresa. Se encontraba amarrado con una especie de cola enroscada por todo su cuerpo. La criatura,  le miró a los ojos. 
Con rabia, tristeza, y dolor, miro el pecho de su victima: a aquel sujeto le brillaba el corazón. 
Como un rubí, de luz parpadeante, al son del palpitar del corazón. Argos, creyó, estar vacío por dentro. Pero aquella criatura,  la mirada de un maldito a otro, le hizo saber, que a pesar de no tener alma,  en su pecho aun latía una pizca de humanidad, un poco de mortal.
Aquellas cuencas oscuras, dejaron salir sus ojos azules. Y tras el velo de lo demacrado, una piel y un rostro femenino. Blanca como la apariencia de una condenada o alma en pena.  Sus labios tocaron la boca de Argos. Y el beso, formuló una imagen encerrada en la mente  del joven. 
" Un beso a cambio de una visión"
Tras este. Aquella criatura reveló su verdadera identidad y apariencia. El color de la piel sonrosada de una jovencita de 14 años. Hermosa, atractiva, y angelical. 
-....entonces. ..es cierto. ¡Existe! ( dijo la criatura)
Tras lo dicho, aquella pobre jovencita,se fue transformando en roca. No sin antes soltar una lágrima de sus ojos sorprendidos.
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(Actualidad. Hospital Santa Maria)
-....Desgraciadamente, el alma del difunto era más pesada que la pluma blanca de avestruz de la diosa Matt. Y entonces, aquella diosa, bella y hermosa que parecía ser un ángel, se transformó en la criatura más horrenda, horrible y monstruosa del mundo de los dioses. Agarro al chico de su cabeza con una sola mano y tras traspasa lo con su mano y quitarle el corazón, este lo debora y el cuerpo es tirado como basura al acantilado, donde cientos de cocodrilos se disputaban un majestuoso festín encima de los restos de multitud  de cadáveres....( dijo Sussi)
-. Que imaginación.... ¿morir dos veces? Los egipcios tenían mucho tiempo libre. ( dijo Juan)
Los dos estaban delante del cuarto dintel de la siguiente sala.
Juan contemplaba a la Gorgona,  esa cabeza cincelada en la piedra, y que estaban en todas las entradas del mausoleo. 
-. Si, lo see...... nunca te acabas de acostumbrar. Ese rostro también daba escalofríos a Jordi. ( dijo Sussi entrando dentro)
Al entrar,  aquel cuadro,  representaba una escena muy familiar. -.¡ Vaya!, que tenemos aquí...
"El cuarto specchi"
" Una escena compuesta por tres mujeres desnudas y danzando.
En medio de la campiña, rodeadas de árboles y arbustos,  flores y frutas. 
La primera; en la parte izquierda del lienzo, mostrando su espalda, con un brazo levantado, con la mano señalando el cielo. 
La segunda, la doncella del medio. Con un gesto peculiar y claro para el espectador. Sutilmente,  sus brazos hacia abajo, con sus manos mostrando un gesto, un mudra femenino enmarcando el vientre.  
La tercera,  la doncella del lado derecho, con la misma pose que la primera, pero mostrando sus pechos y con el dedo índice señalando el suelo. "
-. Me recuerda a un cuadro.... no see... a uno que vi en Madrid,  en el "Museo del Prado".
-. Si, "las tres Gracias" de "Rubens". Representan las tres hijas de Zeus: "Aglaya", "Talia" y "Eufrosine". Basado en la temática de "Las Cariatides". Una alegoría de los tres estados universales: "Agua",  "Aire" y "Tierra".
-. Y "Fuego" ¿No? 
-. No, es una representación de la madre naturaleza creando la vida, los tres reinos que conviven en la tierra. Los peces, los pájaros y los humanos.  En cuanto al fuego,  se puede entender que es un elemento que destaca cuando están juntas, es decir; la danza. Un claro ejemplo  de otra versión de la dualidad: Ellas son claramente los elementos, mientras que  el fuego no se representa,  nace del movimiento de la tres. ¿Comprendes? 
-. Si, que tras  la escena,  el elemento fuego se crea cuando están juntas. 
-. Si, eso es. Pero también habla de otra cosa. Fijate en la mano de la izquierda, nos señala el cielo. Y la de la derecha, nos muestra la tierra. 
-. ¿Y la del medio?  ¿Por que las tiene las dos en su vientre? 
-. És una mera representación de la vida, "el vientre de la madre tierra". Las tres son un arquetipo de la primavera, cuando todo nace.
Sussi frunció el ceño. Aquel gesto,  le recordaba,  a la estatua de toro. También al símbolo de Arcur,  una "V" con un punto en el centro. -. Se parece al símbolo del friso de la entrada. ¿recuerdas la frase " desde el centro puedo contemplar, el cielo y el abismo"?
-. ¿ Que crees que quiere decir? 
-. No lo see.... pero no nos olvidemos de que las tres gracias también representa otra cosa.
-. ¿El que?
-. Las Cariatides,  también eran conocidas como las hijas de Hera, representaban "El inframundo". !¿Lo ves!? Otra vez la dualidad, todos los cuadros,  los símbolos,  son como si todo tuviese un verdad oculta, como una máscara. Además, ellas eran el símbolo por excelencia de "los misterios Eleusinos" en Grecia, ritos de iniciación dedicado al culto de Persefone, también llamada "Kuore" .
Sussi mientras hablaba,  seguía con su trabajo, investigaba algún tipo de señales,  inscripciones o firma. 
-. Fijate en este lado, en  los pies. Hay como una inscripción....
"Omissa spe"
-.¿Que quiere decir? 
Ella se levantó y le miró a Juan. Las cosas iban de mal en peor. 
-. "Abandona toda esperanza"
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